POSADAS. La historia parece sacada de un libro de ciencia ficción o de una película de terror, pero no es así: es real y sucede en Apóstoles, donde una pareja vive desde hace meses una verdadera pesadilla. El terreno de Paola Minigozi y Williams Vallejos, en plena construcción (fueron beneficiados con el plan Procrear), fue rellenado por la Municipalidad local con tierra del cementerio. Por eso, hoy en su parcela se acumulan restos de huesos humanos, de ataúdes, ropas e incluso orfebrería de bronce.Ante esta inusitada situación, la pareja reclamó a la comuna pero aún no encuentra respuestas. Además se le solicitó a la Municipalidad la apertura de dos calles -de forma verbal y escrita- desde fines de 2013, pero esos pedidos todavía no han tenido eco. Debido a los hallazgos de restos humanos en su futura casa, un cura intervino con rezos y bendiciones para el descanso final de las almas.La historia provocó revuelo en la Capital de la Yerba Mate y el concejal Fernando Ofstachuk intervino en el asunto: esta semana remitirá un proyecto de ordenanza para que se prohiba la extracción de tierra del cementerio para el relleno de terrenos particulares y que dichas prácticas cesen de inmediato, pues este caso no sería el único en Apóstoles, ya que constató otros similares en la localidad, según sus dichos a FM News de Posadas.El origenTodo comenzó a fines de 2013 para Paola Minigozi y Williams Vallejos, cuando fueron beneficiados con el plan Procrear para construir su vivienda. De ahí en más, consiguieron un terreno en Apóstoles. El paso siguiente fue solicitar (primero verbalmente) a las autoridades municipales la posibilidad de abrir las calles René Favaloro y Libertad y, a la vez, solicitar el relleno de su terreno, que está ubicado en una zona baja en medio de un nuevo loteo.Paola en persona fue varias veces desde octubre pasado para solicitar dichas obras a la Municipalidad. Si había que pagar, estaba dispuesta a hacerlo, recalcó. Pasaron los meses y en marzo de este año les aprobaron la carpeta del plan Procrear. En tres meses les otorgarían el primer desembolso de dinero, por lo que, ante el correr de los días para el inicio de las obras, la pareja entregó en abril pasado una nota a la Municipalidad (expediente 702/14) para que se efectué la apertura de la calle Libertad y la nivelación del bulevar René Favaloro de la Manzana 18. La idea era que la tierra que se extrajera de esos trabajos fuese colocada en su terreno, para su posterior nivelación. Tantas veces la pareja hizo el pedido en forma verbal y por escrito que al final llegaron las ansiadas cargas, pero éstas traían algo más que tierra: escombros y restos del cementerio local. Como si fuera poco, la calle y la avenida nunca tuvo la apertura prometida. Allí comenzó un nuevo calvario para ambos que sigue hasta hoy. La trama En dialogo con PRIMERA EDICIÓN, Paola relató muy consternada: “Hoy lidiamos con el hecho de que de por vida vamos a pensar y tener estos escombros en nuestro terreno, aquel sueño de la casa propia que juntos estamos construyendo se ve opacado por esto que es una verdadera historia de terror”.“Además, tenemos que bancarnos las burlas de parte de los obreros municipales y otras personas sobre los ‘huesitos’ que tenemos en el terreno”, añadió ofuscada. Al respecto, Paola comentó que hasta tuvo que acudir a un párroco para darle un manto de paz al lugar. “El propio cura me dijo que los restos deben volver al cementerio”, apuntó. “Hoy nuestra vida gira alrededor de ceremonias que realizamos con un párroco, para que las almas que están acá descansen en paz”.“Al descubrir los restos del cementerio, los albañiles se sintieron temerosos y no quería seguir adelante con la obra. Ahora la construcción continúa porque no tengo otra solución a la vista. La obra está avanzada en un 30% y debo cumplir con lo pactado con el Procrear”, se resignó Paola Minigozi.





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