Ana Laborde
Profesora de Yoga
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3764-430623
En un presente de paz y bienestar completo, disfrutando del ahora, nos incorporamos al finalizar la sesión de Yoga y permanecemos sentados en la colchoneta, buscamos la lectura habitual y el señalador nos indica que habíamos leído este párrafo expresado por Indra Devi: “Mediante el control adecuado de la respiración podemos proteger la salud y hasta alcanzar el control de nuestra voluntad”. Entonces seguimos leyendo:
“Cuando Ud. está nervioso, preocupado o deprimido, sus amigos le dirán que se tranquilice… ¿Pero cómo hay que hacer para conseguirlo? Cuando tratan de explicarlo, no saben qué decir, porque ellos mismos no saben cómo relajarse, ni cómo calmarse cuando se encuentran en circunstancias parecidas. Y así nos hallamos con frecuencia con ese tipo de persona tensa, que va cada vez poniéndose más rígida y violenta a medida que trata de hacer esfuerzos por relajarse y calmarse, pero pese a que se ha propuesto relajarse y sosegarse, está consiguiendo precisamente todo lo contrario. Incapaz de romper ese círculo férreo de la tensión, se pone a encender otro cigarrillo o alarga la mano para servirse un trago más”. Levantamos la vista considerando lo frecuente que es interactuar en circunstancias parecidas y seguimos leyendo:
“Recuerdo cómo se quejaba una amiga en su esfuerzo por relajarse y descansar. Le pregunté si estaba preocupada por algo y me respondió que no lo sabía. Entonces le propuse una demostración de los ejercicios de relajación que hacemos en mi clase. Le indiqué que se tendiera en la alfombra, porque el piso duro es mejor para relajarse que un piso blando, y bajé las persianas para dejar la habitación en penumbra”. Con ganas de seguir leyendo, ponemos el señalador y guardamos el libro, porque debemos retirarnos. Namasté.





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