Una compañera de trabajo de la empleada municipal acusada de dejar morir a su hija con discapacidad en una habitación el 23 de julio de 2013 en Posadas, sostuvo ayer ante el Tribunal Penal 1 que le llamó la atención verla en un local bailable nocturno del barrio Villa Urquiza y pocos días después del traumático episodio.
“Me sorprendió sí, la vi con un grupo de personas en Metrópolis”, sostuvo la testigo que abrió la cuarta audiencia del debate que ingresó ahora en su etapa de definición y que tendrá alegatos y veredicto el próximo lunes.
Olga Gauto se desempeñaba como cajera de la delegación municipal Zaimán, en el servicio de controles de Bromatología. Ayer ratificó que trabajó con la imputada Mariela Andrea Ramírez (48), que ella cumplía la misma labor, pero en el turno mañana.
Puntualmente, el día que se registró el fallecimiento de Rocío Belén López (15) quien sufría el síndrome de Rett, enfermedad neurodegenerativa, Gauto ratificó su versión de la etapa de instrucción de la causa y manifestó que ingresó a las 13, en el horario que le correspondía.
De acuerdo a lo declarado por la encartada el lunes cuando se inició el juicio, el martes 23 de julio se quedó hasta las 18 a cubrir el turno de Gauto y cuando regresó a su casa de calle Soria, encontró sin vida a su hija.
Maximiliano Francisco Fernández, excompañero de Bromatología de la imputada, declaró luego como testigo solicitado por el defensor oficial 4, Miguel Ángel Varela. Sobre qué tipo de vínculo o relación mantuvo con Mariela Ramírez, señaló: “Compartimos vivienda en Miguel Lanús, ella con su hija. No recuerdo el año, pero ayudé por la situación económica que atravesaba y como no tenía dónde ir fue a mi departamento porque tenía espacio en Miguel Lanús”.
“Fue antes del fallecimiento de su hija, bueno no recuerdo la fecha precisa”. “Mariela me preguntó si la podía ayudar a pasar la mala situación. Salíamos de fiesta, éramos un grupo de amigos”.
“No la volví a ver”
El tercero de los testigos fue César Luis Romero (48), también solicitado por el defensor de la acusada. “Fui novio de ella (imputada) hace 30 años”.
Varela le preguntó por su presunta paternidad de Belén. Negó con énfasis la posibilidad y recordó que “el padre de Mariela le mandó una carta documento a mi papá y él le reenvió otra pidiendo una prueba de ADN. Fueron cartas documento cruzadas. Si el test me daba positivo no había problema en que me haga cargo, pero no respondieron nunca nada, no me citaron de ningún juzgado, no supe más nada, nunca la volví a ver ni hablar a Mariela”.
“En la chacra 32-33 la conocí en 1994, la relación habrá durado dos o tres años, mi papá tenía una casa de comidas en ese barrio. Cerca tenían los padres un negocio. Yo tenía 16 años, iba a la Comercio 1. Cuando cumplí 19 años me casé tras ocho meses de novio”.
“A Mariela no la volví a ver”, insistió y remarcó: “Pedimos el análisis de paternidad porque yo dudaba porque ella estaba con otras personas, yo la vi con otro muchacho de la mano”.
Romero negó además que le hayan iniciado un juicio civil por este reclamo: “Jamás me citaron a ningún juzgado”.
Una tercera testigo pedida por Varela, fue otra empleada municipal compañera de la acusada. Marcelina Elizabeth Arévalo relató que Ramírez rompió el matrimonio con Roberto López, encargado de tesorería por un “faltante fuerte de dinero de la caja de entregar por parte de López en la casa central de la Municipalidad”. “Fue motivo de la posterior separación”, insistió.
Arévalo, sin pregunta mediante al respecto, lanzó ante los jueces Gustavo Arnaldo Bernie, Viviana Gladis Cukla y Miguel Mattos: “La mamá y la hermana de Mariela le reclamaban que cuidara a Belén, le exigían cosas y ella estaba trabajando cubriendo horas, esforzándose y en esa casa (donde falleció desnutrida y deshidratada la menor) no tenía espacio físico para guardar la ropa y sus cosas”.
El cuarto testigo de la defensa fue un presunto amigo de la imputada, quien admitió el vínculo y que la veía una vez al mes en la casa de la calle Soria cerca del hipermercado Libertad, “más o menos y para tomar mate y charlar, porque yo soy de Oberá y venía poco a Posadas”.
La jornada se cerró con la reiteración del fiscal Vladimir Glinka para que Rosa Itatí Saucedo sea citada a declarar para explicar su labor como tesorera en la dependencia que trabajaba Mariela Ramírez cuando ocurrió el hecho en debate. Agregó que se pida el legajo como empleada municipal y que se autorice a la hermana de la acusada a presentar las fotos de Belén con ella y su abuela para mostrar en qué estado estaba antes de las dos semanas de vacaciones de invierno en que quedó bajo cuidado exclusivo de la progenitora imputada por la muerte.
El debate se reiniciaría el próximo lunes, jornada prevista además para los alegatos de partes y el veredicto.





Discussion about this post