Una nueva herramienta permite conocer, localidad por localidad, qué tanto favorece cada rincón del país el desarrollo de los niños y niñas de 0 a 5 años. Se trata del índice NIDO, desarrollado por la Fundación Bunge y Born, que busca medir cuán cerca tienen un hospital, una plaza o un jardín maternal.
El índice combina cuatro dimensiones clave para esa etapa de desarrollo infantil: salud, educación, espacios verdes y contexto socioeconómico, a diferencia de otras mediciones que solo tienen en cuenta el último dato. Para calcularlo, se utilizaron datos del Censo Nacional 2022 con registros oficiales de escuelas, centros de salud e información geográfica sobre plazas y parques.
El resultado se traduce en un mapa de cinco colores que indican los niveles de acceso y van del rojo, para las zonas con nivel muy bajo, al azul, para aquellas con nivel muy alto, pasando por el naranja (bajo), el amarillo (medio) y el verde (alto).
En Misiones, el dato más llamativo cuando se analiza la dimensión de acceso a la salud es que se identifican varias zonas con un índice muy bajo, que coinciden en su gran mayoría con los puntos de la provincia donde se encuentran una o más comunidades guaraníes.
Brecha sanitaria
A primera vista, el mapa del acceso a la salud para la primera infancia en la provincia es mayormente naranja, dando cuenta de un nivel bajo de acceso. Pero haciendo foco en las localidades con más población, aparece el nivel medio y el alto, ya que el mapa cambia de acuerdo a la presencia y cercanía de hospitales y centros de atención.
Posadas registra zonas dentro del nivel alto y medio, con un único punto que alcanza el índice muy alto (en el Parque de la Salud y zonas cercanas), además de algunos barrios como Villa Cabello que caen al nivel bajo.
Eldorado también muestra un mapa mixto, dividido entre los niveles medio (el mayoritario) y alto, al igual que Oberá. Otras localidades que en algunas zonas llegan al nivel alto son Iguazú, Montecarlo, Apóstoles y General Alvear.
Del otro lado de la escala, las zonas con nivel muy bajo son varias, principalmente en la zona norte. Según constató PRIMERA EDICIÓN, solamente en dos casos las zonas críticas coinciden con regiones prácticamente despobladas.
Sin tener en cuenta esas excepciones, el resto de las zonas críticas, las más alejadas de los servicios de salud, coinciden con la ubicación de comunidades guaraníes. Primero, aparecen bordeando San Ignacio, justo donde se encuentran comunidades como Chapa’í (al norte) y Katupyry (al sur), esta última en rojo junto con Loreto.

En otros puntos de la zona centro también se observa ese patrón: el cordón de más de una decena de comunidades guaraníes que arranca en Puerto Leoni, rodea Ruiz de Montoya y llega hasta Garuhapé, incluyendo aldeas como Takuapí o Puente Quemado I y II, es otra zona crítica.
Lo mismo ocurre con localidades como San Vicente (que alcanzó nivel medio), que también aparecen rodeadas de rojo, donde se ubican las comunidades Jejy y Yabotí Mirí.
Ya en la parte superior de la zona norte, paraje Delicia y la comunidad Aguay Poty se suman a las zonas críticas, como ocurre también con las comunidades Guapoy y Nuevo Amanecer (cerca de Puerto Esperanza), y Tape Pyau (hacia la zona de Andresito). Paraje Horquetas y las aldeas Paraí Mini, Alecrin y Santiago de Liniers completan el mapa en el lado este.
Educación: nivel bajo y medio
En la dimensión educativa el panorama es distinto. A nivel provincial predomina el acceso bajo, porque hay que tener en cuenta que esta medición considera únicamente espacios de cuidado y de nivel inicial, que cubren la franja de 0 a 5 años.
Al igual que la dimensión Salud, la calidad de acceso dependerá de cuántos Espacios de Primera Infancia (EPI), jardines maternales y de nivel inicial se encuentren en territorio. Posadas es la única localidad que alcanza registros de nivel alto y muy alto en el índice, con el resto de las localidades con mayores niveles de población variando entre valores medio y bajo.







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