
La goleada por 4-0 sobre Barrio Obrero dejó a Guaraní Antonio Franco muy cerca de asegurar su continuidad en el Torneo Regional Federal Amateur, pero para Fabián Ponce el resultado sirve sobre todo como una señal de que el equipo comienza a incorporar la identidad que buscó imprimirle desde que asumió: intensidad, presión alta y velocidad para recuperar y atacar. El próximo desafío, reconoce, será agregarle pausa a esa energía y aprender a manejar mejor los distintos momentos de cada partido.
“Todavía nos falta trabajar muchas cosas, pero los resultados positivos dan tranquilidad para ir probando distintas cuestiones y los jugadores van creyendo en lo que se les dice”, explicó el entrenador en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
La evolución se produce mientras el cuerpo técnico continúa conociendo en profundidad un plantel que terminó de conformarse poco antes del inicio del certamen. Ponce explicó que cada semana de entrenamiento le permite observar nuevas sociedades, determinar qué futbolistas se complementan mejor y ampliar las alternativas para modificar tanto nombres como posiciones y sistemas.
Ese proceso empezó a verse con mayor claridad el último domingo, cuando La Franja derrotó con contundencia a Barrio Obrero en Villa Sarita. Lucas Velázquez marcó dos veces, Emanuel Báez convirtió de penal y Enzo Kalen completó el 4-0, resultado que dejó a Guaraní como líder de la Zona 8 y cerca del pase a la siguiente instancia. Sin embargo, Ponce mira más allá de los cuatro goles.
Desde el comienzo del ciclo, una de las ideas que intentó instalar fue la presión sobre la salida rival. El entrenador considera que el plantel ya empieza a responder a ese pedido y que también consiguió darle al juego la dinámica que pretendía. Pero aparece una deuda.
“Presionamos mucho, recuperamos, pero hay pelotas que perdemos muy fácil. Tratamos de hacer todo al mismo ritmo y a veces hay que bajar un poquitito”, reconoció.
Y es ahí donde ubica uno de los próximos escalones en la evolución del equipo: no convertir la intensidad en apuro.
Guaraní ha logrado recuperar la pelota rápidamente en distintos tramos de los últimos partidos, pero Ponce pretende que, una vez conseguida esa posesión, el equipo tenga mayor claridad para decidir si corresponde acelerar hacia el arco rival o conservar el balón y bajar el ritmo. “Eso se va a ir dando de a poco con la inteligencia que tenga el equipo para manejar los tiempos de los partidos”, sostuvo.
La búsqueda completa una idea que el entrenador ya había desarrollado antes del comienzo del Regional, cuando señalaba que Guaraní debía transformarse en “un equipo inteligente” y remarcaba la importancia de construir un funcionamiento antes que depender exclusivamente de individualidades.
Un banco que también empieza a dar respuestas
Otra señal que Ponce valora es que las soluciones ya no aparecen únicamente entre los once que comienzan los encuentros. Los cambios realizados en los últimos partidos aportaron variantes y también goles, algo que para el DT fortalece la competencia interna y le permite pensar un equipo menos rígido.
“La idea, cuando uno trata de armar un plantel, es hacerlo con todos los componentes y poder variar dependiendo del rival o del esquema que queramos implementar”, señaló y explicó que incluso dentro de una misma formación suele modificar posiciones, cambiar futbolistas de sector o alterar el dibujo táctico durante el encuentro. Ese trabajo exige que todo el plantel comprenda una misma lógica y pueda responder independientemente del lugar que le toque ocupar.
“Hay varios chicos que ya agarraron bastante bien eso. A medida que el grueso del plantel vaya teniendo el mismo concepto, vamos a ir mejorando poco a poco”, afirmó. Esa profundidad adquiere mayor importancia a medida que avance el Regional, un torneo en el que las fases eliminatorias reducen considerablemente el margen de error.
Ante Crucero, la propuesta no cambia
El próximo examen llegará este domingo en Villa Sarita y volverá a poner enfrente a Crucero del Norte, rival al que Guaraní ya venció 2-0 en Santa Inés durante el debut en el Regional, con dos goles de Lucas Velázquez. Desde entonces los dos equipos volvieron a cruzarse, aunque por la Súper Liga Posadeña, y allí fue el Colectivero el que festejó con un triunfo por 1-0.
Ponce, sin embargo, no piensa modificar la naturaleza de su propuesta por el rival ni por los antecedentes recientes. “La propuesta va a ser la misma, y sobre todo jugando de local: tratar de tener nosotros la posesión de la pelota”, anticipó.
