Avanza en Misiones el uso terapéutico de parches elaborados a partir de placentas para el tratamiento de pacientes quemados, oftalmológicos y con pie diabético.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el responsable del Departamento de Producción, el bioquímico Alberto Krupp, del Banco de Sangre, Tejidos y Biológicos (BSTB) contó que comenzaron con los parches hace tres años y si bien puede ser proveedor cualquier centro maternal donde se realicen partos, hasta el momento trabajan exclusivamente con el Hospital Materno Neonatal, institución con la que hicieron un convenio,
“A través de este convenio, al menos una o dos veces por semana recibimos la placenta de una madre que dio a luz por cesárea, no por el canal vaginal, porque eso nos permite tener una placenta mucho más íntegra y no tan contaminada porque no pasó por otros canales propios de un nacimiento vaginal”, indicó.
Según contó, antes estas placentas se descartaban como parte del residuo patológico del hospital. Ahora es el insumo principal de los parches amnióticos.
“Se trabaja con una planificación previa con los obstetras y ginecólogos, nosotros les pedimos una autorización firmada a la mamá, le explicamos que vamos a usar en forma terapéutica esa placenta que si no se descartaría... muchas indagan y preguntan sobre qué vamos a hacer y les explicamos para que dé su consentimiento. También hay casos donde se niegan y entonces no rescatamos esa placenta, por más que luego se tire al basurero como residuo patológico”, detalló Krupp.
Como un film estéril
Para la selección de la placenta deben darse varias condiciones, además de provenir de un parto por cesárea. “La mujer tiene que venir con un embarazo normal, con serología negativa para HIV, HTLV, Hepatitis B, Hepatitis C, sífilis, brucelosis, chagas… todas las patologías que son trasmisibles por transfusión o por algún órgano determinado”, indicó.
La placenta llega al banco mediante un transporte de solución fisiológica y a partir de ahí comienza su procesamiento.
“Estamos rescatando un promedio de dos placentas por semana. El procesamiento se hace en nuestro laboratorio, donde tenemos un equipo de instrumentadores quirúrgicos, una farmacéutica, biólogos, técnicos, bioquímicos y médicos. Pero el trabajo clave es del instrumentador quirúrgico que separa una de las capas de la placenta, la membrana amniótica, que tiene la apariencia de un film, es una membrana muy dócil, a la que hay que trabajar con mucho cuidado para que no se rompa. La placenta llega sanguinolenta y cuando llega al banco pasa por un proceso de lavado, se pasa por un cóctel de antibióticos para poder dejar la membrana en condiciones estériles”, precisó.
Distintos tamaños para diferentes usos
A partir de esa membrana estéril se producen diferentes parches destinados a diferentes tipos de pacientes, “hacemos parches grandes de 20 centímetros por 20 centímetros para los pacientes quemados, parches oftalmológicos muchos más pequeños, de 2 centímetros por 2 centímetros o 4 centímetros por 4 centímetros que también se usan en pacientes con pie diabético o úlceras diabéticas”, indicó.
Aunque el tamaño de una placenta depende del volumen de la mamá y del bebé, Krupp indicó que “aproximadamente, una placenta rinde para dos parches para quemados o una decena de parches oftalmológicos… el volumen se va armando dependiente el stock que necesitemos. Así como con la sangre y los otros componentes del Banco de Sangre, con los parches también tenemos que llegar a un stock para los pacientes quemados, un stock para los oftalmológicos y otra parte para los diabéticos”.
Pacientes pediátricos quemados
Los principales usuarios de los parches amnióticos son los niños que se atienden con quemaduras. “Hay una gran demanda, principalmente desde el Hospital de Pediatría porque los accidentes domésticos están a la orden del día y vemos muchos chicos que vienen quemados desde sus casas… usamos mucho los parches en pacientes pediátricos. También en adultos, pero no tanto como en pediátricos”, contó el profesional del Banco de Sangre, Tejidos y Biológicos.
Señaló que también se usa mucho en operaciones oftalmológicas de adultos “al ser esa placenta tan rica en nutrientes, cuando se coloca sobre algún tipo de úlcera o daño muy grande a nivel ocular los médicos ven un resultado muy grande y una evolución más reconstructiva en el paciente”.
Krupp explicó que, al ser muy rica en nutrientes, la placenta genera efectos muy positivos en el tratamiento de los pacientes quemados, “se coloca sobre una piel quemada, totalmente dañada… reduce los reingresos a cirugía de los pacientes para hacer lavados y retirar piel contaminada”.
Pueden ser conservadas hasta diez años, 80º bajo cero
La única institución de la provincia que desarrolla los parches amnióticos es el Banco de Sangre, Tejidos y Biológicos de Misiones (BSTB), por lo que envía a los hospitales de toda la provincia a pedido de los médicos para el tratamiento de sus pacientes.
“Los parches son enviados a todos los hospitales, incluso mandamos a Iguazú y a Eldorado… siempre dependiendo de la demanda del médico”, confirmó el responsable del Departamento de Producción, el bioquímico Alberto Krupp.
Incluso suministran los parches para tratamientos de pacientes con obra social, siempre a pedido de los médicos, “nosotros somos una institución de autogestión”, explicó, es decir que si bien no se cobra a los pacientes están facultados para recuperar costos ante las obras sociales cuando se prestan servicios a sus afiliados.
En todos los casos, el envío de los parches “tiene que hacerse a una temperatura muy baja, a 80 grados bajo cero, porque el material va freezado por lo que se hace a través de transportes con hielo seco y unas conservadoras especiales”.
Un vez procesada, la membrana amniótica va cerrada al vacío en forma estéril. “Puede conservarse cerca de diez años, siempre a 80 grados bajo cero, hasta su uso”, explicó el profesional en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.





