La madrugada del miércoles volvió a mostrar el termómetro de la conflictividad en el barrio A3-2. Lo que arrancó como un llamado al 911 por disturbios terminó destapando algo más pesado: dos de los involucrados tenían pedidos de captura vigentes y terminaron detenidos.
Eran cerca de la 1 cuando efectivos de la Comisaría Décima llegaron a la manzana 18 tras denuncias de vecinos. En el lugar encontraron a Brandon (26) y Maximiliano (29) generando desorden en la vía pública. Pero no eran simples disturbios.
Cuando los policías cruzaron los datos, saltó la ficha: ambos estaban siendo buscados por la Justicia por causas de robo, hurto y amenazas en esa misma jurisdicción. La situación se resolvió rápido: esposas y traslado. En el mismo procedimiento también fue demorado un tercer joven, Thiago.
Pero la historia no terminó ahí. Horas después, el conflicto se trasladó a la propia sede policial. Una mujer identificada como Betiana, familiar de los detenidos, irrumpió en la comisaría con una postura clara: exigir la liberación. El reclamo subió de tono en cuestión de minutos.
Según fuentes policiales, hubo insultos, amenazas y hasta intentos de dañar las instalaciones, en una escena de tensión que obligó al personal a intervenir. El desenlace fue inevitable: también terminó detenida.
Detrás del episodio hay algo más que una madrugada agitada. Los disturbios que activaron el operativo surgieron de llamados de vecinos, en una zona donde las denuncias por hechos contra la propiedad vienen acumulándose. No fue un procedimiento aislado: fue la consecuencia de una situación que venía escalando.
Todos quedaron a disposición del Juzgado de Instrucción en turno, mientras avanza la causa.





