Mariana Botteron, artista y profesional en genética, invita a redescubrir la selva misionera a través del arte con su muestra “Ñande ka’aguy ñande roga” (Nuestra selva, nuestro hogar). La exposición está disponible durante agosto en el primer piso del Museo Provincial de Bellas Artes Juan Yaparí (Sarmiento 1885, casi Colón de Posadas).
La propuesta reúne trece obras inspiradas en la biodiversidad de Misiones y propone una mirada artística que busca sensibilizar al público sobre la importancia de preservar la fauna y la flora de la provincia.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Botteron contó que los fotógrafos de naturaleza Emilio White y Sergio Moya inspiraron una gran parte de su pasión por la naturaleza. “Son dos guardianes de nuestra selva. Me gusta mucho el tipo de fotografía que hacen. Cuando retomé la pintura de grande estaba un poco sin rumbo, pero al empezar a ver sus imágenes, y como siempre me encantó la naturaleza, comencé a desarrollar una serie sobre nuestra fauna. Después quiero hacer una segunda parte dedicada también a la flora”, relató.
La artista, que además es genetista, explicó que la exposición reúne trece pinturas y una obra en técnica mixta dedicada al urutaú, realizada con collage. Además, la muestra incluye un emotivo homenaje a su abuela paterna, María Laura, quien fue la persona que despertó en ella el amor por la pintura. “Hay tres obras de mi abuela, que yo conservaba. Ella fue quien me enseñó a pintar”, contó.
Respecto a su estilo, explicó que trabaja principalmente con acrílicos, incorporando recursos propios de la acuarela. “Uso mucho las aguadas porque también pinto acuarela. Me gusta trabajar con espátula para generar texturas y, en el caso del urutaú, hice una obra de técnica mixta utilizando collage”.
Un regreso al arte después de la ciencia
Aunque estudió artes durante dos años -uno en la Facultad de Artes de Oberá y otro en el Instituto Montoya-, Botteron decidió cambiar de rumbo y se recibió de genetista. Su profesión la llevó a Córdoba, donde dejó la pintura durante varios años, aunque nunca abandonó del todo su vínculo con el arte gracias a la fotografía.
Fue al regresar a Misiones cuando volvió a encontrarse con los pinceles. “Cuando volví conocí a Susana Giganda, que es mi mentora, y gracias a ella retomé la pintura”.
Su formación científica también dejó una profunda huella en su producción artística. Durante sus estudios universitarios recorrió la selva misionera y profundizó conocimientos sobre botánica y zoología, experiencias que hoy se reflejan en cada una de sus obras. “En la facultad aprendimos mucho de botánica y zoología, íbamos a Iguazú a conocer la selva. A mí siempre me encantó la naturaleza y también me interesa mucho que se preserve. La razón de ser de esta muestra es que la gente se sensibilice con la fauna y la flora que tenemos para que las cuide más”.
Con “Ñande ka’aguy ñande roga”, Mariana Botteron no solo presenta su primera exposición individual, sino que propone un recorrido artístico que invita a contemplar la riqueza natural de Misiones y a fortalecer el compromiso con la conservación de uno de los patrimonios ambientales más valiosos de la provincia.










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