GUATEMALA (AFP y Agencias). En los primeros meses de gestión, el presidente guatemalteco hizo de su propuesta para despenalizar las drogas el centro de su Gobierno. La intensa diplomacia que desplegó tuvo magros resultados.El general retirado Otto Pérez cumplió ayer cien días como presidente de Guatemala, marcados por su polémica propuesta de despenalización de la droga, que agitó el debate en el continente en desafío a Estados Unidos. Pérez, quien asumió el poder el 14 de enero con la promesa de aplicar “mano dura” contra el crimen y reducir la pobreza, comenzó su gestión con alto nivel de confianza, pero la violencia no cede -se registra un promedio de 16 muertos al día- y persisten los reclamos sociales. “Empezó bastante bien en ciertos temas. El balance de los primeros cien días, sin embargo, no es tan positivo. Las necesidades del país superan las capacidades del Gobierno”, dijo a la AFP Manfredo Marroquín, director de Acción Ciudadana (AC). Analistas reconocen que Pérez logró atraer atención internacional con el tema de la despenalización de la droga, aunque haya provocado el rechazo abierto de Estados Unidos, expresado por el presidente Barack Obama en la Cumbre de las Américas, celebrada en Cartagena, Colombia, y roces con algunos de sus colegas de Centroamérica. Tres de los presidentes centroamericanos lo dejaron plantado cuando organizó una cumbre sobre el tema en marzo y protagonizó un rifirrafe con su homólogo salvadoreño, Mauricio Funes, al acusarlo de servir al boicot de Estados Unidos en torno a la iniciativa. “Ha sido una propuesta muy agresiva que lo posicionó como un líder regional en ese debate”, opinó Marroquín. “Es el primer presidente en funciones que se atreve a hablar del tema”, estimó el ex ministro Mérida. Tras prometer lucha firme contra los narcos y otros criminales, Pérez sorprendió con su propuesta apenas asumió el poder, al señalar que la guerra frontal impulsada por EEUU fracasó y llevó a Centroamérica a un baño de sangre.





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