POSADAS. “Año nuevo y precios nuevos”, es el concepto aplicado en todos los rubros de la provincia y el país. No estuvieron exentos los materiales de construcción, porque en este sector también se alinearon a los incrementos y se han disparado desde el 7 hasta el 30% en algunos casos. Cerámicas, sanitarios, griferías, muebles para baño, tanques de agua, aberturas, cementos y principalmente los que tienen que ver con aquellos productos para la finalización de la construcción: las chapas galvanizadas, por ejemplo.Mientras algunos comerciantes dicen que han aplicado subas de entre 7 y 9%, otros se animaron a manifestar que los reajustes se dieron hasta el 30%.El impacto del dólar es lo que más argumentan los consultados. También se refirieron a la restricción a la importación, las cargas impositivas y la falta de oferta que ocasiona en el rubro ante la creciente demanda que sigue habiendo en el sector.“La primera semana de enero empezó bien, después cuando el dólar aumentó de 6 a 8 pesos, todos los días estamos recibiendo mails con aumentos de precios y suspensiones de ventas, con aumentos que van desde el 10% como mínimo hasta un máximo del 30%, aproximadamente”, dijo Rubén Krause, desde “Casa Krause”, reconocido comercio que hace muchos años trabaja en el rubro.El comerciante lamentó que “con esta situación estén cambiando las condiciones de venta, los plazos. La situación está muy inestable. Y en contrapartida se ve la desesperación y desorientación de la gente, algunos vienen y te ofrecen pagar por adelantado para asegurar su dinero y que represente una garantía para ellos de que recibirán la mercadería, pero tampoco podemos hacer mucho porque eso sería comprometernos con un futuro que es incierto. No sabemos qué va a pasar realmente en los próximos días. Lamentamos mucho que para construcción esté sobrando plata y esté faltando mercadería”.Acontecimientos negativosJosé Luis Chamorro, gerente propietario de Garro Construcciones, coincidió con Krause: “Lamentablemente ocurrieron algunos acontecimientos negativos en los últimos días (refiriéndose a la devaluación del dólar), pero esperamos y estamos a la expectativa, como todos, de lo que pasa y pasará con nuestros principales proveedores. Nos manejamos de acuerdo a cómo ellos están bajando línea, pero hasta ahora estamos trabajando normalmente y no hemos cambiado en nada”, resaltó.En esta casa de materiales de construcción están operando con total normalidad y si el cliente se acerca a consultar por precios, también sale con la respuesta.“Si hoy el cliente viene y consulta por los precios, se lo damos sin ningún problema”, dijo el comerciante, que asimismo se anticipó a aclarar que hasta el miércoles de la semana pasada las ventas con tarjetas de crédito estaban suspendidas y solamente se recibían las de débito.Consultado por el incremento registrado en el rubro en el último mes, dijo que fue variando entre el 7 y el 9%. Y sostuvo que “nunca vivimos lo que pasó ahora, es rara la devaluación que se dio ahora. No pasó el año pasado, que todo se aplicó de manera paulatina. Ahora fue el sacudón”.Asimismo afirmó que la demanda no se vio afectada. “Hoy por hoy no, no lo sentimos con nuestros clientes, seguimos vendiendo de la misma forma, misma operatoria, misma venta. Hasta ahora estamos bien, no sabemos mañana”.En los comercios revelan que entre los materiales más demandados siguen siendo el hierro y la chapa. “Es lo que más se mueve, es la que llevan casi todos los clientes que se acercan”, dijo Chamorro.Por último sostuvo que se está trabajando con el día a día y que “no se sabe qué nos deparará para los próximos meses”.Darlán Zanin, propietario de la Casa Brasil, situada en la estratégica esquina de las avenidas San Martín y Quaranta de Posadas, dijo que su comercio siente mucho el efecto de los vaivenes cambiarios “porque el 50% de mi comercio está dedicado a la cerámica. Y de ese 50%, el 95% es material importado, por el hecho de que yo acá del mercado nacional no tengo proveedores, por más que yo hoy tenga disponibilidades de fondos y quiera comprar el producto nacional, no tengo disponible porque las fábricas no tienen y no abren cuenta”.Reveló que también dificultan mucho al rubro las trabas a las importaciones. “Se nos pone muy difícil la importación por los permisos de la DJAI (Declaración Jurada Anticipada de Importación) de la AFIP (Administración General de Ingresos Públicos) y Comercio Interior (Secretaría de Comercio Interior de la Nación) en conjunto”, detalló Zanin a este diario.“Nosotros sufrimos mucho con nuestros despachantes para tener aprobada una carga cada semana. Entonces yo hoy mi comercio tengo que reducirlo mucho y con suerte cumplo con mis clientes. De un tiempo a esta parte tuve que tirar muy abajo las ventas y no tenemos las expectativas muy positivas, hoy sólo tratamos de subsistir, seguir vendiendo, tratar de no fallarle a la gente y tratar de mantenerse equilibrado hasta que esto se solucione”, sostuvo.Recordó, además, que “ya veníamos mal con las importaciones, cortaron nuestros ingresos, tampoco nos dieron soluciones en el mercado interno porque las fábricas no tienen entrega, entonces uno se pregunta qué hacer, porque se te ata la mano de un lado y por otro lado también”.El comerciante de la histórica casa situada en las afueras del microcentro capitalino dijo que “para mí es mucho más fácil comprarle al mercado interno, no tener problemas con el despachante, con la Aduana. Comprar del mercado interno, pagar con cheque y olvidarse, pero tampoco suplen nuestra demanda”.Zanin contó que hasta la fecha sigue insistiendo con dos fábricas proveedoras del comercio, pero que éstas no les toma los pedidos. “Estas mismas fábricas han dejado de invertir hace más de un año en sus plantas porque veían venir un futuro incierto. No saben si invertir hoy o no porque hay una incertidumbre muy grande, entonces también nos siguen reduciendo el mercado porque cada vez crece la demanda pero no así la oferta”. Menos inversión“A mí no me convenía comprar cerámicas de la Argentina porque la variedad de modelos era muy reducida. Ahora han aumentado la variedad, pero siguen fabricando una cantidad muy limitada que sería el pilar principal de mi rubro. Sólo trato de mantener mi clientela, tratar de no fallarle a mis empleados y por sobre todas la
s cosas seguir trabajando en la medida de lo posible”, graficó Darlán Zanin, de cerámicas Casa Brasil.Desde el rubro analizan los costos y aseguran que es inevitable no trasladar los aumentos a las mercaderías. Pero a su vez lamentan que no puedan garantizarle al cliente una mercadería que haya comprado hace dos meses a un determinado precio, y que hoy la busque y ya registre un aumento superior al 15% o más.“Mi familia está hace 25 años aproximadamente trabajando con el rubro y, si bien se ha vivido muchas épocas difíciles, esta situación es bastante preocupante porque genera mucha incertidumbre. El cliente está muy asustado. Ya tuvimos problemas con el transporte, con el campo, entonces por cualquier vestigio, la gente ya guarda su plata y automáticamente baja la venta”, sostuvo.





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