CANDELARIA. La antigua capital de Misiones celebró ayer el 387° aniversario de su fundación.En esta ocasión, la historiadora Dolores Romero, vecina del lugar, prefirió no narrar -como lo hace año a año- el origen de su fundación, sus éxodos y desarraigos forzosos por diferentes motivos, hasta su asentamiento definitivo y evolución hasta la actualidad, sino “a la historia cotidiana de un pueblo, que es la suma de las historias de sus habitantes, pues el modo de la historia son las historias”. “Esta cronología se despliega necesariamente en historias de vida y de muerte como última instancia de una experiencia. Y éstas se conforman de la cotidianeidad, acentuada por la pasión de vivir que hace que se rompan algunas reglas (ya sean buenas o malas), donde intervienen los sentidos, las costumbres y creencias y la interacción social de todos éstos elementos puestos en sus protagonistas. La historia de los valores que se ponen en juego en los sentidos es fundamental para entender cómo una sociedad experimenta el sentido del mundo”, argumentó la mujer. Tierra mágicaSegún refirió Romero, desde sus comienzos los habitantes de Candelaria acostumbraban narrar sus experiencias diarias, especialmente si tenían un tinte misterioso o sin explicaciones, mediante la costumbre de la oralidad. Era el momento de la gran reunión familiar, al terminar las tareas del día preferentemente a la hora de la cena, donde cada historia tenía una moraleja final; de allí el respeto a ciertos horarios o lugares: dormir la siesta, o por lo menos, no salir o dejar jugar a los niños solos, tampoco las noches tormentosas, o no pasar por ciertos caminos en ciertos horarios; etcétera.“Así llegaron a nuestros oídos a través de muchas generaciones historias como por ejemplo la del mítico túnel, donde yace la imagen de oro de la Virgen Patrona cabeza abajo a causa del apuro por esconderla en el escape de los jesuitas de sus enemigos los españoles. Esa leyenda se cuenta hasta nuestros días como una explicación a un pueblo que no prospera pese a tener casi 400 años de fundación”, contó.Tampoco podía estar ausente la narración de la estadía del general Manuel Belgrano, “que conocimos mediante la memoriosa doña Petrona Romero, que longeva llegó al siglo XX, y a un sacerdote verbita que escribió sus memorias para documentar no sólo el paso del general, sino también el protagonismo de un valiente pueblo que se sumó a la lucha de la independencia”.Cuentos de miedoEn esas reuniones familiares no podían faltar los cuentos de miedo, como la historia del “niño perdido” (a comienzos del siglo XX) en las aguas de un crecido arroyo que hoy lleva ese nombre, en su audacia y apuro por llegar a su destino; nunca se lo volvió a ver. Las historias del milenario río Paraná contada por vecinos cuando, a consecuencia de una gran sequía que azotó la región, bajó tanto las aguas hasta el punto que quedó casi seco; sólo el canal tenía agua. Sin embargo, en otras épocas en que recuperó su cauce, una mitológica criatura asombró a todos (especialmente pescadores y lavanderas), con su gran tamaño y color que los pobladores lo nombraron “pirajhú” o pez negro. Cuentan que se paseaba a lo largo y ancho del río haciendo de las suyas. Y hablando de míticas criaturas, no faltaron anécdotas del Yasy yateré que se llevaba a los niños pequeños que no dormían la siesta o se quedaban en el patio, o que no estaban bautizados. Del Pombero, que enamorado de una jovencita la embarazó y cuando ésta dio a luz una espeluznante criatura, en la noche desapareció de al lado de su madre; dicen que el padre se lo llevó. El séptimo hijo varón convertido en lobizón durante la luna llena, que luego de ser descubierto por los vecinos debió emigrar a otro pueblo en su eterno destierro. Tampoco faltó la presencia del “mboy yaguá”, una extraña mutación de víbora constrictora con cabeza de perro, que emitía ladridos terminados en aullidos. En honor a la VirgenEste 2 de febrero Candelaria veneró a su patrona y celebró el 387º aniversario de su fundación. Como cada 2 de febrero, la localidad honra a Nuestra Señora de la Candelaria, a cuyo nombre fue consagrada por los colonizadores españoles y los evangelizadores jesuitas. En el marco de las festividades, se realizó la tradicional procesión seguida de una misa. Candelaria fue la primera capital de las Misiones. Se ubica a 27 kilómetros de Posadas. La Reducción Jesuítica fue fundada en 1627 a orillas del río Ibicuy. Tras sucesivos traslados originados por las epidemias y por los ataques bandeirantes, se instalo en Campichuelo (Paraguay). Luego se emplazó a una legua de la confluencia del arroyo Garupá, en 1665. La Reducción de Candelaria fue la sede administrativa del Superior de las 30 Misiones Jesuíticas. Durante las tres décadas que siguieron a la expulsión, el descenso demográfico de Candelaria fue de un 65%. Recién en 1893, la colonia tomó algún impulso al pasar a depender de la Gobernación del territorio, ubicada en Corrientes.





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