La crisis que atraviesa el comercio dejó de expresarse únicamente en estadísticas para convertirse en una realidad cotidiana que atraviesa a trabajadores, empleadores y consumidores. Así lo describió Agustín Gómez, secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio, quien en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones realizó un balance amplio del escenario actual y advirtió que la caída del consumo golpea incluso a las grandes superficies comerciales.
Según explicó, el panorama sigue siendo complejo y sin señales claras de recuperación. “El consumo sigue muy caído y siguen aumentando las tarifas, los servicios, el transporte, la nafta, el cable, internet, el teléfono. El salario sigue siendo el mismo”, resumió.
Uno de los ejes centrales del diagnóstico es la pérdida del poder adquisitivo. Gómez señaló que, mientras una familia necesitó en diciembre alrededor de 1.300.000 pesos para cubrir sus gastos, el salario promedio del sector comercio ronda los 900.000 pesos para quienes trabajan ocho horas diarias. En el caso de quienes cumplen media jornada, el ingreso se reduce a la mitad, una modalidad que alcanza a una gran parte de los trabajadores del rubro.
“Eso te indica cómo está la situación: muy baja. Con salarios así, el consumo sigue retraído y la situación continúa siendo complicada”, afirmó.
En ese contexto, el dirigente gremial confirmó que persisten los despidos y que cada vez más empresas consultan por la implementación de procedimientos preventivos de crisis. Según detalló, en Misiones inicialmente eran cuatro las firmas que habían iniciado ese camino, pero el número continúa creciendo.
“Hay empresas que hacen la presentación porque quieren seguir adelante, pero también están las que directamente deciden cerrar o reducir personal”, explicó. A eso se suma, advirtió, un fenómeno preocupante: el avance de la informalidad, con trabajadores a los que se les paga parte del salario en negro o directamente fuera del sistema.
Gómez precisó que los pedidos elevados incluyen propuestas de reducciones salariales del 30% o del 50%, e incluso solicitudes para no afrontar el pago de cargas patronales durante algunos meses. “En los papeles plantean pagar el salario de manera no remunerativa, lo que en la práctica es pagar sin aportes”, señaló.
Dentro de ese escenario general, Gómez puso el foco en una situación que generó especial preocupación: lo que ocurre en el Hiper Libertad. Según relató, el establecimiento atraviesa una fuerte retracción, con depósitos vacíos, falta de reposición de mercadería y alrededor de 100 trabajadores despedidos.
“Los empleados ven que no entra mercadería y se preguntan si no estarán por cerrar”, explicó. Para el dirigente, lo que sucede en una gran superficie comercial funciona como una señal de alarma para todo el sector: “Si a una empresa grande le cuesta, imaginemos lo que pasa con el comercio chico, que vive del día a día y no tiene margen”.
Otro dato que encendió alertas es que la caída del consumo ya alcanza al rubro alimentario, históricamente el último en resentirse durante las crisis. Gómez sostuvo que hoy se observa menos movimiento, aumentos de precios y una baja generalizada en las ventas. “Antes el rubro comestible no se veía afectado. Hoy vemos que la gente hasta deja de comer”, advirtió.
La situación se replica, según indicó, en otros mayoristas de la provincia, donde las ventas están “en rojo”, aunque por el momento logran sostenerse sin cierres masivos gracias a su estructura.
En medio de este escenario, reconoció que los programas de financiamiento y cuotas que se aplican en la provincia funcionan como un amortiguador para el comercio. “En muchos rubros, entre el 70% y el 80% de las ventas se hacen a través de estos programas”, explicó, al remarcar que hoy muchas familias no cuentan con dinero para realizar compras sin ese tipo de ayuda.
Sin embargo, aclaró que ese alivio no alcanza para revertir el cuadro general de caída del consumo.
Reforma laboral y preocupación gremial
Durante la entrevista radial, el secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio también se refirió al debate por la reforma laboral que comenzará en el Congreso. Según expresó, lo que se conoce hasta ahora genera inquietud: “No vemos una modernización, vemos quita de derechos”.
Entre los puntos que preocupan mencionó la extensión del período de prueba de tres a ocho meses y una mayor facilidad para despedir trabajadores. Si bien aclaró que el gremio no se opone a discutir nuevas formas de empleo vinculadas a plataformas, home office o tecnología, advirtió que no están dispuestos a aceptar retrocesos en derechos como la indemnización, el aguinaldo o la jornada laboral.
Inicio de clases y otro golpe al bolsillo
De cara a los próximos meses, Gómez señaló que el inicio del ciclo lectivo será otro desafío para las familias. Indicó que los kits escolares rondarán los 100.000 pesos o más, valores similares a los del año pasado, pero difíciles de afrontar con ingresos ajustados.
En ese marco, recordó que el sindicato brinda vouchers y beneficios para afiliados, aunque reconoció que el contexto sigue siendo muy complejo para muchas familias.
Finalmente, al ser consultado sobre el futuro inmediato, Gómez fue categórico: “No estamos viendo que haya un cambio”. Para él, la reactivación del consumo depende de mejoras en el poder adquisitivo, ya sea a través de aumentos salariales o de políticas que alivien el peso de las tarifas y los servicios.
Mientras tanto, sostuvo, el comercio misionero transita un escenario marcado por la incertidumbre, donde la crisis ya no es una abstracción, sino una realidad que se expresa tanto en los pequeños negocios barriales como en las grandes superficies.




