En el aula puede haber un estudiante que termina las actividades antes que el resto, que lee con más soltura o que resuelve cuentas mentalmente mientras sus compañeros todavía están empezando. Esas señales, que muchas veces se interpretan como inquietud o simple adelantamiento, pueden estar mostrando la existencia de altas capacidades (AACC).
Adriana Marcuzan, magíster en AACC y directora del Instituto Quiroga, que trabaja hace varios años esta temática, explicó a PRIMERA EDICIÓN que estos estudiantes necesitan un acompañamiento pedagógico especial, para evitar problemas de bajo rendimiento escolar porque se sienten desmotivados o en una clase que los aburre porque no está adaptada para ellos.
Cuando esas capacidades no encuentran espacio dentro del aula, impacta incluso en lo emocional. “Está el tímido también, que se refugia en no hablar, o el que sabe todo y llega un momento en el que no quiere participar más porque los compañeros se ríen de que siempre responde todo”, describió Marcuzan.
Para la directora, se trata de una realidad de la que todavía se habla poco en el ámbito educativo, sobre todo en la formación docente. Por eso, el instituto ofrecerá este viernes el panel “Altas Capacidades y su trabajo en el aula”, abierto a profesionales interesados. El encuentro será el viernes 13 y la inscripción es gratuita.
Acompañar habilidades
Las altas capacidades se identifican en estudiantes que muestran un ritmo de aprendizaje o habilidades por encima de lo habitual para su edad. Pueden aparecer en distintas áreas y, en la escuela, plantean el desafío de adaptar las propuestas en el aula para poder acompañar sus avances.
Para Marcuzan, el punto de partida es entrenar la mirada docente para detectar este tipo de capacidades y no confundirlas con hiperactividad o desmotivación. “Es fundamental poder tener el poder de observación, además de estudiar y prepararnos, porque es todo un camino de formación”, aseguró la directora.
En general, estos estudiantes empiezan a leer más temprano, pueden hacer operaciones matemáticas de manera mental o se destacan en la composición musical, por mencionar algunos ejemplos, y “una vez que se identifica al estudiante, se habla con los tutores y se proyecta con el equipo docente cómo ejecutar una propuesta adecuada”, explicó la directora.
La planificación y materiales para el aula se modifican de acuerdo a las necesidades del estudiante, y ese diseño se hace en conjunto, entre el plantel docente, el gabinete psicopedagógico y los profesionales externos específicos que cada chico necesita. En ese sentido, Marcuzan agregó que “el trabajo es áulico, pero también con capacitaciones internas” y acompañamiento a la familia.
En su paso por la escuela, también es importante que los chicos con AACC sigan en contacto con otros estudiantes de su misma edad, para evitar que se aíslen y sigan un ritmo de vida acorde a su edad. Marcuzan consideró que brindarles espacios como talleres y actividades complementarias es una estrategia común para lograr ese objetivo.
“Vamos en el día a día con el estudiante, buscando que permanezca en el aula y pueda hacer actividades que le gustan, lo que hicimos con los profesores de las áreas es enriquecer lo que ellos traen y poder fortalecerlo”, explicó. Así nacieron iniciativas como la banda de música del instituto.
“La armaron profesores que son de otras áreas, no únicamente de música, y es un espacio que también le llena al docente, porque enriquece también la parte de conocimiento que él trae”, valoró la directora.
La capacitación que organiza el instituto abordará esas experiencias en tres niveles educativos, desde inicial a secundario, y está destinada a docentes, profesionales y público interesado en el tema.
La directora confirmó que ya analizan organizar un segundo encuentro virtual por la alta demanda.
Experiencia y capacitación
El trabajo de acompañamiento a las AACC empezó en el Instituto Quiroga con un estudiante con aceleración en el área de escritura, que en clases terminó leyendo materiales de nivel universitario adaptados.
“Era muy evidente en su vocabulario, es un estudiante que escribe, ya lleva tres libros escritos, y está estudiando psicología, no en Argentina, sino que obtuvo una beca en el exterior. Él fue un ejemplo, fue el primero, y desde ahí nació y quedó establecido el enfoque”, contó Marcuzan.
La experiencia acumulada y el equipo de docentes formado motivan que el instituto organice su primera jornada de capacitación sobre el tema. En el panel, van a exponer los docentes que trabajaron en las planificaciones y se capacitaron con la Asociación Argentina de Altas Capacidades para responder a cada caso.
Marcuzan aseguró que el abordaje “va a ser a nivel introductorio” en diferentes materias, para explicar “cómo están ejecutando las propuestas” para que otros docentes puedan replicarlas.
También compartió sus expectativas sobre la jornada. “Creo que se va a armar un lindo debate, vamos a poder compartir e identificar, si son docentes, qué es lo que tienen en el aula. Es como una alerta, empezar a abrir la visión”, destacó la directora.
Datos sobre el panel
Será el viernes 13 a las 19, en el SUM del Instituto Quiroga. Formulario de inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdrRTd2s_BZTIB91hTWNFo5MfQNUdWuBzaOqy41dN5IYn_ldw/viewform





