El inicio del año muestra un escenario de precios con señales mixtas, donde a una meseta registrada en diciembre comienzan a sumarse aumentos puntuales en enero, aunque con un límite claro: el bolsillo del consumidor. Así lo describió Fernando Savore, vicepresidente de la Federación Nacional de Almaceneros, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
“En diciembre prácticamente no tuvimos cambios de precios, hubo una linda meseta. Pero en enero se empiezan a notar algunos incrementos”, explicó. Entre los ejemplos, mencionó los lácteos, con subas del 2,5%, que aunque parecen menores terminan impactando fuerte en el gasto mensual. “La leche se compra todos los días y cuando sumás, el aumento se siente”, señaló.
Aumentos que no se sostienen
Savore advirtió que muchos incrementos no logran ser convalidados por el consumidor y obligan a las empresas a dar marcha atrás. “Hay compañías que nos envían aumentos y, a las semanas, mandan bonificaciones porque se dan cuenta de que la gente no los puede pagar”, explicó.
En ese sentido, criticó subas que calificó como exageradas, como el caso de una empresa cordobesa que aplicó un 10% de aumento. “En diciembre ofrecían pan dulce a 5.000 pesos y la última semana lo vendían a 2.500. Eso es especulación y no sirve para nada”, sostuvo, al tiempo que reclamó sincerar precios y dejar de apostar a la “viveza criolla”, especialmente en productos estacionales.
“El comerciante hoy tiene que interpretar al cliente: saber qué está demandando y qué no está dispuesto a consumir”, remarcó.
Como contracara de esa lógica especulativa, destacó la experiencia de canastas accesibles, armadas con anticipación. “El año pasado (2024) armamos una canasta navideña de cinco productos -sidra, pan dulce, turrón, budín y garrapiñada- y este año (por 2025) la repetimos. La vendimos a 7.000 pesos y funcionó muy bien”, contó.
La iniciativa fue replicada por almaceneros de todo el país. “La canasta estuvo desde Formosa hasta Tierra del Fuego”, dijo, y aprovechó para invitar a colegas de Misiones y la región a sumarse a los grupos nacionales de Whatsapp, donde se comparten datos sobre aumentos, combos y negociaciones directas con empresas.
Almacenes vs. hipermercados
En un contexto de consumo retraído, el comercio de proximidad aparece fortalecido. Savore citó datos de la consultora Scentia, que indican que en noviembre las ventas en comercios de cercanía crecieron nueve puntos, mientras que los hipermercados cayeron 2,4%.
“Las compras son más chicas. El bolsillo está debilitado y ya no hace falta llenar la heladera cuando cobrás por miedo a que mañana aumente”, explicó. Según el dirigente, los consumidores eligen el almacén para compras diarias y evitan formatos como el 3×2, que obligan a gastar más. “Las ofertas tienen que ser por unidad. No podemos vender solo al que más tiene”, afirmó.
Mientras las grandes cadenas competían por vender sidras o champanes caros, los almacenes apostaron a canastas modestas, con mejores resultados.
Meses difíciles y mirada a marzo
Al ser consultado por lo que prevén para enero y febrero, Savore advirtió que son meses complejos para el sector. “Las ventas bajan porque hay vacaciones, pero los costos no descansan: luz, impuestos, servicios siguen llegando”, señaló. Pese a eso, se mostró expectante de cara a marzo y destacó la necesidad de reorganizar la forma de comprar y vender.
“Siempre digo que el comerciante que mal compra, mal vende”, insistió. En ese camino, resaltó el crecimiento del vínculo con pymes de distintas provincias, que hoy pueden enviar mercadería a Buenos Aires de manera más simple, abriendo oportunidades tanto para productores del interior como para comerciantes del conurbano y la Capital.
Incluso planteó la necesidad de crear una dirección PYME nacional que represente al sector. “No solo discutir desde el mostrador, sino empezar a trabajar políticas. Me llegan mensajes de pymes de todo el país que quieren vender desde yerba hasta mermeladas. Eso genera competencia y le da aire al mercado”, explicó.
Consultado sobre el consumo de yerba, Savore fue claro: “Hoy la gente busca precio”. En ese sentido, defendió la compra directa al productor, especialmente a los misioneros. “Es la misma yerba, la misma calidad, pero con un precio diferenciado. Esa es la lógica del comercio de proximidad”, explicó.
La clave, dijo, está en la forma de pago. “Nosotros pagamos todo al contado. No hay otra forma. Somos más de 60.000 comercios y si no tenemos la billetera virtual cargada o la plata en el bolsillo, no compramos”, afirmó.
Lejos de verlo como una desventaja, lo consideró una fortaleza: “Lo que está en mi negocio es mío. Yo decido dónde comprar”. Además, destacó que ocho de cada diez clientes pagan hoy con billeteras virtuales, lo que aceleró las operaciones y redujo el uso de efectivo.
También dejó recomendaciones directas para los consumidores. “Si un producto está caro, no comprarlo y reemplazarlo por otro. Eso castiga a la empresa que exagera”, afirmó. Recordó ejemplos como el del morrón o el de los cereales en caja, que llegaron a costar 7.000 pesos.
“Los chicos agarraban la caja, el padre preguntaba el precio y la devolvía a la góndola. Entonces dejamos de venderlos y pasamos a cereal a granel. Hoy lo vendemos a 1.500 pesos. Es estrategia: evaluar todos los días hasta dónde está dispuesto a pagar el cliente”, explicó.
En cuanto a la compra hormiga, sostuvo que se impuso como hábito dominante: “Todos los días lo necesario”. A la par, destacó acuerdos con mayoristas que ofrecen productos diarios a buen precio, generando un círculo virtuoso entre proveedor, comerciante y cliente.
Finalmente y de cara al año, Savore fue prudente: “No va a ser un año fácil. Hay que adaptarse y repensar”. Enumeró subas en impuestos, energía, transporte y combustible, que presionan sobre salarios “demasiado estables”. En ese contexto, consideró necesaria una recomposición salarial. “Se habla mucho de la macro, pero la micro todavía está muy ajustada”, concluyó.



