El grupo “Mechones de Vida” cumplió cuatro años de trabajo dedicado a la confección y entrega gratuita de pelucas solidarias para personas que atraviesan tratamientos contra el cáncer. El proyecto, que funciona en un espacio cedido por la parroquia Santa Rita, está integrado actualmente por 14 voluntarias, que reciben las donaciones de cabello y otros elementos para sostener la tarea.
Estela Gómez, referente del proyecto, comentó en entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones que en estos cuatro años el grupo entregó alrededor de 500 pelucas a personas de distintos puntos de Misiones.
“Recibimos como premio la sonrisa porque ustedes tienen que presenciar, es un día donde se ve la transformación de la mujer, que viene calva, demacrada, deprimida, sin ánimo, con su fuerza de voluntad destruida, y se va renovada”, aseguró.

Tarea a pulmón
Gómez es una de las primeras voluntarias del proyecto: comenzó a confeccionar pelucas en su casa, después de aprender la técnica de Adriana Nacasuca, una paciente oncológica que había puesto en marcha el proyecto en Oberá. Tras su fallecimiento, la actividad quedó en pausa, hasta que el pedido de una niña hizo que Estela volviera a trabajar con el cabello donado y, poco después, presentó el proyecto Mechones de Vida ante la Asociación Santa Rita.
Con el tiempo se fueron sumando personas al taller y también fueron cambiando las necesidades que llegaban. “Iniciamos solo para pacientes con cáncer de mama. Y se fueron presentando durante el segundo año muchas pacientes mayores, con cáncer de útero y otras patologías”, explicó Gómez. Hoy, cubren la demanda de pacientes con varios tipos de cáncer y casos de alopecia, especialmente en niños.
Para las voluntarias, el trabajo arranca mucho antes de confeccionar cada peluca: se toman las medidas de la persona que la va a recibir y hay que revisar qué tipo de cabello hay disponible, porque no todo el pelo sirve para todos los casos.
Este año, contó que “lamentablemente, se ven muchas jóvenes y niños, niñas también”, pero el cambio después de recibir la peluca es radical: “Se van con alegría, con ganas de seguir con el tratamiento, se sienten motivadas, lloramos juntas, sonreímos juntas”.










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