El Gobierno nacional modificó las reglas aplicables al transporte automotor de cargas y amplió los límites de peso, longitud y configuración de los camiones y bitrenes que circulan por las rutas del país.
La medida quedó formalizada mediante el Decreto 689/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, que reemplaza integralmente el Anexo R del Decreto 779/1995, reglamentario de la Ley Nacional de Tránsito. La nueva normativa entró en vigencia el mismo día de su publicación.
El Ejecutivo presenta la reforma como una actualización destinada a incorporar nuevas tecnologías, reducir trámites administrativos, aumentar la capacidad de transporte y favorecer el uso de combustibles alternativos, particularmente el Gas Natural Vehicular proveniente de Vaca Muerta.
Sin embargo, la ampliación vuelve a poner en discusión si la infraestructura vial argentina está preparada para recibir formaciones de más de 30 metros de longitud y hasta 75 toneladas. Profesionales de Vialidad Nacional ya habían advertido que gran parte de la red presenta curvas, rotondas, puentes y condiciones estructurales incompatibles con la circulación irrestricta de estos vehículos.
Bitrenes de hasta 75 toneladas
Uno de los principales cambios es la ampliación de los límites aplicables a las configuraciones de alta capacidad. La nueva reglamentación permite que determinados bitrenes B3 alcancen un Peso Bruto Total Combinado de hasta 75 toneladas, según la distribución de ejes y las características técnicas de la formación.
También ratifica la circulación de las configuraciones B2 y B3 en la Red Vial Nacional, excepto en aquellos sectores que presenten restricciones objetivas, como curvas de radio reducido, puentes con capacidad limitada u otros puntos señalizados por razones de seguridad.
La autorización general de circulación ya había sido ampliada durante 2025, cuando el Gobierno eliminó restricciones horarias y trámites adicionales para determinadas categorías de bitrenes. Hasta entonces, estos vehículos podían transitar únicamente por corredores y horarios específicos.
El propósito declarado es trasladar una mayor cantidad de mercadería en cada viaje y mejorar la relación entre el volumen transportado, el consumo de combustible y los costos operativos. No obstante, la reducción efectiva de los costos dependerá de las rutas utilizadas, el tipo de carga, las distancias recorridas y la posibilidad de operar sin descargas intermedias.

Más longitud para camiones a GNC, eléctricos e híbridos
El decreto incorpora además beneficios técnicos para las unidades impulsadas mediante GNC, sistemas eléctricos puros o tecnologías híbridas.
En las configuraciones convencionales de tractor y semirremolque, la longitud máxima podrá alcanzar los 19,60 metros. Para los bitrenes, los límites serán de hasta 23,40 metros para la categoría B1, 26,50 para la B2 y 31,25 metros para la B3 cuando utilicen esas motorizaciones.
La extensión busca compensar el espacio y el peso adicional que requieren los tanques de gas o las baterías, para evitar que la incorporación de tecnologías alternativas reduzca la capacidad comercial de carga.
También se contempla una tolerancia adicional de hasta 2.000 kilos para determinadas unidades articuladas y se habilita el uso de neumáticos superanchos de la serie 385 en los ejes direccionales. Con suspensión neumática y homologación de fábrica, estos podrán soportar hasta 7.000 kilos.
Permisos más extensos y corredores para automovileras
La reforma también modifica el régimen de permisos para el traslado de cargas indivisibles, entre ellas maquinaria agrícola, equipamiento industrial, estructuras o componentes de grandes dimensiones.
Cuando se transporten cargas semejantes en peso y volumen, las autorizaciones podrán tener una vigencia de hasta un año, en lugar de tramitarse para cada operación o por períodos reducidos.
El texto encomienda además a la Dirección Nacional de Vialidad y a la autoridad de Transporte Automotor la definición de corredores nacionales habilitados para los camiones con bateas automovileras. En esos trayectos podrán circular sin gestionar un permiso particular por cada viaje.
Mayores exigencias de seguridad
La ampliación de la capacidad estará acompañada por nuevas condiciones para las unidades cero kilómetro que operen con pesos superiores a las 45 toneladas. Estas deberán incorporar sistema antibloqueo de frenos -ABS-, frenado electrónico -EBS- y control electrónico de estabilidad -ESC-. Este último será obligatorio para las configuraciones bitrén.
La reglamentación establece además límites de antigüedad: hasta 20 años para las formaciones que no superen las 52,5 toneladas y hasta 15 años para aquellas que excedan ese peso.
La Secretaría de Transporte quedó facultada para implementar los cambios de manera gradual, establecer excepciones o prórrogas y modificar en el futuro las configuraciones, longitudes y relaciones entre peso y potencia.
En Misiones, las curvas y los puentes agravan las dudas
La discusión adquiere características particulares en Misiones, donde la actividad forestal sostiene desde hace años que los bitrenes pueden reducir los costos de traslado de madera, pasta celulósica y productos industrializados. La provincia realizó pruebas piloto y habilitó corredores específicos para este tipo de transporte antes de la apertura general dispuesta por Nación.
No obstante, transportistas, empresarios y especialistas viales señalaron que la geografía provincial presenta dificultades adicionales: curvas cerradas, pendientes pronunciadas, rotondas, puentes con limitaciones de carga y extensos tramos sin autovías.
Luis Steffen, de la Confederación Económica de Misiones, ya había advertido que estas unidades pueden ser eficientes en recorridos directos entre dos puntos, pero resultan poco prácticas cuando deben realizar repartos o descargas intermedias. También puso en duda la capacidad de algunos puentes y rutas provinciales para soportar la circulación frecuente de formaciones de gran porte.
Profesionales vinculados a Vialidad señalaron, además, que ciertos radios de curva podrían obligar a los bitrenes a ocupar parcialmente el carril contrario y que existen estructuras que no están habilitadas para soportar cargas de 75 toneladas.
La nueva normativa amplía las posibilidades operativas del transporte pesado, pero no elimina esas restricciones físicas. Su implementación efectiva dependerá de la correcta señalización de los tramos críticos, los controles técnicos y las inversiones necesarias para adaptar rutas, puentes y accesos.













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