La captura y posterior traslado de la yaguareté conocida como “Pará” y sus dos cachorros volvió a ser noticia en Misiones. La Red Yaguareté formalizó distintos pedidos de acceso a la información pública para conocer detalles técnicos y el estado actual del grupo familiar, al considerar insuficiente la comunicación oficial brindada hasta el momento por los organismos intervinientes.
Nicolás Lodeiro Campo, director de la Red Yaguareté, expresó que la organización recurrió a esa herramienta legal ante la falta de respuestas claras. Según explicó, los requerimientos fueron dirigidos al Ministerio de Ecología de Misiones, a la Administración de Parques Nacionales, al CONICET y a otras áreas nacionales que participaron del operativo. “Queremos saber qué pasó con un informe técnico que muestre con evidencia qué es lo que ocurrió. No con un comentario ni con un posteo superficial”, afirmó.
El referente recordó que la intervención sobre la hembra se dio luego de reiteradas denuncias por su presencia en zonas urbanas de Puerto Iguazú, donde el animal había sido registrado en patios de viviendas. Aun así, advirtió que la relocalización no debe tomarse como una solución habitual. “Cuando un yaguareté se alimenta cerca de áreas urbanas, la respuesta no puede ser automáticamente capturarlo y llevarlo a otro lugar. Eso siempre es malo”, sostuvo.
Lodeiro Campo señaló que la situación se agravó al confirmarse que la hembra tenía cachorros de muy corta edad. Desde la Red Yaguareté remarcan que la traslocación de una madre con crías pequeñas “está absolutamente contraindicada” y que no existen antecedentes similares en la región. “No se hacen traslocaciones de más de ciento cincuenta kilómetros en línea recta con cachorros de ese tamaño”, enfatizó.

Uno de los puntos centrales del reclamo está vinculado a la falta de información precisa sobre los cachorros. El director de la ONG indicó que, tras la liberación en la Reserva de Biosfera Yabotí, no hubo registros públicos que confirmaran su paradero. “Se reconoció en un comunicado oficial que no sabían cómo estaban los cachorros. Eso es gravísimo en un caso de este tipo”, advirtió.
Además, cuestionó que no se hayan difundido imágenes de cámaras trampa ni reportes técnicos detallados, algo habitual en operativos de conservación. “Siempre hay fotos, siempre hay informes, siempre hay comunicados conjuntos. Esta vez no hubo nada, y algunos incluso se bajaron”, aseguró, al tiempo que calificó los mensajes oficiales como “poco serios”.
Desde la organización también plantearon preocupación por las consecuencias a largo plazo en el territorio de origen del animal. Lodeiro Campo recordó que “Pará” era una hembra residente y que su retiro abre la puerta al ingreso de otros ejemplares en una zona donde persisten los mismos conflictos. “Si no se corrige lo que generó el problema, va a volver a pasar”, alertó.
En ese contexto, la Red Yaguareté pidió conocer qué medidas se están implementando en el área de Puerto Península para evitar nuevos episodios similares. El director remarcó que la inacción “nunca es neutra” y que la falta de manejo adecuado termina profundizando los riesgos para la especie.
La versión oficial del Ministerio de Ecología sostiene que la traslocación fue una medida excepcional, adoptada ante una situación crítica que ponía en riesgo la vida de la hembra y sus crías, luego de constatar que otras alternativas no habían dado resultado. Desde la cartera ambiental indicaron que el procedimiento fue diseñado bajo criterios técnicos especializados y consensuado por las instituciones que integran la Subcomisión Selva Paranaense para la Conservación del Yaguareté.
Según el comunicado difundido en diciembre, el monitoreo continúa mediante un collar satelital colocado en el ejemplar adulto, patrullajes y cámaras trampa, con el objetivo de evaluar su adaptación al nuevo entorno. Ecología aclaró que no es posible colocar dispositivos de seguimiento en los cachorros por su etapa de crecimiento y que, hasta el momento, no existen elementos técnicos que indiquen que no continúen su desarrollo en el ambiente natural.
El Ministerio también remarcó que los datos sobre el sitio de liberación y los registros obtenidos tienen carácter estrictamente confidencial, ya que su difusión podría comprometer el proceso y poner en riesgo a los ejemplares. En ese marco, insistieron en la necesidad de respetar los tiempos biológicos de la especie.
Para la Red Yaguareté, esa explicación no alcanza. “Ojalá que haya evidencia que demuestre que los cachorros están bien y listo. Pero hoy no la tenemos”, concluyó Lodeiro Campo, quien anticipó que, de no recibir respuestas claras dentro de los plazos legales, avanzarán por otras vías institucionales.




