Se valió primero de la confianza de la madre y después la de su hijo para abusar sexualmente de él. El caso ocurrió en una pequeña iglesia evangélica de Oberá hace poco más de dos años. El acusado pidió un juicio abreviado antes de tener que enfrentar un debate donde no tenía chances de sostener que él no había atacado la integridad sexual del niño.
El pasado martes fue la fecha que habían fijado las autoridades del Tribunal Penal de Oberá para que el encartado fuera juzgado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”.
La acusación lo señalaba como el autor del ataque contra un niño que al momento del hecho tenía 4 años.
Según la denuncia, ocurrió en la sede de una iglesia evangélica ubicada en un barrio al norte de Oberá. No se precisa el lugar para preservar la identidad de la víctima, dado que residía junto a su madre en inmediaciones del templo.
El hombre era uno de los fieles del culto y residía al lado de la iglesia en el mismo predio. En sus ratos libres se ofrecía a colaborar con el mantenimiento del lugar. Lo mismo hacía una mujer, que también se encargaba de dejar todo ordenado para las celebraciones religiosas con otros hermanos de la fe.
Esa mujer siempre iba a la iglesia con su pequeño hijo, quien jugaba en los alrededores mientras su mamá completaba las tareas.
El hombre tenía una buena relación de hermandad con ella y en ese círculo de confianza había entrado el pequeño. Era habitual que le llevara caramelos para generar empatía con él.
Según se supo de la investigación, mientras la mamá estaba ocupada con menesteres, el hombre le decía al niño que le iba dar caramelos y lo llevaba a un espacio fuera de la vista de la progenitora.
Comenzó con manoseos y tocamientos, hasta que con el mismo ardid de invitarle dulces, un día lo accedió carnalmente.
Cuando ocurrió eso el niño se lo contó a su madre y ese mismo día, ella radicó la denuncia en la Comisaría de la Mujer.
El fiscal Juan Pablo Fernández Rissi ofreció al acusado y a su defensor abreviar el proceso judicial, el cual fue aceptado ante la carga probatoria en contra. Firmó una pena de 9 años de prisión por el abuso del menor.
El acuerdo de juicio abreviado fue entregado al Tribunal. Una vez analizado, de no haber objeciones será homologado por los jueces con una sentencia.





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