Misiones suele asociarse con sus característicos suelos rojos. Sin embargo, la provincia presenta una importante diversidad de ambientes, relieves y tipos de suelo que condicionan las posibilidades productivas y requieren diferentes estrategias de manejo.
“Para tomar buenas decisiones de uso y manejo, debemos conocer el recurso”, explica Lucas Moretti, doctor en Ciencias Geológicas e investigador de la Estación Experimental Agropecuaria de INTA Cerro Azul. El especialista señala que algo más de un tercio de los suelos de Misiones corresponde a los conocidos suelos rojos, mientras que aproximadamente otro tercio está constituido por suelos pedregosos, localmente conocidos como “toscosos”.
Los suelos rojos son, en general, profundos, muy arcillosos, ácidos y presentan baja fertilidad natural desde el punto de vista químico. Al mismo tiempo, presentan buenas propiedades físicas. Estas características, cuando el relieve y las demás condiciones del ambiente son favorables, permiten el desarrollo de cultivos perennes como la yerba mate y el té, además de la actividad forestal.
Los suelos pedregosos presentan características diferentes. Generalmente son más someros y poseen cantidades variables de piedras o roca dentro del perfil, lo que constituye una limitante física. En contrapartida, suelen presentar mejores condiciones químicas que los suelos rojos profundos. En distintos sectores de la provincia se destinan a cultivos como tabaco, citronela y otras producciones anuales, aunque sus posibilidades de uso dependen de la profundidad efectiva, la pendiente y otras características del sitio.
A estos grupos se suman otros suelos y ambientes, entre ellos aquellos afectados por exceso de humedad. La diversidad se expresa también en el paisaje. En el departamento Guaraní, por ejemplo, la meseta central presenta lomas amplias y suavemente onduladas, mientras que el lomerío posee un relieve más ondulado y pendientes más pronunciadas. En la serranía, el paisaje está fuertemente disectado y en las laderas y cimas son frecuentes los suelos someros y pedregosos. Hacia el valle del río Uruguay aparecen laderas de fuerte pendiente y terrazas estrechas, donde pueden encontrarse suelos más profundos. Las limitaciones varían según la posición en el paisaje e incluyen el riesgo de erosión en las pendientes y problemas de drenaje en determinados sectores.

Estas diferencias no son solamente una cuestión de clasificación. Condicionan las alternativas productivas y la forma en que deben manejarse. Según Moretti, “las características morfológicas y las propiedades físicas y químicas determinan su aptitud” y, por eso, conocerlas permite ajustar las decisiones de uso y manejo a las condiciones de cada lugar.
Una herramienta para decidir
Cada 8 de octubre se conmemora el Día Provincial de la Conservación del Suelo Misionero, instituido en homenaje a la labor realizada por Alberto Roth, referente de la conservación de los suelos en la provincia. En ese marco, el conocimiento del recurso constituye una condición fundamental para compatibilizar su conservación con las necesidades productivas.
Una de las herramientas desarrolladas para ese propósito es la Carta de Suelos. Se trata de una cartografía elaborada a escala semidetallada -1:50.000- que aporta información para la planificación del uso de las tierras a nivel de cuenca o región. En Misiones, el INTA y el Ministerio del Agro y la Producción avanzan en el relevamiento de distintos departamentos.
Recientemente se presentó la “Cartografía semidetallada de suelos del Departamento Guaraní”, resultado de dos años de trabajo y de la participación de unos 30 profesionales. El estudio abarcó 327.742 hectáreas y se suma al relevamiento realizado previamente en el departamento Leandro N. Alem.
Colaboración: Francisco Pascual y Martín Ghisio






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