Dos desconocidos quienes coinciden en un mismo compartimiento de tren. Él es un escritor consagrado, atravesado por una crisis personal y creativa. Ella, una admiradora que lleva consigo su última novela y que, al descubrirlo sentado frente a ella, queda atrapada entre el deseo de hablarle y el temor de hacerlo. Ese es el punto de partida de “El hombre inesperado”, obra de la dramaturga francesa Yasmina Reza que llega a Posadas protagonizada y dirigida por Germán Palacios e Inés Estéve; que tendrá lugar este domingo a las 20 hs en el Auditórium Montoya. Entradas disponibles online. La pieza propone al espectador convertirse en testigo activo de ese encuentro, siguiendo el recorrido emocional de dos personajes que, durante un viaje entre París y Frankfurt, atraviesan pensamientos, dudas, deseos y contradicciones. Entre el humor, la poesía y la profundidad de los diálogos, la obra plantea preguntas sobre los vínculos y el paso del tiempo.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Germán Palacios destacó el universo construido por Reza y la particularidad de una historia que pone al público en un lugar participativo. El personaje masculino es un escritor reconocido que atraviesa una etapa de crisis. “Está en crisis con muchas cosas que no le gustan. Algunas son grandes, como su personaje de escritor, pero también está en crisis con cosas muchísimo más domésticas, más pequeñas y mundanas”, señaló. Mientras el hombre permanece ensimismado, la mujer descubre que el pasajero que comparte el compartimiento con ella es precisamente el autor cuya obra admira profundamente. “Ha leído todo lo que él ha escrito y prácticamente ha forjado su desarrollo cultural en torno a la obra de este hombre”, relató Palacios. A partir de allí, la dramaturgia de Reza juega con los pensamientos de ambos y con aquello que los personajes dicen, callan o imaginan. “La autora pone al espectador como un viajero testigo activo, que va a tener que ir tomando decisiones acerca de cómo va creciendo el vínculo entre estos dos personajes”, explicó.
Para Palacios, la obra combina profundidad y humor con una mirada reconocible sobre las preguntas que aparecen a lo largo de la vida. “Los textos que la autora pone en boca de estos personajes son verdaderamente muy profundos y, a la vez, muy reconocibles para cualquier persona que esté abierta a las preguntas que nos hace la vida”, sostuvo.
Una misma mirada
La obra también nació de un proceso creativo compartido entre sus protagonistas. La decisión de que Germán Palacios e Inés Estévez asumieran juntos la dirección surgió de manera natural durante los ensayos, a partir de la afinidad que ambos encontraron con la pieza.“A los dos nos pasó que tenemos un enamoramiento grande con la obra, con lo que es el cuento y con los textos”, recordó Palacios.
Primero trabajaron sobre la construcción de los personajes y luego avanzaron sobre la puesta en escena. Las coincidencias fueron tantas que, en determinado momento, entendieron que ya tenían buena parte del espectáculo resuelto. “Dijimos casi humorísticamente: ‘¿Para qué vamos a llamar ahora a un director si ya tenemos todo resuelto?’”, contó entre risas el actor. El resultado fue una experiencia que continúa creciendo con cada función.
Escenario, espacio natural
Con una extensa trayectoria en teatro, cine y televisión, Palacios reconoce una relación particular con las tablas que conserva un lugar central dentro de su oficio. “Personalmente me formé en las tablas, estudié teatro en un teatro, y para mí el teatro es el espacio natural del actor, en donde el actor encuentra la auténtica libertad y una creatividad sin límites”, afirmó. También destacó una dimensión que las giras teatrales le permitieron descubrir: recorrer la Argentina y encontrarse con públicos diferentes. “Amo y me gusta mucho el cine y la televisión, pero son aspectos de la profesión que son distintos. En ese sentido, creo que el teatro, sobre todo hoy por hoy, en momentos más críticos, siempre es el espacio que nos permite dar respuesta”, reflexionó.
En ese recorrido, Palacios reivindica especialmente la posibilidad de llevar espectáculos al interior del país “No creer que Buenos Aires es la única capital del teatro en la Argentina”, señaló. La gira le permitió comprobar que cada ciudad construye una relación particular con las obras. “El público es propio y singular en cada lugar. Eso hay que ir, estar y vivirlo para después poder hablarlo. Hay que experimentarlo, porque es único”, sostuvo. Y Posadas, anticipó, también tendrá su propia experiencia.
“Esta función que vamos a hacer en Posadas es única, es la tierra colorada, es propia. Y lo que suceda ahí va a ser propio y queda ahí”, expresó.
Encuentro más allá del escenario
Palacios también destacó el vínculo directo con los espectadores después de cada función. Para el actor, la experiencia teatral no termina cuando cae el telón. “Invitamos a que la gente que se quiera quedar después de la función lo haga, porque ese intercambio con un espectador que estuvo en la función y que te puede contar qué vivió, qué le pareció, sus sensaciones, para nosotros es enriquecedor”, manifestó.
En esa búsqueda con cada lugar que visita, incluso tiene una particular costumbre: recorrer las ciudades en bicicleta. “Me encanta la idea de andar por las ciudades o por los pueblos”, contó. En este sentido indicó: “Conozco la costanera de Posadas, me comeré algunos pescaditos con gusto y escucharé también algunos chamamés, que me encantan. Me gusta mucho la cultura de ustedes y vamos con mucha ilusión”, adelantó.






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