El sistema donde se preparan los docentes que después están frente a las aulas quedó bajo la lupa tras una resolución del Consejo Federal de Educación (CFE), que a fines del año pasado puso en marcha un nuevo sistema de acreditación para revisar el funcionamiento y los diseños curriculares de los Institutos de Formación Docente (IFD) de todo el país.
Después de una prueba piloto, este año comenzará la evaluación formal, que se enfocará en 300 institutos de todo el país, con una modalidad de trabajo similar a la de la CONEAU en las universidades nacionales. La advertencia general es que, si los institutos no pasan la prueba, sus carreras podrían perder el reconocimiento oficial y producir el cierre de la institución.
Hoy, Argentina cuenta con más de 1.300 profesorados y es uno de los países con mayor cantidad de IFD (unos 34 por millón de habitantes). Con este nuevo esquema, la Nación espera recortar esas cifras a través de un “sistema más eficiente” que se traduzca en menos recursos, aún cuando los IFD funcionan bajo administración provincial.
El director de Educación Superior del Consejo General de Educación (CGE), Luis Oviedo, confirmó a PRIMERA EDICIÓN que la medida se implementará en cuatro instituciones de Misiones durante este ciclo lectivo y explicó que el proceso incluye evaluaciones internas y externas en cada institución.
Evaluación en dos pasos
De acuerdo a la resolución del CFE, que establece este nuevo Sistema Federal Integrado de Evaluación, Certificación y Acreditación de la Formación Docente (SIFIECA), la evaluación de los institutos tendrá lugar cada tres o seis años, dependiendo de cuán favorables sean los resultados que obtenga cada instituto.
La prueba contará con dos etapas, una de “autoevaluación institucional”, en la que los integrantes del instituto -directores, docentes, administrativos y hasta los estudiantes- deberán sentarse a debatir y poner por escrito cómo está funcionando su institución, qué les falta y en qué están fallando según su propia mirada.
Una vez que termina ese proceso, el instituto elabora su propio informe y llega el turno de la “evaluación externa”. Esta parte queda en manos de la Unidad Federal de Evaluación (UFE), que visita el lugar, hace entrevistas y observa cómo se dictan las clases.
Si al final de estas dos etapas el resultado es positivo, el instituto recibe una acreditación total por seis años y el ciclo vuelve a comenzar. Si el balance es regular, obtiene una acreditación parcial, válida por tres años, acompañada de recomendaciones para mejorar su desempeño.
El sistema busca instalar lo que Oviedo llamó una “cultura evaluativa” permanente, para “mejorar la calidad educativa” y “promover la interrelación entre las instituciones educativas y el sistema formador”, agregó.
En Misiones funcionan 46 centros de formación de este tipo, 22 de gestión estatal y 24 de gestión privada, pero todos bajo la administración pública provincial.
Oviedo adelantó a este medio que cuatro centros iniciarán el proceso de evaluación este año: la Escuela Normal Superior 14 de San Pedro y el ISFD “Cecilia Braslavsky” de Aristóbulo del Valle (ambos de gestión y administración pública), además del Instituto Superior Ruiz de Montoya de Posadas y el Carlos Linneo de Oberá, de gestión privada.









