POSADAS. Hijos de padres violentos muy probablemente también serán violentos. “Los casos de violencia en noviazgos adolescentes son como la punta del iceberg de la violencia intrafamiliar y por medio de los talleres con jóvenes hemos detectado muchos de estos casos”, señaló a PRIMERA EDICIÓN Soledad Senterre trabajadora social de la Dirección de Violencia Familiar y de Género -línea 102-, del Ministerio de Desarrollo Social, quien tiene a cargo las capacitaciones en municipios del interior de Misiones. “Ocurre que la violencia es una conducta aprendida y, entonces, muy probablemente un joven que se crió en una familia en que los padres ejercen violencia física, psicológica, verbal, desarrolle estas prácticas en sus vínculos, con sus pares, y en el noviazgo”, agregó. En la gran mayoría de los casos, son las mujeres las víctimas de la violencia por parte de sus parejas.Patricia Ramírez, otra de las trabajadoras sociales de la Dirección -tiene a cargo los talleres en escuelas de Posadas- dijo que “durante las charlas con chicos de once y doce años y en las secundarias es muy evidente. Cuando empezamos a dar ejemplos de qué es la violencia en el noviazgo y hablamos de que el novio le revisa el celular, no le deja salir con amigos, le controla la ropa, los horarios, etcétera, vemos que los chicos se empiezan a mirar entre ellos. Eso nos da la pauta de que ellos identifican estas situaciones en su cotidianidad”. Entre estas actitudes de incomodidad también suele ocurrir que una joven sale de la charla acompañada por su amiga, como si dijera apenada: “Están hablando de mí”.“En estos casos la psicóloga que esté participando del taller va detrás para hablar con la chica. Y así hemos detectado muchos casos de violencia en los noviazgos y violencia familiar, en que los padres y/o madres golpean o acosan a sus hijos”, agregó la profesional.Otra estrategia de detección es quedarse a disposición de consultas una vez que el encuentro finalizó. “La intención es que el taller nos permita detectar casos y tratarlos, que sirva para algo, no que todo se disuelva una vez que concluyó la charla”, agregó, destacando que muchos jóvenes se acercan posteriormente a la Dirección -Félix de Azara 1321- para solicitar acompañamiento terapéutico y también se hace una citación a los padres. “Buscamos articular el trabajo con la escuela”, añadió Ramírez.Un espacio de diálogo“Viajamos dos veces por semana a diferentes municipios. Por la mañana damos una o dos capacitaciones en escuelas, también hacemos charlas con docentes y padres. Por la tarde hacemos visitas domiciliarias a alguna familia, para asesorarla sobre cómo hacer la denuncia sobre violencia familiar”, indicó Senterre, destacando que con los jóvenes tiene muy buena recepción, demuestran interés y participan en las charlas.Desde mediados de marzo a la fecha han realizado capacitaciones en escuelas de quince municipios, superando las mil personas participantes. Antes de comenzar las charlas suministran una encuesta de sondeo de información en la que indagan sobre qué conocen los participantes acerca de los tipos de violencia, cuándo y cómo realizar las denuncias (ver recuadro). El proyecto está a cargo de la psicóloga Analía Michinski y hasta el momento han realizado 500 encuestas. Además de presentar oralmente el tema, se reparten copias de una guía de procedimientos en violencia familiar, publicada por la Dirección hace un mes.Red provincial de contenciónCon los reducidos recursos humanos con que cuenta la Dirección -son cuatro trabajadoras sociales y nueve psicólogos- están realizando una importante tarea.“Estamos haciendo un proceso de formalización del trabajo. Nos contactamos con un referente municipal para estar en contacto y actuar en forma articulada, solicitarle información sobre algún caso, hacer el seguimiento, etcétera”, señaló Senterre, destacando que el espacio de las capacitaciones es usado para que los participantes conozcan al referente, sepan en qué oficina y horarios encontrarlo, cómo proceder para pedir ayuda, etcétera.“Hay municipios que están trabajando muy bien, articulado con diferentes actores. Pero también hay otros municipios en que falta mejorar el trabajo, las comisarías no están tomando las denuncias”, indicó. ¿Dónde denunciar?La denuncia de violencia familiar se puede realizar ante cualquier dependencia policial de la provincia, la Comisaría de la Mujer, Defensoría, jueces de paz, juzgados con competencia en asuntos de familia o en la Dirección de Violencia Familiar y de Género. Puede denunciar tanto la víctima como un tercero -un vecino, amigo, pariente o cualquier persona que sea testigo de un hecho de violencia familiar- quien puede pedir reserva de su identidad. También todo funcionario público que en ejercicio de sus funciones llegue a su conocimiento un hecho de violencia familiar, por ejemplo, personal del Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, de las fuerzas de seguridad, asistenciales, de salud, educación, etcétera.La línea 102 responde a los casos visitando los domicilios, pero no recibe denuncias en forma telefónica.





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