El financiamiento que reciben las provincias por fuera de la coparticipación sufrió una fuerte reducción durante los últimos años y modificó la relación entre la Nación y los gobiernos subnacionales. Según el analista político Alejandro Pegoraro, de Politikon Chaco, las transferencias no automáticas registraron una caída del 85% respecto de los niveles de 2023, generando un escenario de mayor presión sobre las administraciones provinciales.
En diálogo con La Voz de Córdoba, Pegoraro explicó que el esquema actual se caracteriza por una relación más directa y discrecional entre el Gobierno nacional y los gobernadores, con menor presencia de programas generales incluidos en el presupuesto.
“Hoy el vínculo entre Nación y provincias es bilateral. Ya no hay un canal general de discusión, sino negociaciones puntuales por convenios específicos”, señaló el especialista.
En ese contexto, mencionó que fondos destinados históricamente a infraestructura, salud y otros programas nacionales fueron reducidos de manera significativa. Entre ellos ubicó al FONID, iniciativas sanitarias y partidas vinculadas a la obra pública.
Durante el análisis, Pegoraro también puso bajo la lupa el resultado fiscal que exhibe el Gobierno nacional y sostuvo que se trata de un equilibrio alcanzado mediante un fuerte ajuste sobre distintos compromisos pendientes.






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