BERNARDO DE IRIGOYEN. Sobre la ruta 17, a la altura del kilómetro 95, se encuentra el acceso al Paraje Nueva Soledad. En él viven 43 familias agricultoras misioneras, aunque dado el abandono en el que se encuentran parece que las autoridades no tuvieran conocimiento de ellas. Las principales actividades productivas del paraje son el tabaco y la cría de animales. Todos plantan maíz, mandioca, verduras y crían algunos lechones, pero sobre todo para el propio consumo.Ante el pedido de los vecinos, PRIMERA EDICIÓN visitó el paraje. El camino intransitable hizo que para recorrer apenas tres kilómetros se demorase más de treinta minutos (amén de los golpes y raspones en el chasis del vehículo). “Hace por lo menos seis o siete años que no vienen las máquinas por acá, en auto es casi imposible entrar, nosotros nos manejamos de a pie, a caballo o en carro de buey. Si tenés un auto y lo usas, acá se rompe”, explicó Carlos Farías.La reuniónA la llegada de este diario, unas veinte personas estaban reunidas junto al galpón lleno de tabaco de Adrián de Campos. Todos llegaron a pie, de diferentes edades y dedicados a diversas producciones, pero con un denominador común: el abandono por parte del Gobierno, el Estado ausente.Adrián explicó a este diario que “nos reunimos porque estamos cansados de verso, el intendente (de Irigoyen, Edgardo Aquino) prometió que nos iban a poner la luz, pero pasa el tiempo y nada, nosotros ya enviamos notas, llevamos el pedido a Posadas y hasta llegamos a cortar la ruta tres días porque las promesas nunca se cumplieron. Cuando hicimos el corte, vinieron y nos prometieron que a mediados de diciembre empezarían los trabajos, pero ya terminó enero y ni noticias”, protestó y para finalizar agregó: “Si no empiezan pronto nos veremos obligados a emprender medidas de fuerza para ser escuchados, para que cumplan con sus compromisos. A nosotros no nos gusta cortar la ruta, pero si no, no te escuchan”.Inés Weber tiene sesenta años y la cara curtida. Durante más de veinte años plantó tabaco y hoy que el cuerpo no aguanta está tratando de lograr su jubilación, pero desgraciadamente se encontró con que no aparecen sus aportes. Veinte años de aportes que desaparecieron y nadie se ocupa, nadie gestiona, nadie hace nada. Hace casi cuatro años que vive en el paraje junto a dos chicos, uno de ellos discapacitado: “Estamos muy sufridos por el abandono, de mis aportes nadie se ocupa, y eso que pedí en varias oportunidades. A nosotros se nos hace muy difícil vivir sin luz, hace años que venimos pidiendo, hacemos notas, hemos ido hasta Posadas y nada, nos dicen la semana que viene, la semana que viene y así venimos desde hace años. Yo tengo que tomar remedios, mi hijo también y no tenemos cómo conservarlos”. Consultada acerca de los caminos, afirmó: “Desde que yo vivo acá nunca pasaron las máquinas, el camino es un desastre”.Sin servicios básicosEl paraje Nueva Soledad cuenta también con una escuela, a la que asisten más de cuarenta niños, pero que tampoco dispone de suministro eléctrico y, dado el estado de los caminos, también se hace difícil llegar hasta ella: “Los días de lluvia los chicos no van a la escuela, es imposible llegar”, explicó Raquel Javier.Roxana Galloso vive junto a su esposo y sus dos hijas. Una de ellas, Milagros, tiene bajo peso (6 años y 16 kilos). En diálogo con este matutino contó: “Se nos hace muy difícil vivir sin luz, por la problemática que tiene mi hija, yo debo darle una alimentación especial, por ejemplo yogur y no tengo como conservarlo, es decir, todos los días debo salir por estos caminos hasta donde pueda comprarlo, lo mismo pasa con la carne. La luz está cerca de acá, apenas a 300 metros está la red, varias veces nos prometieron que iban a conectarnos, pero sigue pasando el tiempo y nada, hasta el día de hoy”.Consultada acerca del estado de los caminos, respondió: “Yo hace nueve años que vivo acá y nunca, nunca pasaron las máquinas. Para que vaya a la escuela Milagros, yo tengo que llevarla alzada, está tan feo el camino y ella es bajo peso y no puede atravesarlo, ¿es justo que tengamos que pasar por esto?”, se preguntó angustiada. Además agregó que “cuando vamos a reclamar a Irigoyen, nos dicen que vayamos a San Pedro; y cuando vamos a San Pedro, nos mandan a Irigoyen. Parece que a los dos municipios los molestamos, nadie se ocupa de nosotros, acá no vienen ni los promotores de salud, sólo en campaña llega gente. La última vez nos prometieron Plan Techo, sacaron fotos, llenaron planillas, tomaron nombres, pero todavía no vimos ni una chapa”.Compromisos sin cumplir“Cuando fui a Posadas en nombre de nuestro paraje, el secretario de Ferreira (Sergio, titular de Emsa) me dijo que según sus mapas nosotros teníamos luz, a lo que respondí que si tuviésemos luz yo no iba a viajar más de 300 kilómetros para reclamar”, relató a PRIMERA EDICIÓN Leo Ferreira, quien vive en Nueva Soledad junto a su mujer y su hija a punto de dar a luz.“Vinieron a constatar y nos prometieron que a principios de diciembre comenzarían los trabajos para conectarnos a la red, que está cerca, 300 metros hacia un lado y 500 hacia el otro, es decir, que somos los únicos sin luz. Pasaron las fechas prometidas y no vino nadie, entonces en asamblea decidimos cortar la ruta para hacernos escuchar, estuvimos tres días en la ruta y entonces vinieron el intendente Aquino y un ingeniero de Emsa, quienes firmaron un acta donde se comprometieron a comenzar los trabajos el 15 de diciembre, pero pasó diciembre y pasó enero, ya estamos por empezar las clases de nuevo y nadie ha hecho nada”. “Nosotros no queremos volver a la ruta, pero tampoco podemos seguir viviendo así, hoy en la reunión decidimos entre todos los vecinos esperar una semana más y si no hay novedades volver a cortar la ruta porque es imposible vivir así. Apelamos a las autoridades para que comiencen los trabajos, nosotros colaboraremos en todo lo necesario con ellos”, concluyó.





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