POSADAS. Mientras el Gobierno nacional sigue postergando la revelación de las cifras del Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) respecto a pobreza en el segundo semestre de 2013; varias consultoras privadas e institutos de estudios de temas de actualidad, salieron a realizar proyecciones respecto al alcance no sólo de la pobreza, sino también de la indigencia en el país.En Misiones, desde 2012, el gobierno de Maurice Closs decidió suspender la elaboración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que permitía sacar el valor de la canasta alimentaria básica y total que una familia necesitaba cubrir con ingresos para no ser consideraba ni pobre ni indigente. Es decir, que la provincia no tiene autonomía estadística en materia de evolución de precios, en gran parte cedida a la Nación, con la elaboración del nuevo índice de inflación mensual. Y sin modificar la ley de creación del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) que aun tiene entre sus principales objetivos la medición del IPC mensual.Sin datos oficiales en ambos niveles, el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) que dirige el diputado nacional y reconocido economista Claudio Lozano, dio a conocer hace pocos días un informe denominado “36,5% de pobres y 12,1% de indigentes: los números que el gobierno pretende ocultar”, en referencia a la proyección a nivel país que determinaron las cifras. En el mismo colaboraron Ana Rameri, Agustina Haimovic, el propio Lozano y Tomás Raffo.Este documento de 23 páginas, esta siendo debatido especialmente por las organizaciones sociales y sindicales como la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) que dirige Jorge Duarte en la provincia de Misiones, para reclamar reivindicaciones no sólo salariales sino sociales.¿Qué dicen de Misiones? En base a proyecciones poblacionales del censo nacional 2010 y la Encuesta Permanente de Hogares (Indec), el IPyPP estima que unos 563.163 misioneros (48,6%) son pobres. Y que al menos unos 251.434 son indigentes (un 21,7%).Pero, las estimaciones duelen más al momento de referirse a la población de menores de 18 años de edad. Según las mismas proyecciones, 277.714 niños y jóvenes son pobres (63,6%) y 146.465 menores son indigentes (33,5%).Así, Misiones se encuentra entre las primeras siete provincias con más niños y jóvenes en la pobreza. Y tercera entre las que más cantidad de menores en la indigencia tiene.“La geografía del hambre y la pobreza muestra una realidad nacional heterogénea debido a las enormes disparidades. Las provincias más afectadas son Chaco (61,6%), Formosa (55,2%), San Juan (54,5%) y Corrientes (50,9%). Chaco es así mismo la más golpeada por la indigencia (30,4%), seguida de Corrientes (23%), Misiones (21,7%) y Santiago del Estero (20,8%)”, concluyeron los especialistas en el informe al que accedió PRIMERA EDICIÓN.“El rasgo característico que hace ya varios años viene definiendo a la pobreza y mostrando su cara más cruel es “La Infantilización de la Pobreza”, que se manifiesta en el hecho de que la mitad de los pobres son chicos y la mitad de los chicos son pobres. En nuestra Argentina habitan 7,3 millones de chicos y chicas pobres (el 53,8% del total desde grupo poblacional) de los cuales 2,7 millones están pasando hambre (20% es decir, 1 de cada 5 chicos). En diez provincias argentinas el flagelo de la pobreza infantil supera el 60%: en Chaco, el 79,5% de los chicos son pobres y el 46,4% están pasando hambre, por lejos la tasa más alta de indigencia; en San Juan casi el 70% de los chicos son pobres; seguida de Santiago del Estero (68,3%) y Corrientes (68,1%). Estas dos últimas, junto con Misiones, presentan asimismo los más elevados niveles de indigencia, afectando a más de un tercio de los chicos. Nuevamente, la incidencia de la pobreza y la indigencia es menor en los casos de Tierra del Fuego, Ciudad de Buenos Aires y Santa Cruz, aunque su situación no deja de ser preocupante”, reveló.Desde el Instituto de Lozano, expresaron que “este material pretende presentar avances en tal dirección, mediante una medición alternativa de la pobreza y la indigencia que no sólo incluye una pauta inflacionaria distinta a la del Indec, sino que también utiliza una metodología superadora propuesta incluso por los mismos técnicos del organismo con anterioridad a la intervención, y que a causa de la misma nunca llegó a implementarse. De hecho, desde nuestro Instituto hemos presentado ya en el año 2006 los resultados de tal medición, mostrando que incluso cuando los precios aún no estaban manipulados, la metodología utilizada por el Indec llevaba a subestimar la magnitud de pobreza e indigencia. Es por ello que en esta ocasión actualizamos nuestra medición, cuya brecha con los datos del Indec se fue ampliando cada vez más a causa de la burda manipulación del IPC”.ConclusionesA partir de la síntesis de los resultados a nivel país a los que arribaron los especialistas, que realizaron la proyección de las cifras y estadísticas, en base al segundo trimestre de 2013, se pudo determinar:• Según una pauta alternativa, desde el año 2007 hasta el 2013 el Indice de Precios al Consumidor creció un 337,6%. Casi 4 veces más de lo que dice el Indec, mientras el rubro de “Alimentos y Bebidas” aumentó casi el doble que el nivel general (597%), es decir, más de 7 veces lo que estima el Indec.