En Alvear, Corrientes, la pasión por la Selección argentina también se vive sobre ruedas. Pero no en un colectivo ni en una carroza tradicional, sino en un trencito artesanal construido con barriles plásticos reciclados, decorado con los colores celeste y blanco y preparado para transportar a los más pequeños.
La iniciativa nació de Erika Romero, propietaria de la guardería Colorín Colorado, y de su esposo, quienes diseñaron y construyeron el vehículo con materiales reutilizados y trabajo manual.
Para armar los vagones emplearon barriles provenientes de campos de la zona, donde eran utilizados para almacenar resina. Cada recipiente fue acondicionado con ruedas y asientos, decorado con figuras hechas en goma EVA y forrado en su interior con tela no tejida, conocida como TNT.
El proyecto fue creado originalmente para participar del desfile del 25 de Mayo, aunque desde el comienzo tuvo otro propósito: acompañar a la Selección argentina durante el Mundial.
Por eso, cada vez que juega Argentina, los niños de entre 2 y 5 años suben al trencito y recorren las calles de la localidad en una pequeña caravana. Banderas, camisetas, dibujos del sol, la Copa del Mundo y otras imágenes vinculadas con el equipo nacional completan la escena.
“Lo armamos para el desfile del 25 de Mayo, pero ya pensando en alentar a la Selección”, contó Romero.
Banderas, camisetas argentinas, dibujos del sol, la Copa del Mundo y siluetas vinculadas con el fútbol completan la decoración de los vagones. Adelante, una motocicleta conduce el trencito, mientras docentes y familiares acompañan el recorrido.
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La propuesta fue pensada para que los niños pequeños también puedan participar de la celebración mundialista mediante una actividad segura y adaptada a su edad. “Como son niños de entre 2 y 5 años, queríamos que ellos también disfrutaran y celebraran. Cada vez que juega la Selección salimos a hacer la caravana”, explicó la propietaria de la guardería.
La iniciativa combina reciclaje, creatividad, participación familiar e integración comunitaria. Los barriles, que podían haberse convertido en residuos, fueron transformados en una experiencia que reúne a niños, docentes y familias.
Así, cada partido de Argentina vuelve a poner en marcha el trencito. Con sus pequeños pasajeros y su decoración artesanal, la caravana suma desde Alvear una postal distinta al aliento por la Selección.









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