La comunidad católica de Apóstoles celebra los 100 años de la bendición del actual templo de San Pedro y San Pablo, uno de los edificios religiosos e históricos más representativos de la ciudad y estrechamente vinculado con el desarrollo de la localidad durante el siglo XX. El aniversario tendrá su celebración central este miércoles 26 de agosto a las 19, con una misa en la que está prevista la consagración del templo y del altar, después de un proceso de remodelación desarrollado durante los últimos meses.
El párroco Alejandro Cañete definió el centenario como un acontecimiento excepcional para una comunidad que atravesó varias generaciones de familias apostoleñas.
“Cumplir 100 años en un templo parroquial es algo extraordinario. Es un tiempo de gracia y un tiempo jubilar para nuestra comunidad”, señaló a PRIMERA EDICIÓN.
El sacerdote remarcó que la iglesia acompañó durante décadas distintos momentos de la vida de los vecinos, desde bautismos, primeras comuniones y casamientos hasta las despedidas de quienes fallecieron. “Son 100 años de mucha alegría y agradecimiento por todo lo vivido. La Iglesia ha acompañado a muchas familias durante varias generaciones”, expresó.
El centenario es del templo, pero la parroquia es más antigua
La fecha tiene una particularidad histórica. Lo que cumple un siglo este 26 de agosto es el actual edificio de San Pedro y San Pablo y su bendición, realizada en 1926. La presencia parroquial en Apóstoles es anterior. El Obispado de Posadas registra libros parroquiales desde 1897, casi tres décadas antes de la inauguración del templo actual.
El propio Cañete había anticipado meses atrás que el 26 de agosto sería tomado como la fecha del centenario precisamente porque la bendición del templo se realizó ese día de 1926. La historia religiosa de la zona, además, se enlaza con un período mucho más antiguo y con la presencia jesuítica anterior a la conformación contemporánea de Apóstoles.
San Juan Bosco y una nueva etapa
La celebración tendrá también una dimensión especial desde el punto de vista litúrgico. Cañete explicó que durante la misa serán consagrados el altar y el templo, en el que ya se encuentra una reliquia de San Juan Bosco.
La comunidad incorporará desde ahora el 26 de agosto como fiesta de la dedicación del templo, mientras que San Juan Bosco pasará a ocupar el lugar de copatrono, manteniéndose San Pedro y San Pablo como santos patronos históricos.
La consagración había sido anunciada por el párroco durante las fiestas patronales de junio, cuando adelantó que una reliquia de Don Bosco sería colocada en el altar para la ceremonia del centenario. Para Cañete, el cambio tiene además un significado espiritual.
“Se busca profundizar en la fe del pueblo apostoleño”, explicó, al diferenciar la condición de un templo bendecido de la ceremonia de dedicación y consagración que se realizará con motivo de los 100 años.
Un libro para recuperar los nombres que no quedaron en la historia
Uno de los gestos preparados para el aniversario apunta precisamente a quienes participaron de la vida parroquial sin aparecer necesariamente en documentos o publicaciones. La parroquia habilitó un libro de memoria para que las familias puedan dejar los nombres de vecinos, colaboradores y antiguos integrantes de la comunidad.
Cañete recordó que la historia del templo no fue construida únicamente por sacerdotes o grandes benefactores, sino también por personas que colaboraron durante décadas en tareas cotidianas, fiestas, comidas, celebraciones y actividades parroquiales.
“Hay tanta gente que no aparece ni siquiera en los libros de historia de nuestra parroquia”, señaló. El objetivo es que esos nombres también queden asociados a la conmemoración del primer siglo del edificio.
Un templo construido entre 1923 y 1926
El actual San Pedro y San Pablo comenzó a levantarse en 1923 bajo la dirección del constructor Martín Sviderski y fue inaugurado tres años después. La Dirección de Turismo de Apóstoles señala que Sviderski trabajó siguiendo planos utilizados por la Congregación del Verbo Divino y que la construcción corresponde a un estilo definido como neogótico modernista.
