La confirmación del Ministerio de Salud de la Nación sobre el primer caso del clado Ib (la variante más agresiva) en Argentina encendió las alarmas en todo el país. En Misiones, el sistema sanitario se encuentra en estado de vigilancia activa, aunque con una realidad propia: “Misiones no tuvo casos confirmados hasta el momento”, aseguró el Dr. Javier Ramírez, director de Epidemiología de la provincia, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Además, recordó que ya hubo casos en 2022, 2023, 2024 y 2025, por lo que “no es algo que aparece súbitamente”. En ese marco, explicó que el riesgo actual es similar al de otras enfermedades bajo vigilancia, que en Argentina alcanzan entre 155 y 156 patologías monitoreadas, siempre que se mantengan las medidas de cuidado y la consulta oportuna.
Lejos de tratarse de una patología nueva, Ramírez describió a la viruela del mono como una enfermedad zoonótica causada por un virus de la familia Orthopoxvirus, capaz de transmitirse tanto de animales a humanos como entre personas. En este punto, aclaró que no es necesario el contacto sexual para el contagio, ya que puede producirse por contacto directo con lesiones en la piel, aunque también puede haber transmisión en contextos de contacto íntimo.
En cuanto a su comportamiento, detalló que el virus presenta dos variantes principales. Por un lado, el clado 1B, originario de África Central, con una manifestación más grave; y por otro, el clado 2, de África Occidental, con cuadros más leves. La diferencia radica en la letalidad, aunque aclaró que la mortalidad histórica se mantiene por debajo del 10% y en algunos contextos puede descender hasta el 0,2%.
Respecto de los síntomas, explicó que el período de incubación varía entre cinco y 21 días y que el cuadro puede comenzar con fiebre, malestar general, dolor de cabeza, mialgias, astenia y ganglios inflamados. Sin embargo, el signo más característico son las lesiones en la piel, que suelen ser el principal motivo de consulta. En algunos casos, agregó, también puede presentarse prostatitis.
También advirtió que este cuadro puede confundirse con otras enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea, la sífilis o la clamidia, por lo que el diagnóstico diferencial es clave para una correcta identificación.
El especialista también señaló que existen grupos de mayor riesgo, entre ellos personas inmunocomprometidas, embarazadas, niños y adultos mayores, quienes pueden desarrollar formas más complejas de la enfermedad.
Frente a un caso sospechoso, la recomendación es clara: aislamiento domiciliario, evitar el contacto con otras personas y consulta inmediata al sistema de salud. El aislamiento debe mantenerse hasta que caigan las costras de las lesiones, momento en el que disminuye la posibilidad de contagio.
En los cuadros leves, el seguimiento puede realizarse en el domicilio -especialmente en los casos asociados al clado menos agresivo-, mientras que en variantes más graves puede requerirse asistencia médica para prevenir complicaciones como infecciones en la piel o afecciones respiratorias.
En cuanto a la respuesta sanitaria, Ramírez explicó que ante cada sospecha se investiga el contexto epidemiológico, con preguntas orientadas a determinar cómo pudo haberse producido el contagio y cuál es el nexo, con el objetivo de reconstruir la cadena de transmisión y evitar la propagación en el territorio.
Consultado sobre la posibilidad de casos sin síntomas, indicó que podrían existir, aunque no es la característica principal de la enfermedad, y remarcó que aún hay aspectos que continúan en estudio.
A nivel global existen vacunas, pero no están disponibles en Argentina ni recomendadas para uso masivo, por lo que la prevención sigue siendo la principal herramienta. En ese sentido, insistió en medidas básicas como el lavado de manos, el uso de barbijo en convivientes de casos sospechosos y evitar el contacto directo con lesiones.
De cara a períodos de mayor movilidad, como Semana Santa, advirtió que el riesgo siempre está presente, especialmente en regiones con mayor circulación del virus, como algunas zonas de África, España y Francia. Por eso, recomendó extremar cuidados y mantenerse alerta ante la aparición de síntomas.
Finalmente, reiteró que Misiones no registra casos confirmados, aunque en 2022 se activaron protocolos ante sospechas dentro de diagnósticos diferenciales, sin resultados positivos.
En ese contexto, el mensaje es claro: la enfermedad circula a nivel global, pero el impacto local sigue siendo nulo, y la clave continúa siendo la prevención, la vigilancia y la consulta temprana.




