La madrugada del jueves pudo haber terminado en una tragedia. Carmen Galarza, de 58 años, se despertó sobresaltada por una explosión y, al abrir la puerta de su habitación, encontró su casa envuelta en humo y fuego. No tuvo tiempo para pensar demasiado: corrió hasta donde estaban los tres chicos que tiene a su cargo y los sacó de la vivienda.
La escena ocurrió en una casa ubicada en la intersección de las avenidas Marconi y Trincheras de San José, en Posadas. El incendio destruyó prácticamente todo lo que la familia tenía. Muebles, electrodomésticos, ropa, útiles escolares y otros objetos quedaron reducidos a cenizas.
Pero Carmen logró poner a salvo a los tres menores. Y eso, para ella, fue lo único que importó en ese momento.
“Todavía no sé cómo hice. Me levanté, agarré a los chicos y salí corriendo”, recordó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN, todavía conmocionada por lo ocurrido.
La mujer explicó que se había acostado temprano junto a los chicos, como cualquier otra noche. Sin embargo, durante la madrugada se despertó, como suele hacerlo para atender al menor, que todavía toma mamadera.
“Cuando me levanto, abro la puerta de la habitación y vi el fuego. Quise apagarlo, pero el humo ya me había invadido. Entonces di la vuelta y corrí a sacar a los chicos”, relató.
Carmen alcanzó a sacar a los tres menores por la puerta del frente y salió a la calle a pedir auxilio. Vecinos y personas que viven en los edificios cercanos se acercaron para ayudar mientras llegaban la Policía y los bomberos.
“Quería salvarlos a ellos y salir. Los materiales como que no me importaban. Salir a la calle, pedir ayuda, que apaguen el fuego”, resumió.
“El corazón pudo más”
Los tres chicos tienen 13, 10 y 3 años. Carmen se hizo cargo de ellos después de que falleciera su hijastra y quedaran sin madre y sin padre.
No son sus nietos biológicos, pero eso nunca marcó una diferencia para ella. “No son mis nietos verdaderos, pero el corazón pudo más”, contó.
El menor tenía apenas cuatro meses cuando murió su madre. Desde entonces, Carmen lo crió junto a sus hermanos. “Me quedé con tres chicos. Siempre fui una mujer muy trabajadora, muy luchadora”, expresó.
Durante el incendio, esa historia de cuidado volvió a aparecer de la manera más extrema. Carmen contó que había dejado sobre una mesa las llaves, la billetera y los documentos de los chicos. “¿Usted puede creer que esas cosas no se quemaron? Mi billetera, donde estaban todos los documentos de los chicos, los papeles, todo”, comentó sorprendida.
Una casa destruida y una familia que necesita ayuda
La casa quedó prácticamente destruida y la familia perdió sus pertenencias. La habitación del adolescente quedó arrasada, al igual que sus elementos escolares. Los dos chicos mayores concurren al colegio Inmaculada. Relató que “la habitación del varón perdió todas las cosas del colegio, la mochila, todo”.
La niña, de 10 años, es quien más afectada quedó emocionalmente por lo ocurrido. El adolescente, en cambio, intenta cuidar a Carmen: “El varón lo único que quiere es que no me pase nada. No quiere que me vaya de acá”.
En medio de la angustia, Carmen también intenta mantenerse firme por ellos. “Hoy le dije a mi hija que no sabía si iba a aguantar. Mi cabeza como que ya no daba más”, confesó.
Sin embargo, sabe que todavía tiene una responsabilidad por delante, porque “yo tengo que seguir adelante por estos chicos que quedaron sin madre”, afirmó.
Ahora necesita ropa, camas, zapatillas y elementos básicos para los tres menores. También busca ayuda para reconstruir la vivienda.
“Tengo una casa completa para construir. Se arma por paneles. Solamente es construir. Lo que necesito es gente que me ayude, porque yo estoy sola con estos chicos”, explicó.
“Los materiales vendrán”
A pesar de haber perdido prácticamente todo, Carmen tiene claro qué fue lo verdaderamente importante durante aquella madrugada. Aseguró que “lo que primero que atiné fue por ellos. Salvarlos a ellos. Los materiales vendrán. Despacito, como sea, vendrán”, dijo.
Hoy, mientras vecinos y familiares colaboraron con la limpieza de los restos de la vivienda, la mujer intenta recomponerse y pensar en el día después.
“Vine muy destruida, solo quería llorar. Lloraba de ver todo. Cayó la pared, cayó todo. Pero yo y todos los chicos estamos bien de salud”, dijo.
Ahora, la familia necesita de la solidaridad de la comunidad para volver a empezar.
Quienes puedan colaborar pueden comunicarse al 11 3557-8797 o al 3764 118224 (Gerardo). Carmen también se informó como medio de colaboración el alias de Mercado Pago jaz.valentina.mp, a nombre de Héctor Aníbal López.
“Toda ayuda viene bien”, finalizó la abuela, quien no dudó ni un segundo en arriesgar su vida para salvar la de sus pequeños.






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