El investigador y licenciado en Turismo Jorge Rendiche recordó a PRIMERA EDICIÓN que el constructor llevaba adelante al mismo tiempo dos importantes obras religiosas: San Pedro y San Pablo, de rito latino, entre 1923 y 1926, y la iglesia Santísima Trinidad, de rito ucraniano, entre 1923 y 1925.
Un detalle particularmente singular es el material utilizado para los cimientos.
Parte de las piedras provenía de las antiguas ruinas jesuíticas de Apóstoles. Fueron reutilizadas y retalladas por los trabajadores para incorporarlas a la nueva construcción. El sitio oficial de Turismo de la ciudad precisa que estas piedras fueron empleadas en los cimientos y hasta aproximadamente un metro de altura de los muros.
PRIMERA EDICIÓN ya había reconstruido en 2020 parte de esa historia a partir de la investigación de Rendiche, incluyendo la dirección de Sviderski y las características originales del edificio.
El campanario llegó décadas después
La silueta que hoy identifica a la iglesia tampoco fue exactamente la misma desde 1926. Durante los primeros años existió un campanario provisorio de madera, ubicado junto al edificio.
Las tres campanas fueron colocadas allí en 1933. Recién entre 1950 y 1953 se levantó la torre frontal con campanario que actualmente forma parte de la postal céntrica de Apóstoles. La obra estuvo a cargo de Carlos Butiuk y Emilio Odoni, según el registro histórico municipal.
En esa torre se instaló además uno de los elementos más particulares del patrimonio local: un reloj vinculado a un conjunto de tres piezas donadas por el Káiser del Imperio Austro-Húngaro.
Los otros dos relojes quedaron instalados en la Catedral San José de Posadas y en la iglesia San Antonio de Padua de Azara.
Remodelaciones para llegar al centenario
La conmemoración estuvo precedida por una serie de trabajos en el interior y exterior del templo. Según detalló Cañete, se intervino el retablo, la pila bautismal, el espacio del Santísimo, los pisos, la pintura y diferentes sectores destinados a las imágenes religiosas. También fueron restauradas las imágenes de San Pedro y San Pablo y se prepararon las cruces ubicadas en las paredes laterales para la ceremonia de consagración.
El párroco explicó que el propósito de las reformas fue recuperar tanto la estética como el carácter religioso del lugar, buscando que la disposición del altar, las imágenes y la iluminación acompañen el clima de oración. La restauración se suma a una larga historia de intervenciones sobre el edificio.
Rendiche recordó, por ejemplo, la gran pintura realizada en 1985, cuando Julio Juan Dominico construyó durante alrededor de un mes un enorme andamio artesanal de eucaliptos para poder alcanzar los sectores más altos del templo.
“Viéndolo en la actualidad, fue un esfuerzo tremendo. Treinta días para hacer el andamio y quince días más para pintar todo”, evocó.
Un edificio ligado a la identidad de Apóstoles
La importancia de San Pedro y San Pablo excede hoy su función religiosa. El edificio forma parte del patrimonio arquitectónico y turístico de Apóstoles y aparece incluso en representaciones institucionales de la ciudad. La Carta Orgánica municipal incorpora su silueta dentro de la descripción del escudo apostoleño, vinculándola con las raíces jesuíticas y la identidad local.
Cañete resumió esa relación al señalar que la historia de la parroquia y la de Apóstoles crecieron estrechamente vinculadas.
Este miércoles, un siglo después de aquella bendición de 1926, la comunidad volverá a reunirse dentro del mismo edificio, ahora restaurado, para marcar una nueva etapa.
No será únicamente el cumpleaños de una construcción: será la celebración de cien años de un templo alrededor del cual transcurrieron bautismos, casamientos, despedidas, fiestas patronales y buena parte de la memoria comunitaria de Apóstoles.








Discussion about this post