El deterioro económico también comenzó a reflejarse en el aumento de empresas que solicitan el Procedimiento Preventivo de Crisis, un mecanismo previsto por la legislación laboral para intentar reducir costos antes de cerrar definitivamente.
El secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio de Posadas, Agustín Gómez, aseguró que solo en el sector comercial ya contabilizan alrededor de 20 empresas que iniciaron este trámite.
Mientras a fines de 2025 apenas se registraban cuatro casos, durante este año se multiplicaron los pedidos de suspensión de trabajadores, reducción salarial y otras medidas excepcionales para intentar sostener la actividad.
El dirigente gremial explicó que muchas de estas firmas son comercios tradicionales o pequeñas empresas familiares que enfrentan una combinación de caída del consumo, menor poder adquisitivo, aumento de costos y el regreso de las compras fronterizas hacia Paraguay y Brasil. Según sostuvo, numerosos empresarios recurren a estos procedimientos como último intento antes de bajar definitivamente las persianas.
El escenario local coincide con el diagnóstico elaborado por la consultora Politikon Chaco. Su director, Alejandro Pegoraro, advirtió que en el Nordeste argentino cierra una empresa cada 24 horas y señaló que Misiones es una de las provincias más afectadas por el cambio del escenario fronterizo. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la provincia perdió alrededor del 10% del empleo privado registrado, equivalente a unos 11.000 puestos de trabajo, y registró una caída del 11,3% en la cantidad de empresas empleadoras, uno de los peores indicadores del NEA.
Pegoraro explicó que los sectores más golpeados son el comercio, la construcción y la industria manufacturera, actividades que concentran gran parte del empleo formal y que hoy enfrentan una combinación de baja demanda, mayores costos y menor inversión.
A nivel nacional recordó que, entre 2023 y 2026, se perdieron alrededor de 200.000 empleos registrados.
La sucesión de cierres registrados en Misiones durante los últimos dos años muestra que la crisis ya no afecta únicamente a pequeños emprendimientos. Industrias con décadas de trayectoria, cadenas nacionales, comercios tradicionales y empresas emblemáticas de distintos sectores comenzaron a desaparecer o a reducir drásticamente su actividad.
El cierre de Dass, por la cantidad de empleos involucrados y por el peso que tenía en la economía de Eldorado, aparece hoy como el caso más visible de un proceso que, según los indicadores oficiales, se refleja en la pérdida sostenida de empresas, empleo y capacidad productiva en la provincia.





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