En apenas cuatro años, Misiones transformó su mapa ambiental. De contar con un único ecopunto y apenas tres municipios con programas de recolección diferenciada, pasó a tener más de 40 ecopuntos distribuidos en 22 municipios, con planes activos de clasificación de residuos y economía circular. El crecimiento no solo es cuantitativo: ahora la Provincia trabaja en un proyecto de ley para que la separación de residuos deje de ser una práctica voluntaria y se convierta en una obligación municipal.
Así lo confirmó el subsecretario de Economía Circular, Fernando Santacruz, en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde repasó el avance del sistema y anticipó los próximos pasos.
“Hace cuatro años la provincia tenía un ecopunto y tres municipios con programas de recolección diferenciada. Hoy tenemos más de 40 ecopuntos y más de 22 municipios trabajando en clasificación y economía circular”, señaló.
El crecimiento es visible incluso en los municipios que antes no tenían ninguna política en la materia. Santacruz mencionó como ejemplo a Campo Grande, que recientemente concretó la venta de cinco toneladas de vidrio reciclado. “Es uno de los municipios que hace cuatro años no hacía economía circular y hoy ya lo hace”, subrayó.
Actualmente, los ecopuntos permiten a los vecinos acercar papel, cartón, vidrio, metales, plásticos, aceite vegetal usado, pilas y baterías, siempre limpios y secos. En algunos municipios ya se incorporó la recepción de residuos de aparatos electrónicos en desuso, como ocurre en El Dorado todos los sábados.
De hecho, la Provincia abrirá una gran jornada provincial de reciclaje electrónico a fines de marzo, con invitación abierta a los municipios que deseen adherir. El año pasado se inauguró en Eldorado el primer centro de acopio transitorio de residuos electrónicos en el Parque Industrial, y ahora se proyectan nuevos centros en Oberá y Apóstoles, con un esquema de regionalización que permitirá optimizar la logística y ampliar la cobertura.
“Desde el punto de vista logístico nos permite sumar más municipios a esta tarea”, explicó Santacruz.
La meta para este año es ambiciosa: construir nueve ecopuntos más y alcanzar 30 municipios con al menos un punto de recepción, lo que elevaría la red provincial a más de 50 ecopuntos. En ciudades como Posadas, Oberá y Montecarlo ya existen múltiples puntos de recepción.
De la voluntariedad a la obligación
Pero el paso más significativo podría estar en el plano normativo. La Provincia impulsa un proyecto de ley para que la recolección diferenciada sea obligatoria en todos los municipios.
“Hoy estamos en una etapa voluntaria. Salvo en Apóstoles, no tenemos ordenanzas que obliguen a clasificar residuos. En muchos países de Europa esto ya es obligatorio”, remarcó el funcionario.
La propuesta contempla primero un esquema de incentivos antes que sanciones. Santacruz planteó la posibilidad de aplicar descuentos en tasas municipales a quienes clasifiquen correctamente, y en el largo plazo diferenciar el costo del servicio según la cantidad de residuos generados.
“Si uno paga para que le recolecten los residuos, podríamos pensar que el que genera menos pague menos. El que no reduce los residuos obliga al municipio a gastar más combustible y recursos”, argumentó.
El objetivo, sin embargo, no es avanzar de inmediato con multas, sino consolidar el hábito. “Lo ideal es que lo hagamos por convicción”, insistió.
Impacto económico y empleo verde
El sistema también empieza a mostrar impacto productivo. Un ecopunto puede generar hasta una tonelada de residuos por mes, volumen que se traduce en oportunidades para emprendedores locales.
Existen programas de canje de frascos -donde los vecinos entregan envases y reciben productos regionales como mermeladas- y redes de recolección de aceite vegetal usado que abastecen emprendimientos vinculados a la economía circular.
“Contribuye a la generación de empleo verde, pero para que tenga mayor impacto necesitamos escalas mayores, y eso se logra con recolección diferenciada”, explicó.
El plan incluye además el fortalecimiento del programa “Mi Escuela Recicla”, que este año se ampliará a establecimientos del SPEPM, y una convocatoria abierta a empresas privadas para sponsorear nuevos ecopuntos, como ocurrió el año pasado con Coca-Cola en El Dorado y Leandro N. Alem.
“La economía circular se va instalando de a poco en la sociedad y en los gobiernos municipales”, sostuvo Santacruz.
El desafío ahora es consolidar el cambio cultural. Para el funcionario, dentro de algunos años hablar de clasificación de residuos debería ser algo cotidiano.
“Va a ser más fácil cuando exista la norma y todos lo tengamos que hacer, pero lo lógico es que avancemos porque entendemos que es necesario”, concluyó.



