La segunda mitad de 2026 comienza sin grandes expectativas para el sector privado misionero. La última Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), elaborada sobre una muestra de 223 empresas de comercio, industria, servicios, producción y turismo, refleja un escenario de marcada cautela entre los empresarios, quienes no observan señales suficientes para esperar un repunte de la economía provincial durante los próximos meses.
El dato más contundente del relevamiento muestra que el 51,1% de los consultados considera que Misiones no crecerá en los próximos seis meses, mientras que apenas el 9,9% cree que sí habrá crecimiento.
Un porcentaje igualmente elevado, el 33,6%, reconoce que aún no puede anticipar cuál será el comportamiento de la economía provincial, un indicador que refleja el elevado nivel de incertidumbre que atraviesa el entramado productivo.
A nivel país, el estudio indica que el 34,1% de los empresarios cree que Argentina crecerá durante el próximo semestre, mientras que el mismo porcentaje responde que no sabe qué ocurrirá y un 27,4% entiende que no habrá crecimiento.
Esa diferencia evidencia que las dudas respecto del desempeño económico son todavía mayores cuando la mirada se concentra en la realidad provincial.
Las perspectivas encuentran sustento en la situación que actualmente atraviesan las empresas. La encuesta muestra que el 48% de las PyMEs calificó el movimiento económico de junio como “regular”, mientras que un 23% lo definió como malo y un 12% como muy malo.
En el otro extremo, solamente un 14% sostuvo que la actividad fue buena y apenas un 2% la calificó como muy buena. En otras palabras, seis de cada diez empresas describen un escenario que oscila entre la estabilidad sin crecimiento y una situación negativa.
Ese contexto también se refleja en las decisiones vinculadas al empleo. Lejos de pensar en una etapa de expansión, el 86,5% de las empresas aseguró que no realizará cambios en su plantel de trabajadores, es decir, ni contratará ni despedirá personal durante los próximos meses. Apenas un 2,7% manifestó que incorporará empleados, mientras que un 10,8% anticipó que podría reducir su dotación.
El dato confirma un mercado laboral privado prácticamente inmóvil, donde la prioridad pasa por sostener la estructura existente antes que proyectar nuevas inversiones.
Entre quienes analizan futuras incorporaciones, las dificultades tampoco son menores. Las altas cargas laborales (28,7%), la inestabilidad económica (20%), el riesgo sindical (16%) y el miedo a eventuales juicios laborales (14,5%) son factores que desalientan la contratación.
La encuesta también identifica cuáles son los principales obstáculos que enfrentan diariamente las empresas. En el plano nacional, la carga tributaria (24%), el costo laboral (21%) y la recesión (16%) encabezan el listado de preocupaciones, seguidas por las dificultades de financiamiento, la caída de la obra pública y la inflación.
Cuando la mirada se traslada a la provincia, las prioridades cambian, aunque la cuestión impositiva continúa ocupando el primer lugar. La carga tributaria (27%) y las barreras arancelarias (23%) aparecen como las principales problemáticas, mientras que la caída de la obra pública, el acceso al financiamiento y los problemas de infraestructura completan el cuadro de preocupaciones.
A nivel municipal, el principal desafío señalado por los empresarios es la informalidad y la competencia desleal (22%), seguida por las tasas e impuestos internos, el movimiento comercial fronterizo y las deficiencias de infraestructura.
El informe incorpora otros indicadores que ayudan a explicar el clima de prudencia. Más del 90% de los empresarios detectó aumentos de precios durante junio, mientras que más de la mitad advirtió un incremento o, al menos, una persistencia de la mora en los pagos de sus clientes, reflejando las dificultades financieras que atraviesa buena parte de la cadena comercial.
A ello se suma una evaluación crítica del escenario económico. El 76,2% de los encuestados considera que el rumbo económico actual está desequilibrado y que faltan medidas específicas para las PyMEs y las economías regionales, mientras que casi siete de cada diez empresarios sostienen que las limitaciones en el abastecimiento energético representan un freno importante para el crecimiento futuro de la provincia.
El relevamiento no anticipa una crisis inminente, pero sí describe una economía que ingresa al segundo semestre con escaso margen para el optimismo. La actividad se mantiene, el empleo permanece prácticamente congelado y la mayoría de los empresarios prefiere esperar antes que apostar por una expansión.
En ese contexto, las expectativas de crecimiento continúan siendo la principal deuda que deja abierta el inicio de la segunda mitad del año.







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