Graciela del Carmen Zaimakis de Abraham
Escritora/ Escuela de Pensamiento
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¿Y si el sufrimiento que quisiste olvidar viene a despertar tu maestría divina? El dolor no es tu enemigo, es tu portal, no porque fuera bueno o deseable, sino porque es una frecuencia que despierta los núcleos dormidos del alma. Cada pérdida, abandono, traición o vacío existencial, genera una onda vibratoria que no se disuelve, sino que espera ser abrazada, transmutada y devuelta a la Fuente en su forma más pura.
¿Por qué ciertas heridas se repiten en tu vida o atraes una y otra vez el mismo tipo de relación o injusticia? Porque el trauma no cerrado genera circuito dentro de la arquitectura del alma, campos vibratorios que buscan repetirse porque el alma busca recobrar su poder justo donde lo había perdido, cuando se sintió impotente.
La herida es el mapa que colocaste en tu acuerdo álmico como recordatorio: “Aquí olvidé quién soy”, y ese recuerdo no se activa con el gozo sino en la caída donde la única salida es volver a ti, a tu esencia. La misión es volver a amar, restaurar la vibración original. Amar tu herida no significa justificar lo que ocurrió. Debes declarar: “Encenderé este dolor como medicina”.
A nivel cósmico tú elegiste a tu familia, pareja, situaciones, incluso tus traumas ya que sabías que de esas experiencias brotaría el catalizador de tu misión álmica. No viniste a encajar en tu familia, viniste a elevarla, a desatar nudos, decir no más, honrar tu linaje, pero no repetir sus patrones, incluye llorar lo que nadie lloró, sentir lo que fue reprimido por generaciones, nombrar lo silenciado, ya no escondes tu herida ni la proyectas en otros y la transformas en un servicio.
Cada vez que atraviesas tu duelo con conciencia liberas también a otros, a tus ancestros, a tus hijos, a tus vidas pasadas, a tus versiones futuras, por eso, el dolor bien trabajado es una labor planetaria, un acto revolucionario de alquimia multidimensional, porque tu dolor forma parte del inconsciente colectivo, del entramado kármico que esta humanidad ha venido a limpiar. No subestimes el valor de tu sanación, estás reescribiendo la realidad misma. Transmisión Arcturiana canalizada.






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