OBERÁ. Ana Belén Lemes (20) y Elvio Rafael Rivero (18) conforman una pareja de danzas folklóricas estilizadas. Bailan juntos desde que tenían seis y cuatro años respectivamente. Fueron representantes de la sede Oberá en el Pre-Cosquín de este año. Además, son profesores de danzas. Son muchos sus logros en este mundo maravilloso, representando a su tierra, sin embargo son pocos sus pedidos, sólo pretenden una beca para ingresar a la Escuela Provincial de Danzas de Posadas y sueñan ser solamente bailarines, vivir de la danza, pero aún no logran que su voz sea escuchada.Como pareja de baile, son muy conocidos en la Capital del Monte, se los suele ver en cada evento en los que tienen la posibilidad de mostrar su arte. Y es entonces cuando con cada baile transmiten el don que llevan y una pasión genuina que evidencia el sentir que les genera la danza. Es que sus movimientos expresan un solo cuerpo y la fluidez que encuentran bailando juntos.“Desde que bailamos por primera vez, siendo muy chiquitos, nos dimos cuenta de que éramos el uno para el otro. Con sólo mirarnos sabemos qué vamos a hacer, nos conocemos tanto que nos movemos sin hablar”, expresaron a Primera Edición.Ambos se presentaron en varios certámenes de danzas del país. En las competencias o festivales conocen gente, se vinculan y tratan de estar cada vez que los invitan. “Todo el tiempo estamos averiguando y viendo dónde podemos bailar. Tratamos de vincularnos con la gente que nos puede brindar un espacio para hacerlo, contactos que nos comentan donde hay concursos, festivales y ahí estamos”, expresaron.Mientras tanto crean juntos sus propias coreografías en base a las técnicas conocidas y los ensayos cotidianos que se intensifican antes de cada presentación se desarrollan en sus casas. “No tenemos un lugar adecuado para ensayar, por eso lo hacemos en nuestras casas, muchas veces vamos a la plaza, porque necesitamos más espacio. Aunque nos conocen y participamos siempre, no hemos conseguido un lugar adecuado para ensayar, sería ideal tener un espacio fijo”, explicaron los bailarines.Ana Belén vive con su mamá y trabaja como niñera. Elvio, comparte su hogar con sus padres y un hermano, y se gana la vida atendiendo un kiosko. “Trabajamos para cubrir costos de los trajes y cada participación. Nuestras familias nos apoyan, saben lo que sentimos bailando juntos”, confesaron a este Diario.Dentro de sus próximos objetivos se encuentra un concurso en Puerto Piray, sede de un selectivo para un Festival en Córdoba. Pero para el año próximo desean conseguir una beca para ingresar a la Escuela de Danzas en la capital provincial.





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