
El Día Internacional de la Dislexia se conmemora cada 8 de octubre para visibilizar este trastorno del aprendizaje y promover la detección temprana, además de la inclusión escolar y social. Su origen fue impulsado a nivel global por distintas asociaciones como ser Disfam (Organización Internacional Dislexia y Familia), para generar conciencia y sensibilizar a la población.
Se estima que afecta entre un 3% y un 6% de la población escolar (y hasta un 10% de la población general según estimaciones de la OMS). En el marco de este día tan especial para un importante grupo de personas a nivel mundial, Alejandra Mercado, delegada de DISFAM y madre de un joven con dislexia-Jauriel Rojas- y Myrian Báez, psicopedagoga, magíster y profesora en Educación Especial dialogaron con la FM 89.3 Santa María de las Misiones y contaron sus experiencias, aprendizajes y enseñanzas.
Ante los micrófonos de la radio, Alejandra Mercado fue la primera en dialogar y contó que es la mamá de José Jauriel Rojas, quién tiene dislexia y es guardavidas internacional en Portugal.
“Como mamá sigo en la lucha porque es”
“Jauriel hoy ya tiene 23 años y yo como mamá sigo en la lucha porque es hereditario, mi esposo también tiene dislexia. Por eso siempre seguimos el camino por nuestros nietos, ya que podría pasar”, contó Mercado en referencia a su experiencia familiar.
A su turno, esta profesional y magister en Educación Especial, Myrian Báez detalló que “la dislexia en realidad es un trastorno. Pero, a mí me gusta llamar ‘condición’. También porque dura toda la vida”. No es desde una mirada tan médica, sino que es una mirada un poco más amorosa y más pensando, como en mi rol de psicopedagoga y educadora, desde lo que es la implicancia que significa en todo lo que es aprendizaje.
La dislexia es una condición que afecta a una persona inteligente en la descodificación de un fonema. Lo que tienen es literalmente dificultades en la lectura”, reconoció Báez y agregó que “si no lo hace bien, es todo un indicador”.

“Todavía cuesta mucho en lo cotidiano”
En otro tramo de la charla y en referencia al día a día como madre de un hijo con dislexia, Alejandra contó que “estoy muy agradecida con los docentes, con la Provincia, con la nueva mirada que hay; pero todavía cuesta mucho en lo cotidiano, con las obras sociales que no nos ayudan, que no nos acompañan; porque como es un trastorno que no se ve, es muy difícil hacerles entender que necesitan un acompañamiento, inclusive hasta el día en que se mueran. La lectura es la base de todo el aprendizaje”.
“La importancia del diagnóstico, cuando a más temprana edad mejor”, dijo. Añadió que “hay una normativa nacional que regula y que insta a que existan diagnósticos temprano de la dislexia, a que existan coberturas de obras sociales, es la Ley Nacional 27.306“.
La psicopedagoga también hizo saber que los chicos con dislexia sufren mucho, sobre todo en la edad escolar, donde empiezan a entender que son los tontos, los vagos, aunque sean inteligentes para lo tecnológico, para los deportes; pero que a la hora de leer le cuesta y mucho.
“Tiempo es lo que necesitan estos pequeños; pueden aprender todo. No hay que hacer recorte de contenidos. Hay que hacer fracción de tiempo. Que la misma evaluación la hagan en dos días, en dos etapas o que se utilice esta cuestión del oral. La evaluación oral es clave. Porque pueden todo, pero con las adecuaciones antes enumeradas”, explicó esta especialista.
Como dato significativo para aportar, vale saber que entre un 5 y el 10% de la población actual en la Argentina padece dislexia, por lo cual “en un aula pueden haber dos o tres sujetos que tengan esta condición. Algunos tienen el diagnóstico y otros a veces llegan tardíamente”, enumeró Báez.




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