En Misiones, tres de cada cuatro pacientes que registran quemaduras son niños, que después de un accidente en casa con agua caliente, fuego o alcohol, pueden presentar lesiones de distinta gravedad. Según precisaron desde la Unidad de Quemados del Hospital Pediátrico “Fernando Barreyro”, las atenciones a estos pacientes se mantienen estables en los últimos años, pero bajó la cantidad de casos críticos, que hoy representan un 5% del total.
“Si bien no bajó en los números, en cantidad, porque seguimos manteniendo más o menos una cifra de 100 a 120 pacientes quemados anuales, sí ha bajado la complejidad de la quemadura”, aseguró a PRIMERA EDICIÓN Walter Fumeketter, jefe de la Unidad de Quemados y el Servicio de Cirugía Reconstructiva en el Hospital de Pediatría.
En lo que va del año, la unidad ya realizó 90 internaciones y 470 intervenciones quirúrgicas de niños con quemaduras. “No significa que sean 470 pacientes, sino que son 470 ingresos a quirófano. Un paciente generalmente requiere más de un ingreso”, agregó Daniel Comparín, jefe de residentes del área.
El motivo más común detrás de las quemaduras sigue siendo los accidentes con agua caliente, sobre todo en niños de hasta tres años, pero también aparecen en el listado la manipulación de fuego, alcohol y pirotecnia, sobre todo entre niños desde los 6 años y preadolescentes.
Casos estables, pero de menor gravedad
La ventana de edad crítica de estos accidentes es desde el año y hasta que los niños cumplen tres, ya que es el período en el que aprenden a caminar y moverse de manera más autónoma. En este grupo, “el causal más frecuente (de las lesiones) es el termo con el que se consume el mate y la pava de agua caliente, así como los accidentes en la cocina por las ollas”, agregó Fumeketter.
Después de esa edad, a partir de los 6 años y en la preadolescencia, aparecen las lesiones por contacto con fuego, tapas de horno, caños de escape o inclusive por manipulación sin supervisión de sustancias inflamables, como el alcohol, y “son las que generan más secuelas”, según Fumeketter, porque causan heridas de mayor complejidad.
En la atención de estos casos, el especialista explicó que la aplicación de nuevas técnicas permitió reducir la cantidad y el tiempo de internación, “ya que esta gravedad la podemos atender más rápido y a través de diferentes técnicas”, como las terapias de regeneración.
Esa alternativa la implementan junto al Banco de Tejidos de la provincia, que provee el tejido amniótico que se recupera por donación de las embarazadas. “Con esta terapia logramos reducir mucho la internación, disminuimos el ingreso a quirófano y la complejidad del tratamiento agregado sobre el quemado”, explicó.
Hoy, el promedio de internación es de una semana a 15 días en casos de gravedad leve, mientras que para los más complejos la ventana de tiempo se puede extender por meses, con tratamientos indicados hasta la adolescencia o la edad adulta.
Tratamiento de largo plazo
Para cualquier paciente que llega con quemaduras a la guardia, la primera hora es clave para determinar cómo será su evolución.
“Le llamamos la primera hora de oro, justamente es donde tenemos que administrar la terapia al quemado no solamente quirúrgica, sino también una terapia hídrica. Por eso es muy importante el traslado y que se tomen todas las medidas necesarias al punto cero de la quemadura, sea donde esté, eso nos va a impactar directamente en la evolución del niño”, explicó Fumeketter.
Entre los casos de mayor gravedad, el especialista aseguró que “tenemos poca mortalidad, casi cero” y marcó que “entre 80 o 90% se salvan”. También agregó que la capacitación y el trabajo conjunto con el área crítica permitieron recuperaciones exitosas en casos de niños “con 90% de quemadura”.
Pero en estos casos de gravedad, luego sigue la etapa de recuperación, y Fumeketter afirmó que “lleva prácticamente hasta que deje de crecer”, ya que la piel de la zona afectada y las cicatrices no acompañan el crecimiento de la piel en otras zonas del cuerpo del niño o adolescente.
“Una cicatriz generalmente es inextensible y no crece como la piel normal, o no acompaña el crecimiento. Eso genera una secuela funcional por restricción, entonces el niño durante todo su crecimiento va a necesitar terapias de reconstrucción. El tratamiento es prácticamente hasta la adolescencia o inclusive un poco más”, explicó el especialista.
Red extendida y formación de personal
La atención de los niños quemados se extendió a otras localidades además de Posadas, que recibe los casos locales y de mayor gravedad. El subsecretario de Salud, Daniel Mattivi, explicó que funcionan centros especializados en los hospitales de Oberá, Eldorado e Iguazú, preparados para una primera asistencia en la localidad.
Mattivi recordó que desde 2012 avanza el armado de esa red de atención, después de que se sancionara una ley provincial de diagnóstico, prevención y tratamiento del quemado, que además incluyó otros puntos como la capacitación del personal de salud, la incorporación de tecnología para tratar las lesiones y el trabajo con el Banco de Tejidos.
En cuanto a la formación de profesionales, actualmente nueve residentes se forman en el Parque de la Salud y rotan por los hospitales Madariaga, de Pediatría y el Materno Neonatal. Daniel Comparín, jefe de residentes del Servicio de Cirugía Reconstructiva, explicó que participan de las curaciones, las intervenciones quirúrgicas y el seguimiento de los niños y adolescentes junto con los médicos de planta.
Para Comparín, esa experiencia en la guardia y el quirófano permite que los residentes “aprendan a reconocer las heridas y a tomar decisiones”.






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