Una de las mayores crisis migratorias de los últimos años golpea a Ceuta, la ciudad autónoma española ubicada en el norte de África. Al menos 34 personas murieron mientras intentaban ingresar por mar al enclave español desde Marruecos, en un contexto en el que alrededor de 50.000 migrantes cruzaron la frontera en apenas 48 horas.
Según informaron las autoridades españolas y medios locales, la mayoría de las víctimas falleció ahogada al intentar bordear a nado el espigón fronterizo de El Tarajal, uno de los principales puntos de acceso a la ciudad.
La magnitud del ingreso irregular convirtió este episodio en una de las mayores entradas de migrantes registradas en la historia de Ceuta y puso al límite la capacidad de respuesta de las autoridades.
Ante la gravedad de la situación, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó este viernes a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Durante su visita calificó lo sucedido como “una violación de la integridad territorial de España” y anunció un paquete de medidas destinadas a reforzar el control de la frontera.
Entre las principales decisiones figura la instalación de un sistema de boyas frente al espigón de El Tarajal para impedir nuevos cruces por vía marítima.
Además, el Gobierno español acelerará los procedimientos para identificar y devolver a los migrantes que hayan ingresado de manera irregular.
Sánchez también destacó la cooperación de Marruecos en las tareas de control fronterizo y repatriación, al tiempo que aseguró que se intensificarán las acciones contra las organizaciones dedicadas al tráfico de personas.
Refuerzos de seguridad
Frente a la presión migratoria, el Ejecutivo dispuso el envío de efectivos adicionales de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad en Ceuta.
Mientras tanto, los centros de acogida continúan desbordados por la llegada masiva de personas y trabajan al límite de su capacidad.
Repercusiones políticas en la Unión Europea
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, junto al canciller Antonio Tajani, planteó la posibilidad de suspender la aplicación del espacio Schengen a España, al considerar que el país no garantiza adecuadamente la protección de una de las fronteras exteriores del bloque.
La postura recibió posteriormente el respaldo de Finlandia, aumentando la presión diplomática sobre Madrid.
Como respuesta, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó al embajador italiano para expresar la protesta formal del Gobierno español por las declaraciones realizadas desde Roma.
Con decenas de víctimas fatales, miles de personas ingresando de manera irregular y un creciente conflicto diplomático dentro de la Unión Europea, la crisis en Ceuta se convirtió en uno de los episodios migratorios más graves registrados en la frontera sur de España en los últimos años.
Fuente: Noticias Argentinas









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