• Realizando las adecuaciones metodológicas correspondientes y la corrección sobre los precios tenemos que a diciembre del año 2013, la Canasta Básica Alimentaria ronda los $3.435 para el caso de una familia tipo del Gran Buenos Aires; y la Canasta Básica Total vale casi $5.700 para quienes son propietarios de su vivienda, y ascendiendo a $6.700 en el caso de pagar un alquiler.• Es decir que, mientras para el Indec una persona puede alimentarse adecuadamente con $8,5 diarios y una familia de cuatro miembros puede hacerlo con $26, según la estimación del IPyPP una persona necesita al menos $37 diarios, que ascienden a $115 para el caso de una familia. Por otra parte, la canasta total del Instituto de Lozano es superior a la oficial en más de 3 veces, ya que para el Indec una familia cubre todas sus necesidades básicas con tal sólo $60 por día.• Conforme a una valorización real del valor de las canastas mencionadas, se observa a partir de la estructura de ingresos de la EPH, que al segundo trimestre del año 2013, la pobreza afecta a 15,4 millones de personas, es el decir al 36,5% de la población total del país.• La indigencia indica que al menos 5 millones de personas están pasando hambre, es decir, un 12,1% de la población en Argentina. • Es decir que la “tinta oficial”
pretende ocultar a nada menos que 13,4 millones de pobres de los cuales 5 millones son indigentes, según el IPyPP.• Al observar lo ocurrido en año comprendido por el II trimestre 2012 – II trimestre 2013, surge que la tasa de pobreza aumentó casi 4 puntos porcentuales, pasando de 32,7% a mediados de 2012 a 36,5% a mediados de 2013, sumiendo así bajo la línea de pobreza a 1,8 millones de personas más. • La indigencia, en el mismo período, se mantuvo prácticamente estancada, aunque a causa del crecimiento demográfico, se sumaron 7 mil personas al conjunto que está pasando hambre. Sin embargo, si se considera sólo lo ocurrido en los últimos seis meses del período analizado, se observa un incremento del 6,3% en la tasa de indigencia, es decir, 355 mil personas que se sumaron a la población indigente con respecto a fines del 2012.• A través de algunos indicadores vigentes en el mercado laboral, es posible evidenciar las serias dificultades que enfrenta el empleo en el modelo económico vigente como para constituirse en un instrumento efectivo de inclusión social: la presión efectiva sobre el mercado laboral asciende a 22% y la disponibilidad de la mano de obra llega casi a un 30% de la población económicamente activa. • Por el lado de los ingresos, tenemos que al menos uno de cada tres ocupados gana menos del salario mínimo. El porcentaje de trabajo en negro entre los asalariados se mantiene estancado en un 34,4%, magnitud que permanece elevada en términos históricos. Asimismo, la consolidación de otras modalidades de trabajo precario produce que en conjunto la mitad de la fuerza laboral sufra algún tipo de precariedad en su inserción laboral.• En este marco laboral no sorprende que 1 de cada 4 ocupados son pobres (25,2%), sumando casi 4,2 millones de trabajadores los que no logran acceder a la Canasta Básica Total de los cuales más de 1 millón no logran satisfacer siquiera sus necesidades alimentarias (6,7%).• Educación: para el nivel inicial (de 3 a 5 años) y el nivel medio (de 13 a 17 años) la brecha entre los chicos pobres y los que no lo son se acentúa: mientras casi un 80% de los niños y niñas de 3 a 5 años no pobres asisten a un establecimiento educativo, entre los niños y niñas pobres el porcentaje desciende al 68,4%, por lo que hay un tercio que no logra acceder al sistema educativo.En el nivel medio, se observa un problema de deserción escolar que implica que entre los chicos pobres, la cobertura descienda 10 p.p. con respecto al nivel primario, llegando al 89,9%, mientras en el caso de los chicos no pobres el porcentaje llega al 94,5%. Por otro lado, la mitad de los jóvenes de 18 a 24 años no estudia (54,2%), y entre quienes sí lo hacen (45,8%), una cuarta parte debe además trabajar. Por otra parte, entre los jóvenes que no estudian, el 41% tampoco trabaja, esto es, el 22,1% del total de jóvenes (cerca de un millón de personas entre 18 y 24 años) no estudia ni trabaja• Salud: un tercio de la población argentina carece de cobertura sanitaria (32,3%), esto es, 13,6 millones de personas que dependen del sistema público de salud para atenderse. Si tenemos en cuenta a los niños, niñas y adolescentes, el porcentaje sin cobertura se eleva al 40,4%, abarcando a 5,5 millones de chicos, de los cuales el 80% son pobres. • Condiciones habitacionales: si consideramos a la población total, resulta que el 34,8% habita viviendas sin cloacas, mientras el 33,5% no tiene gas de red y el 11,3% no tiene agua corriente. Por otra parte, el 13,5% habita zonas inundables y el 8,3% vive cerca de basurales.





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