Gustavo Reinoso un artista pop y autodidacta en la tierra colorada

La obra del reconocido artífice fue a beneficio del proyecto solidario del barrio 180 viviendas de la ciudad de Oberá, quien ganó el premio "Vamos a zoomar".

08/12/2015 00:00

Arquitecto, director de arte y genial artista plástico. Gustavo Reinoso define a sus trabajos como "obras y arte pop" encandenadas a grandes artistas latinoamericanos que también cuentan historias como Diego Rivera, Antonio Berni o David Alfaro Siqueiros, quienes relataban el devenir de lo que pasaba en el mundo. El protagonista llegó a la tierra colorada para ser parte del evento organizado por la Familia Bercomat que se llevó a cabo en el Centro del Conocimiento.Profundamente enamorado de Misiones, accedió a una charla exclusiva con PRIMERA EDICIÓN en la que contó que nada le da más placer que dedicarse a lo que hace, y que se considera "un cuenta cuentos, cuento historias porque mis obras tratan de contar algo, por lo general historias comunes que nos pueden pasar a todos. Básicamente, la inspiración es esa, los lugares, la arquitectura…", dijo mientras dejaba deslizar uno de los tantos pinceles que lo rodean."Dibujo desde que tengo uso de razón, siempre fue el primer divertimento al alcance de mi mano. De pibe solía pasar muchas horas en la fiambrería de mis viejos, en el popular mercado ‘Urquiza’, un lugar mágico, lleno de amigos, cosas inimaginables y posibilidades de diversión. Estar metido de cabeza en ese templo del trabajo y la productividad despertó en mí la idea de hacer alguna changa para pagarme los vicios”, aseguró Reinoso.Y agregó: "Mi primer trabajo fue de ‘cuidador de jazmines’. Sólo una tarde vigilando el improvisado puesto de mi amigo florista bastó para que vendiera toda la mercadería al simpático y tierno grito de ‘jazmines señora’". "La paga no podía ser mejor, una vez por semana íbamos con mi amigo florista al kiosco de revistas y elegía mi favorita ¡Qué momento glorioso! Al terminar la temporada cambié de rubro, esta vez desplegué todo mi talento al servicio de la gastronomía. Ayudante de mozo en la vieja Giuzzepin, una pizzería clásica pegada al mercado". Sin embargo "a mis viejos, esto de que trabajara bajo patrón dejó de causarles gracia. Fue así que me contrataron en la empresa familiar como ‘gran rayador’ de queso provolone. La paga no era tan buena como en mis trabajos anteriores, pero estar entre mis viejos no tenía precio. Una tarde, durante un momento de relax hice uno de mis dibujos habituales, técnica mixta, birome sobre papel de almacén. Un dibujo trabajoso, paisaje de Urquiza, lleno de situaciones, hasta un pibe vendiendo jazmines. Un chistido me distrajo, la clienta chistadora me miró, miró atentamente el dibujo y me dijo… ‘qué lindo, hay muchas cosas que no había visto, ¿me lo vendes?, ¿cuánto cuesta? Vendí ese dibujo y varios más", relató el divertido personaje. "Hoy, con la perspectiva que me dan los años, puedo decir que a esos primeros clientes les gustaban mis dibujos porque veían cosas que no sabían que estaban, cosas a las que no les habían prestado atención”, explicó y es quizá por eso que la experiencia lo lleva a que su obra rescate ese espíritu, registrando detalles, olores, situaciones, sonidos, palabras, recuerdos, “esas cosas que se nos pueden pasar por alto u olvidamos, tratando de no perder la mirada de ese pibe que vendía jazmines".Muchos son los trabajos de Reinoso, aunque él entiende que “no tengo una obra que sea mejor que otra, con todas tengo una relación personal. Con el tiempo aprendí a desprenderme de ellas, cuando vendo o logro que otra persona la tenga, cuando está en una muestra y las personas la pueden disfrutar, creo que eso es lo más importante que le puede pasar una obra mía”. Y añade que cree que “la obra más importante es la que está por venir. Reinoso recorrió las principales ciudades del mundo, Barcelona, Londres, Amsterdam, París, Nueva York , Miami. Sin embargo y para él “Misiones es cálida, no solo en su clima, sino su gente. Las personas son agradecidas, las pocas veces que pude venir me llevé muchos afectos, la primera vez que vine fue también con el grupo Pomaco, en mayo, para un evento de la firma. Otras veces vine como turista, conocí las Cataratas del Iguazú”, recordó y prometió que en otra oportunidad volverá con sus hijos, para que la conozcan.