POSADAS. “A la escuela yo vengo en transporte, siempre tengo ganas de venir, me gusta mucho”, resumió con entusiasmo Lautaro (11), quien al igual que sus compañeros que asisten al Instituto Taller para no videntes “Beatos Mártires” de esta ciudad, encuentra en este espacio lo necesario para un desarrollo pleno de sus capacidades. Y lo más importante, esta escuela está construida y equipada acorde a sus necesidades, evitando cualquier tipo de obstáculo que en otros lugares o en las veredas de la ciudad, abundan y dificultan su traslado y autonomía. “Cuando voy por la calle nunca voy solo, siempre acompañado. Hay muchos obstáculos que uno se choca como tachos de basura, portones, piedras, motos estacionadas”, apuntó el niño recalcando la importancia de tener esto en cuenta para ayudar a que puedan trasladarse libremente por las veredas y calles.48 años de servicioLa institución fundada en 1967 recibe a niños desde nivel inicial hasta séptimo grado. Actualmente asisten 45 niños y jóvenes de Posadas, Garupá y otras localidades de Misiones, y también de Paraguay. Para alumnos desde los 18 años, hay talleres de oficios con el objetivo de lograr una salida laboral.Algunos de ellos están integrados en escuelas comunes algo que “afortunadamente cada vez se está dando más porque hoy las escuelas comunes tanto públicas como privadas tienen sus puertas abiertas a esta inclusión”, destacó la directora del instituto, Graciela Suárez. “Siempre recomendamos que la escuela común a la que vayan sea la escuela del barrio. Por distintas cuestiones: el niño podrá desarrollar su sentido de pertenencia con su barrio, ser conocido por los vecinos que lo podrán ayudar en su recorrido diario a la escuela, y eso también ayuda a que la familia se sienta integrada a la comunidad educativa y vecinal”, recalcó Suárez.AcompañamientoNabila (6) cursa cuarto grado en una escuela común y asiste al instituto para recibir un acompañamiento personalizado que la ayude a seguir adelante. La niña tiene baja visión, entonces escribiendo en letras grandes (tamaño 200) en el monitor de la computadora, puede leer. “La mayoría de los chicos memoriza el teclado, ya van conociendo dónde está cada letra. Y se ayudan con el lector de pantalla (una voz grabada que va leyendo lo que escriben)”, explicó el profesor Mario Villalba, quien lleva 19 años en la escuela. Al igual que él, gran parte del plantel docente integrado por 25 profesionales, lleva entre ocho y más de veinte años trabajando en esta escuela y han visto ingresar y egresar a decenas de niños.Por el momento la escuela no cuenta con impresora Braille que le permita imprimir los textos que los alumnos producen o los que consiguen en Internet -servicio que en la escuela lograron habilitar hace algunos meses.Preparando el acto patrioEn clase de música, los niños de todos los grados se reunieron en la sala de música y junto a la profesora Carolina Lima prepararon la “Cueca del 25”, cantando a coro entre todos. También ensayaron los pasos de la coreografía. El repertorio fue presentado el viernes 22, en el acto por la Revolución de Mayo.Junto al coro coordinado por el profesor Germán, la escuela ha participado en diversos encuentros escolares y ha sido anfitriona de varios eventos de este tipo. En cuanto al repertorio que eligen, la docente indicó que “muchas veces los chicos proponen, y siempre quieren un repertorio actualizado, donde aprendan las canciones que se están escuchando en el momento”. Ahora las más destacadas de Axel son las preferidas, y años atrás lo fueron “Celebra la vida” y “Color esperanza” entre otras.En la clase de manualidades, los niños prepararon ilustraciones del Cabildo. Las colorearon con los tradicionales tonos amarillo y techo rojo e incluso algunos también fueron confeccionados con relieve pegando elementos pequeños como semillas o bolitas de papel, o incluso con silicona, que se aplica con la pistolita. Los expusieron en el amplio salón de manualidades, donde Mariela Centeno es la guía de trabajos que incluyen principalmente reciclaje de todo tipo de elementos: rollos de cartón de papel higiénico, cajas, hueveras, revistas, potes de helado y tantos otros. “Todo nos sirve para trabajar. Trato de conseguir los materiales en mi familia, o también le voy pidiendo a los otros docentes que traigan. Después acá los transformamos y en ese proceso los chicos van desarrollando y afianzando su motricidad y sensibilidad táctil”, recalcó Centeno. A partir de los 18 años los alumnos trabajan en esta área junto a la profesora Liliana Brítez y fabrican bolsos, cajas portamate, portarretratos y otros elementos que luego venden.En cuanto a destreza, Centeno destacó que en los talleres de adultos “hay una alumna que enhebra la aguja con la lengua, no sabemos cómo lo hace, pero lo hace”.Espacio libre de obstáculosEl predio del instituto cuenta con un patio amplio con juegos. El edificio donde se encuentran la mayor parte de las aulas fue refaccionado. Asimismo se construyó un ala con otras aulas más, baños en perfecto estado y el área administrativa. Esta ampliación permitió que pudieran mudarse de las pequeñas casitas aledañas donde antes funcionaban los talleres de manualidades y hoy están a disposición como albergues de tránsito para familias de los alumnos que deben venir desde localidades alejadas. Los pasillos y galerías de la edificación están totalmente libres de obstáculos y escalones que puedan dificultar el paso de los estudiantes.Uno de los espacios ganados con la ampliación y refacción fue el Salón de Usos Múltiples, de amplias dimensiones donde realizan las actividades de estimulación motriz, orientación y movilidad y gimnasia. Colchonetas, pelotas y aros están a disposición de los niños para desarrollar estas tareas, guiados en forma personalizada por los profesores. La audición y el tacto son claves. Este lugar también lo utilizan como salón de actos, eventos que según las condiciones climáticas pueden desarrollar en el patio cubierto, que está en el acceso a la escuela.





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