GARUPÁ. A fuego, sangre y violencia fue la noche que se vivió el último jueves en el barrio Los Potrillos de Garupá, al sur del Gran Posadas, donde en medio de un pleito un adolescente de 17 años mató a puntazos a un vecino de 32. A modo de venganza, los familiares de la víctima prendieron fuego la casa del padrastro del menor y apedrearon una vivienda cercana.Tanta tensión fue la que se vivió que casi una treintena de uniformados de distintas comisarías de la zona y de Infantería debieron actuar en la escena para reestablecer el orden.La víctima fue identificada por la Policía como Jorge Omar Díaz De Freitas, cuyo nombre había sido mencionado por testigos en el expediente que investiga el crimen de la docente Carmen Mirta Rosa (47), casualmente hallada muerta a golpes en la cancha del barrio Los Potrillos (ver “Versiones acerca…”).Sangre y fuegoSegún el informe policial, el drama se desató alrededor de las 19 del último jueves en la intersección de las calles Sargento Cabral y Libertad de Garupá, en el corazón de Los Potrillos.En el lugar de los hechos, testigos le contaron a PRIMERA EDICIÓN que todo se desencadenó frente a una vivienda en la que funciona un kiosco -a la izquierda de la foto- a raíz de una disputa entre la víctima y una mujer.Según vecinos que prefirieron mantener el anonimato, De Freitas habría agredido a una mujer en ese lugar. Fue entonces que en defensa de la misma se presentó el adolecente, domiciliado a unos pocos metros junto a su padrastro.De regreso a la versión de la fuerza, fue en ese momento que se inició una acalorada disputa entre ambos, que acabó cuando el menor de edad extrajo un arma blanca y se lo clavó al menos una vez en el tórax a De Freitas.El herido fue trasladado de urgencia por un vecino de la zona hasta el Hospital de Fátima, pero no fue suficiente y murió antes de llegar a raíz de las graves lesiones, con compromiso cardíaco.El adolescente, en tanto, sufrió heridas cortantes en el abdomen y una fractura en la pierna derecha. Los investigadores presumen que fue atacado por la víctima antes de morir, no se sabe si con otro arma blanca, con un arma de fuego o con ambos.Una vez que los familiares de De Freitas se enteraron del deceso, decidieron “hacer justicia por mano propia” e incendiaron la vivienda donde vivía el presunto homicida, propiedad de su padrastro. Como se observa a la derecha de la foto que acompaña este artículo, el inmueble se quemó por completo.La bronca se extendió también al kiosco frente al que se desató el hecho -propiedad de un hombre de treinta años-, que apedrearon provocando daños materiales en ventanas y puertas. Testigos contarían luego que en medio de la furia hasta se escucharon disparos.Alertados por la “pueblada”, efectivos de la comisaría de Garupá y de la seccional Quinta, con apoyo de hombres de Infantería de la Policía de Misiones, llegaron hasta la escena y restablecieron el orden. Sin embargo, la amenaza entre los familiares de víctima y victimario continuaban.En medio de una tensa calma, el magistrado Ricardo Balor, al frente del Juzgado de Instrucción 6 de Posadas, ordenó la demora del adolescente, quien permanece internado en el Madariaga. No obstante, de confirmarse la autoría del hecho, la causa pasaría al Juzgado Correccional y de Menores en turno debido a la edad del sospechoso. Por el momento, la causa fue caratulada como “homicidio y lesiones graves con arma blanca”.Junto con el juez también trabajaron efectivos de Criminalística de la fuerza provincial, quienes llevaron adelante las pericias de rigor. Además, secuestraron un cuchillo de cocina de unos 20 centímetros de largo, tres fragmentos de plomo y dos trozos de madera.En medio de la “vendetta” también resultaron lesionadas dos mujeres, de 20 y 38 años, quienes recibieron lesiones de consideración pero al parecer se encontraban fuera de peligro. Todo en el marco de la noche más violenta en Los Potrillos.




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