El entrenador recordó que incluso en Santa Inés, más allá de los dos tantos convertidos, consideró que Guaraní generó oportunidades para obtener una diferencia mayor. Esa ambición será trasladada ahora a Villa Sarita. “Si bien nos fijamos en el rival, lo que más me importa es cómo mi equipo se va desarrollando. Tratamos de plantarnos en todas las canchas de la misma manera”, sostuvo.
Eso no implica desconocer las distintas situaciones que puede imponer cada encuentro. Ponce sabe que habrá momentos en los que Guaraní conseguirá dominar y otros en los que deberá retroceder o atravesar pasajes de superioridad rival. El objetivo es que el equipo pueda reconocerlos y responder sin perder su estructura.
“A veces vas a ser dominador y a veces vas a ser dominado. Todas esas cuestiones las manejamos en el entrenamiento y tenemos que estar preparados para saber qué hacer cuando sucedan”, explicó.
Clasificar, pero también seguir creciendo
Guaraní llega al clásico moderno después de dos triunfos contundentes en sus primeras presentaciones del Regional: el 2-0 sobre Crucero y el reciente 4-0 frente a Barrio Obrero. Por esto, Ponce considera que incluso un empate podría dejar asegurado el pasaje a la siguiente instancia, aunque rápidamente aclaró que el objetivo no será especular con esa posibilidad.
“La idea es seguir ganando, seguir afianzando al plantel y seguir trabajando. Esto recién empieza y cada vez que vayan pasando las etapas se va a poner más difícil”, afirmó.
El entrenador conoce bien la Región Litoral Norte y admitió que ya comienza a observar lo que sucede en otros grupos. Todavía resta completar la primera etapa, pero entiende que parte del trabajo consiste también en anticipar escenarios y potenciales rivales.
“De reojo hay que ir viendo posibles rivales y trabajar también para eso”, señaló.
Ese pensamiento vuelve a conectar con la construcción del plantel. Antes del inicio del torneo, Guaraní cerró el mercado con futbolistas mayoritariamente de la región y dejó abierta la posibilidad de realizar incorporaciones puntuales si consigue avanzar. El DT había explicado entonces que prefería evaluar las necesidades concretas una vez que el equipo estuviera en competencia.
Esa filosofía apareció otra vez cuando le preguntaron por la reciente derrota de Mandiyú, caso que Ponce utilizó para explicar por qué considera complejo reunir una gran cantidad de incorporaciones y pretender una respuesta inmediata. “Es difícil armar un equipo en tan poco tiempo”, sostuvo. Según su mirada, cuando llegan muchos futbolistas simultáneamente resulta improbable que todos encuentren su mejor rendimiento al mismo tiempo. Algunos se adaptan antes, otros necesitan más semanas y otros finalmente pueden no alcanzar el nivel esperado.
Por eso, dijo preferir los procesos en los que existe una base consolidada y las incorporaciones se utilizan para resolver necesidades específicas. “Creo que es más fácil venir con un proceso, saber qué puestos hacen falta y traer cuatro o cinco, como mucho, y seguir trabajando”, explicó.
Más allá del análisis del conjunto correntino, el razonamiento también permite entender el trabajo que intenta desarrollar en Villa Sarita: que los futbolistas que ya forman el plantel asimilen primero una misma idea antes de pensar en modificaciones profundas. Los primeros resultados acompañan ese proceso. Ahora, para el entrenador, corresponde seguir agregando herramientas.
La presión ya aparece. La intensidad también. El banco empieza a responder y los goles acompañan. El paso siguiente será uno menos vistoso, pero quizás determinante cuando el torneo empiece a reducir el margen de error: saber cuándo acelerar y cuándo frenar.
Finalmente, Ponce hizo un pedido de cara al nuevo enfrentamiento con Crucero, sostuvo que tanto dentro del plantel como entre las personas vinculadas al club buscan transmitir la necesidad de concentrar toda la atención en lo deportivo. “Tenemos que tener un cambio de imagen, solamente hacer lo nuestro, lo deportivo, y que no pase nada raro. Que sea una fiesta total”, expresó.
En ese contexto llegará Guaraní al domingo: cerca de la clasificación, fortalecido por el 4-0 de la última fecha, pero todavía en plena construcción. Para Ponce, justamente ahí está la prioridad. Clasificar sería el primer objetivo cumplido; conseguir que el equipo entienda cada vez mejor cómo quiere jugar puede resultar mucho más importante para lo que venga después.













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