La mitad de los argentinos trabaja con ruidos molestos

Especialistas advierten que la contaminación sonora puede incidir en el rendimiento laboral, disminuir la creatividad y traer aparejados efectos nocivos para la salud.

08/11/2016 16:05

Cuando el ruido se convierte en un compañero de trabajo, puede provocar bajo rendimiento y afectar la audición: no sólo disminuye la productividad y la creatividad, sino que además trae aparejados efectos nocivos para la salud. Según el "Estudio sobre el nivel de ruido y el Medio Ambiente en Argentina", realizado por GAES Centros Auditivos en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, uno de cada dos argentinos admite que convive con ruidos molestos en su lugar de trabajo. Asimismo, el 80% de los afectados reconoce estar expuesto por más de dos horas a situaciones perturbadoras y sólo un 12% utiliza protección auditiva. “El ruido es uno de los contaminantes laborales más comunes y muchos trabajadores se ven expuestos diariamente a niveles sonoros potencialmente peligrosos para su audición”, afirma la doctora Andrea Ricardo, médica asesora de GAES y jefa del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Británico. Entendido como un factor de estrés ambiental, el ruido incrementa la irritabilidad y la agresividad. “La realización de cualquier tarea que requiera de información auditiva puede verse perjudicada por el ruido. De hecho, la habituación a las condiciones de estrés puede conllevar a la instalación de enfermedades crónicas como hipertensión arterial y diabetes o desencadenar trastornos en la atención y el comportamiento laboral”, explica la profesional. Algunos de los efectos nocivos que trae aparejada la contaminación sonora son: pérdida de capacidad auditiva, acufenos, interferencia en la comunicación, malestar, estrés, nerviosismo, trastornos del aparato digestivo, enfermedades cardiovasculares, disminución del rendimiento laboral, incremento de la posibilidad de accidentes laborales y cambios en el comportamiento social. “Las consecuencias iniciales de la exposición a los ruidos no son siempre objetivables. Como primera manifestación, se presenta un deterioro en la discriminación de palabra. Luego, si la exposición al sonido es escasa, puede presentarse fatiga, que se recupera al cabo de unas horas; sin embargo, con el transcurso de las repeticiones el trabajador experimentará mayor compromiso en la pérdida auditiva”, señala Ricardo. Está cuantificado: el 43% de la población manifiesta que el ruido genera problemas de concentración. Sin embargo, sólo la mitad conoce los efectos negativos de los ruidos molestos en el rendimiento cognitivo. La  mayoría de los consultados destaca a la pérdida de capacidad auditiva como la consecuencia que más conocen (92,5%), seguido por la perturbación del sueño (73%), los acufenos (62,7%) y la interferencia en la comunicación hablada (61,5%).  Fuente: GAES