
La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil provocó una fuerte reacción de los mercados financieros, con una depreciación inicial del real y una pronunciada caída de la Bolsa de San Pablo. Aunque las cotizaciones comenzaron a estabilizarse durante las últimas horas, el nuevo escenario genera preocupación en Misiones, donde la evolución de la moneda brasileña tiene consecuencias directas sobre el comercio fronterizo, las exportaciones y el turismo.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el economista, estadístico y científico de datos Darío Díaz analizó los movimientos registrados después de los comicios y explicó por qué un real más débil podría profundizar las dificultades que ya enfrentan las localidades misioneras ubicadas sobre la frontera con Brasil.
El especialista señaló que la reacción inicial de los mercados estuvo vinculada con las expectativas previas al resultado electoral, debido a que una parte importante de los inversores había apostado por una victoria del candidato opositor a Lula.
“Buena parte del mercado financiero apostó a otro resultado y no a favor de la victoria de Lula. Recordemos que después de la primera vuelta, con la victoria de Bolsonaro, la Bolsa de San Pablo subió más del 7% y el real se había fortalecido”, explicó.
Sin embargo, el resultado definitivo modificó esas expectativas y provocó una rápida reversión de las posiciones financieras. Según detalló Díaz, el lunes el dólar registró una suba cercana al 8% y cerró alrededor de los 5,40 reales, mientras que la Bolsa de San Pablo retrocedió casi un 14%.
Pese a la magnitud del movimiento, el economista consideró que no corresponde interpretar lo ocurrido como una crisis cambiaria.
“Fue un movimiento muy fuerte para un solo día, pero este cimbronazo conviene ponerlo en contexto. El real quedó en niveles parecidos a los de mediados de este año, por lo que podemos decir que no es una crisis cambiaria, sino que estamos frente a una corrección”, aclaró.
La situación mostró señales de estabilización este martes, cuando el dólar retrocedió entre un 1% y un 1,5% y el mercado bursátil se mantuvo relativamente estable. A ello se sumaron las declaraciones del ministro de Hacienda y del presidente del Banco Central brasileño, que contribuyeron a moderar la incertidumbre.

Las tres variables que definirán el rumbo económico de Brasil
Para Díaz, la evolución del real durante los próximos meses dependerá principalmente de las decisiones económicas que adopte Lula al iniciar su cuarto mandato presidencial.
En ese sentido, identificó tres cuestiones centrales: quién estará al frente de la conducción económica, cómo se instrumentarán las metas fiscales anunciadas para 2027 y qué resolverá el Banco Central en su próxima reunión, prevista para el 3 y 4 de noviembre, respecto de las tasas de interés.
El economista recordó que Brasil cuenta con una posición favorable en su comercio exterior, pero enfrenta dificultades vinculadas con sus cuentas públicas.
“El punto débil que siempre tiene Brasil no es el sector externo, sino el plano fiscal. Brasil vende al mundo mucho más de lo que compra, pero el problema es que la deuda pública ronda aproximadamente el 85% del producto y sigue subiendo en un contexto mundial de tasas de interés reales muy altas”, explicó.
A este escenario se suma la composición del Congreso brasileño, donde Lula deberá negociar con sectores opositores para avanzar con sus iniciativas. Según Díaz, esa situación podría limitar una expansión del gasto público, aunque también dificultar la aprobación de medidas económicas.
Un real más barato complica las exportaciones misioneras
Más allá de la incertidumbre financiera, el economista puso especial atención en las consecuencias que una depreciación sostenida del real podría tener sobre la economía de Misiones.
El especialista recordó que Brasil constituye el principal destino de las exportaciones provinciales, por lo que cualquier modificación importante en la relación entre ambas monedas puede afectar la competitividad de los productos misioneros.
“Brasil es históricamente el primer comprador de nuestra provincia. El año pasado, en 2025, compró productos de Misiones por 130 millones de dólares, es decir, uno de cada cuatro dólares que exportó Misiones”, precisó.
Díaz explicó que, cuando el real pierde valor frente al dólar, los productos argentinos se encarecen para los compradores brasileños. Al mismo tiempo, las exportaciones de Brasil ganan competitividad en otros mercados internacionales, donde compiten con bienes producidos en Misiones.
“Un real más débil vuelve más caro lo que vendemos en Brasil y abarata lo que Brasil vende en otros mercados donde Misiones también compite, como la celulosa, el tabaco, la madera o la yerba”, señaló.
Aunque aclaró que la cotización de la moneda no es el único factor que determina las ventas externas, consideró que la depreciación representa una dificultad adicional para los sectores productivos de la provincia.

Preocupación por las compras en Brasil y el comercio fronterizo
El impacto más inmediato, sin embargo, podría registrarse en las localidades que mantienen una intensa actividad comercial con Brasil.
Díaz mencionó particularmente a Bernardo de Irigoyen, San Javier, Comandante Andresito, Alba Posse y Puerto Iguazú, donde las diferencias de precios entre ambos países influyen directamente en las decisiones de consumo de la población.
“Veo más preocupante lo que pueda pasar en nuestra frontera, porque es el lugar donde más rápido se siente el real”, advirtió.
El economista recordó que desde finales de 2023 se produjo una inversión en los flujos comerciales. Mientras que anteriormente eran los brasileños quienes cruzaban hacia Misiones para cargar combustible y realizar compras, actualmente son numerosos los consumidores argentinos que se trasladan al país vecino atraídos por los precios.
Como ejemplo de la reciente variación cambiaria, señaló que el viernes el real se comercializaba a unos 320 pesos en los pasos fronterizos sobre el río Uruguay, mientras que el lunes había descendido a aproximadamente 290 pesos.
Esa diferencia implica que, para quienes disponen de pesos argentinos, las compras en Brasil se volvieron todavía más económicas en apenas unos días.
“Para el que cruza a comprar a Brasil quedó todavía más barato. Entonces, para el comercio de frontera es una mala noticia a corto plazo”, sostuvo.
El especialista vinculó este escenario con las dificultades que ya enfrentan numerosos establecimientos comerciales de las localidades fronterizas, donde se vienen registrando cierres de negocios y caídas en las ventas que, según los casos mencionados, llegan hasta el 40%.
Una nueva depreciación del real podría profundizar esas diferencias y aumentar la salida de consumidores hacia territorio brasileño, con consecuencias para la actividad económica y el empleo comercial en Misiones.
El verano de 2027 podría favorecer los viajes de misioneros a Brasil
Otro de los sectores que podría verse afectado por la evolución cambiaria es el turismo, especialmente ante la proximidad de la temporada de verano.
Díaz explicó que un real más débil abarata los gastos en Brasil para los argentinos, mientras que encarece los servicios turísticos de Misiones para quienes llegan desde el país vecino.
Esta situación podría favorecer los viajes de residentes misioneros hacia las playas brasileñas y, en contrapartida, restar competitividad a los destinos turísticos provinciales que reciben visitantes de ese mercado.
“En los próximos dos o tres meses podría continuar esta tendencia a la baja, por lo que sería razonable que más misioneros concurran a las playas brasileñas en este verano 2027 y algo menos de brasileños lleguen a Misiones”, planteó.
De todos modos, el economista aclaró que se trata de un escenario condicionado por la evolución de las variables financieras y las decisiones que adopte el nuevo Gobierno brasileño.





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