POSADAS. La chacra 226 de la capital provincial vivió ayer, como pocas veces, una madrugada convulsionada. Una gresca de motivos todavía confusos se cobró la vida de un vecino del barrio, quien recibió un puntazo fatal cuando había salido a defender a su sobrino.Según las primeras versiones, así encontró la muerte Carlos Horacio Ramírez (38), en manos de un joven de 25 años que segundos después fue detenido por un cabo de la Policía de Misiones que es hermano de la víctima.Hasta ayer, la principal hipótesis indicaba que el homicida -empleado de una empresa de transporte urbano de pasajeros y con presunto domicilio en Itaembé Miní- había “ido a buscar” al sobrino de Ramírez, de 18 años, a quien al parecer acusaba de mantener una relación sentimental con su mujer.Al menos eso fue lo que le explicaron ayer a PRIMERA EDICIÓN fuentes cercanas a la investigación del caso. El detenido quedó a disposición del magistrado Fernando Verón, al frente del Juzgado de Instrucción 3 de Posadas, quien podría tomarle declaración indagatoria en las próximas horas.Presunto “ajuste”Según la reconstrucción de los detectives, la madrugada trágica comenzó a gestarse alrededor de las 00.10 de ayer frente a una vivienda de la calle 122 casi Bermúdez, en el corazón de la chacra 226 y a poco más de 300 metros al sur de la Plaza Estévez.En ese inmueble vive un joven de 18 años que acababa de llegar a bordo de una motocicleta luego de realizar algunas compras en un autoservicio de la zona cuando imprevistamente fue sorprendido por el homicida.El exaltado individuo increpó violentamente al recién llegado. Los investigadores creen que el homicida le recriminó la supuesta relación que el “motoquero” tenía con su mujer. Por eso, suponen que “había ido a buscarlo” para saldar esa cuestión de una vez por todas.Cuchillo en mano, las amenazas se hicieron cada vez más fuertes, hasta que Ramírez y su hermano, tíos del joven, salieron de la casa para ver qué era lo que sucedía.Al abrir la puerta, se toparon con una escena impensada. Como vieron a su sobrino a merced de un desconocido armado con un cuchillo, pensaron que se trataba de un delincuente que intentaba robarle la motocicleta.Los hombres enseguida salieron en defensa del muchacho y saltaron sobre el extraño, quien entonces tomó el cuchillo y se lo clavó en la ingle a Ramírez. Luego, le provocó también lesiones al joven y trató de huír, pero el Ramírez policía -de 33 años- lo corrió y, esposas mediante, logró reducirlo sobre Bermúdez, entre 120 y 122.Ramírez sufrió gravísimas lesiones internas y fue trasladado de urgencia al Hospital Escuela de Agudos Ramón Madariaga. El acero del cuchillo le provocó cortes en la arteria femoral y otros vasos sanguíneos. Aguantó pocas horas: a las 4.10, los médicos certificaron su muerte.A esa hora, efectivos de la comisaría seccional Tercera encabezados por el jefe de esa dependencia, comisario Néstor Daniel Rippel, y del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional I, trabajaban todavía en la escena del crimen. “Era un griterío por todos lados. Muchos no salimos por miedo. Todavía no sabemos qué fue lo que pasó”, coincidieron ayer varios vecinos del barrio consultados por PRIMERA EDICIÓN. En la chacra 226 hasta anoche continuaba la consternación y la incertidumbre, que se hacía visible en las manchas de color escarlata que quedaron marcadas en los adoquines donde cayó herida de muerte la víctima.Allí, a 50 metros de donde encontró la muerte, un grupo de vecinos de la cuadra se mostró conmovido al enterarse de la noticia. “Él trabajaba en la construcción y era de darse con todos, si hasta hace algunos años atrás todavía jugabamos juntos al fútbol”, recordó otro habitante de la zona, quien reiteró que en esa chacra reina la tranquilidad.En diálogo con este diario, el vecino mostró su congoja por el desenlace y, al borde de las lágrimas, agregó otro dato que duele: Ramírez tenía dos hijos que, horas antes de la celebración, se quedaron sin su padre.





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