La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar este domingo y amplió el conflicto hacia varios países del Golfo Pérsico y Jordania, luego de que Teherán lanzara misiles y drones contra territorios que albergan bases, instalaciones o fuerzas estadounidenses.
Los nuevos ataques alcanzaron Omán y Jordania, mientras otros proyectiles fueron dirigidos contra Qatar, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. La ofensiva iraní se produjo después de una amplia operación militar estadounidense contra objetivos de la República Islámica, ordenada como respuesta al ataque contra una embarcación con bandera de Chipre en el estrecho de Ormuz.
La sucesión de represalias marca un salto cualitativo en la crisis: el enfrentamiento dejó de concentrarse únicamente entre Washington y Teherán y comenzó a convertir a los países vecinos en escenarios directos de la confrontación.
El Comando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas alcanzaron alrededor de 140 objetivos militares iraníes, entre ellos instalaciones relacionadas con misiles, drones, radares y sistemas de comunicación. La ofensiva fue descripta como una de las más intensas lanzadas contra Irán desde el inicio de la guerra.
Ataques contra Omán y Jordania
En Omán, una fuente de seguridad informó que varios puntos de la región de Musandam, situada junto al estrecho de Ormuz, fueron alcanzados por drones. El Gobierno omaní condenó la ofensiva y aseguró que adoptará todas las medidas necesarias para proteger su territorio y a sus habitantes.
El ataque adquiere una relevancia particular porque Omán había mantenido un papel de mediador entre Estados Unidos e Irán. Apenas unas horas antes, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, había visitado Mascate para mantener reuniones vinculadas con la administración y la navegación por el estrecho.
La ofensiva expone el deterioro de la vía diplomática y coloca en una situación cada vez más incómoda a los países que intentaban evitar una escalada militar.
En Jordania, las Fuerzas Armadas confirmaron que tres misiles procedentes de Irán impactaron en diferentes puntos del territorio nacional durante la madrugada. No hubo víctimas, aunque se registraron daños materiales menores.
Las autoridades jordanas advirtieron que no permitirán que el país sea utilizado como escenario de disputas externas y aseguraron que responderán ante cualquier amenaza contra su soberanía, su territorio o su población.
Jordania alberga presencia militar estadounidense y ya había sido alcanzada por ofensivas iraníes durante las etapas anteriores del conflicto.
Qatar reportó tres heridos
Irán también dirigió proyectiles contra Qatar, uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región y, al mismo tiempo, otro de los países que buscaban mediar entre Washington y Teherán.
Las autoridades cataríes informaron que tres personas, entre ellas un niño, resultaron heridas por la caída de metralla después de que los sistemas de defensa aérea interceptaran proyectiles iraníes.
También se registraron alertas y operaciones defensivas en Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades emiratíes activaron sus sistemas antiaéreos ante la llegada de misiles, mientras en Baréin sonaron sirenas y Kuwait elevó su nivel de alerta.
Teherán sostuvo que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones vinculadas con Estados Unidos. Algunas de esas afirmaciones todavía no pudieron ser verificadas de manera independiente.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la disputa
La nueva escalada comenzó después de que una embarcación con bandera chipriota fuera atacada mientras navegaba por el estrecho de Ormuz. El episodio provocó un incendio a bordo y dejó a un tripulante indio desaparecido, según los primeros reportes. Estados Unidos respondió con ataques contra objetivos militares iraníes.
Irán anunció posteriormente el cierre del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, aunque Washington sostuvo que el tránsito comercial no se encontraba completamente interrumpido. Fuentes marítimas señalaron que todavía existiría una vía navegable próxima a aguas omaníes, aunque bajo riesgo de ataques y posibles minas.
El estrecho constituye una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. Antes del conflicto, por allí circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo. Una interrupción prolongada podría provocar nuevos aumentos en los precios internacionales de la energía y trasladar mayores presiones inflacionarias a numerosas economías.
La región ya venía atravesando meses de ataques, represalias y períodos de tregua cada vez más frágiles. La nueva ofensiva terminó de debilitar los intentos de negociación y volvió a colocar a los países del Golfo frente a un escenario que procuraban evitar: quedar atrapados entre la presencia militar estadounidense y la respuesta armada de Irán.
Mientras Washington sostiene que sus operaciones buscan proteger la navegación por Ormuz, Teherán afirma que tiene derecho a controlar el tránsito por el sector del estrecho que considera bajo su jurisdicción. Las posiciones enfrentadas reducen el margen para un acuerdo inmediato.
El riesgo ahora no se limita a una nueva serie de ataques cruzados. La principal preocupación internacional es que cada represalia involucre a más países, multiplique los objetivos militares y termine por transformar la confrontación entre Irán y Estados Unidos en una guerra regional abierta, con consecuencias humanas, económicas y energéticas de alcance mundial.
Fuente: Agencia de Noticias NA y Medios Digitales









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