Confirman el procesamiento de los seis detenidos por el secuestro del chino Wu

La Cámara Federal de Posadas rechazó las apelaciones y solicitud de aliviar las calificaciones de los acusados. Seguirán con prisión preventiva Lin Shihua, Nicolás Penayo, Adam Rojas, Alejandro Senesoopha, Fernando Senesoopha y Alexis Puchalski.

12/01/2017 00:00

La Cámara Federal rechazó ayer los recursos planteados contra las imputaciones de los seis detenidos por la privación ilegítima de la libertad del supermercadista chino Daniel Wu. Con el fallo se confirmó el procesamiento y prisión preventiva para los sospechosos, todos como “coautores de secuestro extorsivo agravado”.Los camaristas Ana Lía Cáceres de Mengoni y Mario Osvaldo Boldu, firmaron la decisión a la que accedió PRIMERA EDICIÓN. En ella relataron los roles en la que habrían participado Lin Shihua, Nicolás Penayo, Adam Rojas, Alejandro Senesoopha, Fernando Senesoopha y Alexis Puchalski durante el rapto y cautiverio del joven de 26 años durante la noche del 17 y madrugada del 18 de agosto de 2016.Este Tribunal denegó las solicitudes de cambio de calificación solicitadas por los defensores de Penayo y de los hermanos Senesoopha, por lo que se ratificó la imputación por el delito de “secuestro extorsivo agravado”, previsto y reprimido por el artículo 170 (inciso 6) del Código Penal Argentino. Para los magistrados “se encuentra acreditado que el 17 de agosto del presente, Waihan (Daniel) Wu, fue privado de su libertad, por dos personas que lo introdujeron en el asiento trasero de un vehículo y llevaron a una casa en el barrio de San Isidro donde lo mantuvieron en cautiverio hasta que pudo escapar”. En este marco, “Penayo y los hermanos Senesoopha están procesados por existir numerosas pruebas de cargo que acreditan sus conductas destinadas a consumar el delito (…) Se encuentra acreditado en autos, que el encartado Penayo participó de los preparativos del hecho y su consumación, que si bien no podemos afirmar que haya estado presente en la sustracción de la víctima, habría ideado parte del plan y que tenía por finalidad exigir dinero por liberar a Wu”.También se encontraría acreditado que el soldado voluntario Nicolás Penayo, junto con Alejandro Senesophha y Lin Shihua, alquilaron la vivienda para esconder a Wu. El contrato se realizó a nombre de Penayo, quien además estuvo en las tratativas para conseguir el automóvil con el que trasladarían a Wu, existiendo conversaciones donde ofrece el suyo y que después lo vendería. Ese vehículo fue visto un día antes dentro de las instalaciones del Regimiento de Posadas.El fallo remarcó, del compendio fáctico, que “en varias oportunidades los coimputados Alejandro Senesoopha y Penayo mantuvieron conversaciones telefónicas respecto del momento oportuno para realizar el hecho; se muestran preocupados porque pasaba el tiempo y varias personas tenían conocimiento de los preparativos. Llama poderosamente la atención una conversación en la cual Alejandro Senesoopha le pide que le mande fotos para armar ’el perfil’ (de Facebook) recibiendo del teléfono de Penayo, imágenes de mujeres con la que luego atraerían a Wu hasta el lugar elegido para el secuestro (acceso oeste de Posadas)”.NegociaciónOtro diálogo clave y acreditado en el expediente, establece que Penayo y Alejandro Senesoopha no son ajenos al hecho. Penayo usando otro número telefónico se encargó de llamar a Antonio Wu, padre de Daniel, diciéndole que tenían secuestrada a la víctima. “También habría sido quien solicitó el rescate y negoció el monto y lugar de entrega, acordando en forma permanente y paralela con Lin Shihua y Alejandro Senesoopha desde la casa de Antonio Wu.Otro elemento que hace presumir con meridiana claridad la participación de Penayo, “lo constituye la conversación mantenida con el número identificado como perteneciente al coimputado Rojas, en la cual le comenta que tuvo que tirarse del auto conducido por “El Gordo Ale”, porque lo venían persiguiendo y que la víctima se había escapado de la casa de San Isidro”.Una testigo admitió que Rojas le mostró una charla de whatsapp que mantuvo con Penayo en la que admitían su participación en el secuestro junto a Penayo y que la víctima se escapó y por esta razón ella tenía que declarar -a modo de coartada- que estuvo con Rojas esa noche.De las mencionadas transcripciones, surge el rol de Alejandro Senesoopha: “Éste le dice a Penayo, que él o Lin Shihua van a ir a escuchar cuando realice la llamada a los padres de Daniel Wu, pero luego y concretamente le dice: ’No puedo ir, me están mirando’, es decir, Alejandro Senesoopha se encontraba junto a Lin Shihua en el momento en que se negociaba el rescate en la casa de los padres de la víctima, dando directivas a sus cómplices.También fueron aportadas conversaciones entre Fernando Seneshoopa y Penayo, que develaría las negociaciones por el secuestrado. En una de ellas Penayo remarca: “Ya llamé, quiere hablar con el hijo”. En la misma conversación, le consulta a Penayo si la Policía ya se había enterado de todo, y le propone echarle la culpa a otro ciudadano chino y que concretaron el secuestro bajo amenaza. “De todas maneras las coartadas de Fernando Senesoopha se derrumbaron con la pericia dactilar que confirmó que las huellas encontradas en una botella de cerveza en la vivienda de San Isidro eran las suyas”.Los camaristas destacaron que la mayoría de los elementos surgieron del informe realizado a los celulares de los imputados llevado a cabo por la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial provincial.