¿Te ha pasado alguna vez sentir esa inquietud antes de una conversación importante, una decisión difícil o un cambio necesario? Y que, cuando por fin das el paso, todo se disuelva en un suspiro y te sorprendas pensando: ¿De verdad era esto lo que me asustaba?
A veces el miedo aparece sin previo aviso, como una inquietud que se instala en el cuerpo o una voz que te hace dudar justo cuando estás a punto de avanzar. Puede suceder antes de una conversación difícil, de un cambio que sabes que necesitas hacer o de una decisión que llevas tiempo posponiendo. Y en esos momentos, la mente empieza a imaginar escenarios que todavía no existen y que, en muchos casos, nunca llegarán a suceder.
Sé que es fácil sentirse frágil cuando eso ocurre. Pero sentir miedo no es un signo de debilidad. El miedo, cuando lo miras de frente y lo entiendes, puede convertirse en una señal clara de que estás creciendo.
No es casual que aparezca justo en el borde de lo conocido. Por eso, en lugar de rechazarlo o tratar de hacerlo desaparecer, lo importante es aprender a escucharlo sin dejar que decida por ti.
Cuando eliges acompañarte en medio del miedo, algo dentro de ti empieza a cambiar. Lo que parecía una barrera se transforma en una puerta hacia una versión más libre, más presente y más serena de ti mismo.
Así que, si hoy estás sintiendo miedo no te castigues por ello. Agradécele que esté haciendo su parte. Y cuando lo sientas posible, da un paso. No tiene que ser grande. Solo tiene que ser tuyo. Con todo mi cariño y admiración: Dr. Mario Alonso Puig.
PD: Aquello que hoy parece una barrera puede ser una puerta. ¿Qué puerta crees que está intentando abrirse en tu vida?




