En las facultades de todo el país, las mujeres son las que más títulos se llevan a casa, pero la realidad es que eso no les asegura más oportunidades de trabajo ni ocupar cargos de decisión en el campo laboral.
Así lo advierte el último Dossier Estadístico publicado por el INDEC, que muestra que de cada diez nuevos profesionales, seis son mujeres, pero solo cuatro de cada 100 logran llegar a ser jefas o directoras. En cambio, los hombres alcanzan esos cargos altos casi el doble de veces (8,5%).
Además, el informe muestra que a esa dificultad para ascender se suman diferencias salariales. Por el mismo trabajo, las mujeres perciben salarios que son, en promedio, un 25% menores que los de los varones.
La brecha económica se siente con más fuerza en el sector privado y en los empleos informales, donde salta al 35,5% y se vuelve todavía más difícil de achicar en el grupo de 30 a 64 años, el de mayor productividad laboral.
Más graduadas, pero con distribución desigual
En detalle, los números del INDEC muestran que las mujeres representan el 64% de los nuevos profesionales a nivel nacional, mientras que los varones alcanzan el 36% de los títulos. En las aulas, la presencia femenina también es mayor: del total nacional de estudiantes, el 61% son mujeres, mientras que en las nuevas inscripciones ocupan el 59%.
Pero vale aclarar que la presencia femenina no se distribuye en todas las carreras de la misma forma. Según el informe, se concentra en sectores como Salud (76%) y Ciencias humanas (72%), pero en las áreas de tecnología o industria la proporción se invierte, dejando a las mujeres con un 41% de la participación.
Hay que mencionar que ese número, el más bajo de participación femenina, creció en los últimos años y el mismo informe da cuenta de ese avance: en 2018 la cifra se ubicaba en el 36% de presencia femenina y desde entonces se mantuvo en alza.
A nivel provincial, en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) se repite la tendencia a nivel país, pero la brecha es todavía más marcada. Los últimos registros muestran que las mujeres representan el 66% de los egresos totales, pero el número cambia drásticamente según la facultad que se analice.
En el caso de Humanidades, las mujeres se llevan el 79% de los títulos, el registro más alto en la provincia, y solamente en la Facultad de Ingeniería y la de Ciencias Forestales no son mayoría, donde los varones representan el 84% y el 61% de las graduados, respectivamente. Los datos confirman que el género sigue pesando a la hora de elegir qué estudiar.
Mundo laboral y la deuda del trabajo doméstico
Aunque las mujeres obtienen la mayoría de los diplomas en el país, el informe advierte que eso no se traduce en mayores o mejores oportunidades laborales. Solamente el 4% de las egresadas logra alcanzar puestos de mando, frente al 8% de los varones.
Para entender por qué los varones llegan más a los puestos de mando, el informe menciona que “la mayor carga de tareas de cuidado” es uno de los principales obstáculos. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT) del INDEC ya había mostrado que las mujeres cargan con la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidado.
En promedio, las mujeres argentinas dedican 6 horas y 31 minutos diarios a estos trabajos no remunerados, mientras que los varones destinan apenas 3 horas y 40 minutos, una diferencia de casi tres horas diarias.
El impacto se siente en la disponibilidad para trabajar. Según el dosier, los varones tienen tasas de empleo más altas que las mujeres en todos los grupos de edad, con la mayor diferencia entre los 30 y los 64 años.
El hecho de sostener la limpieza, la comida y el cuidado en casa hace más común que las mujeres acepten jornadas más cortas o trabajos informales. Eso también se nota en los datos: el 27,2% de las mujeres trabaja en puestos asalariados “en negro”, frente al 22,7% de los varones.
El informe también destaca que la presencia de menores en el hogar profundiza la brecha. En las casas donde hay niños o niñas de menos de 6 años, la participación laboral de las mujeres cae, mientras que la de los hombres se mantiene casi sin cambios.
Brecha salarial
Otra diferencia importante que muestran los datos del INDEC tiene que ver con la brecha de ingresos entre varones y mujeres, que crece con el paso de los años.
En detalle, la diferencia salarial arranca en un 19% para las jóvenes de 30 años con trabajos registrados, pero al llegar a los 50 esa distancia se agranda hasta el 32%.
La situación es todavía más preocupante en el caso del empleo no registrado, donde la brecha salarial llega casi al 50% entre las mujeres mayores.
En la práctica, esto se traduce en menos ingresos, menor capacidad de ahorro y un impacto directo en las futuras jubilaciones.
Impacto en jubilaciones
La vejez es el último eslabón de la cadena y el momento donde más se siente la precariedad laboral femenina.
El informe del INDEC muestra que para las mujeres jubilarse es casi imposible sin ayuda del Estado. Hasta diciembre de 2025, ocho de cada diez mujeres lograron su jubilación a través de una moratoria para cubrir los años de aportes faltantes.
En contraste, la realidad de los varones es muy distinta: la mitad llega a la edad de retiro con sus aportes completos, mientras que apenas el 20% de las mujeres puede hacerlo.






