Ezequiel Miño y Horacio Grondona, enviados especiales

Don Rodolfo: la reserva que une naturaleza, aventura, silencio y aprendizaje

Mucho antes de que la imponente cruz se levantara sobre el cerro Santa Ana y antes de que el asfalto acercara a miles de visitantes, una mujer decidió instalarse en ese rincón misionero convencida de que allí había algo más que monte y caminos de tierra: había un lugar para aprender, descansar y maravillarse con la naturaleza.
“Esto fue una vida de aventura”, recuerda Stella Maris Romano, propietaria de la Reserva Natural Don Rodolfo. La memoria la lleva a comienzos de los años 90, cuando el Parque Temático La Cruz todavía no existía.
“Empezamos hace 32 años. No había pavimento y siempre estábamos pendientes del tiempo y del estado del camino. Íbamos con colectivos pequeños y había que ver si había llovido o no, porque eso determinaba si se podía llegar”, rememora.

Lo que comenzó como un aula abierta para escuelas, donde generaciones de chicos descubrieron árboles, insectos y animales silvestres caminando por senderos en medio del monte, hoy es una reserva privada de 25 hectáreas de Selva Paranaense recuperada.
Senderos acondicionados para caminatas y avistaje de aves, talleres sobre hongos y plantas medicinales, encuentros de yoga y biodanza, retiros de bienestar, meliponicultura, observación de la biodiversidad y la posibilidad de alojarse en las cabañas forman parte de la propuesta.

Los precios arrancan en $70.000. Además, se puede pasar el día abonando solamente $10.000. Los grupos pagan $8.000 por persona. Durante el verano, la pileta y las actividades recreativas, como la tirolesa y la palestra, se convierten en las favoritas de las familias. Y para estas vacaciones de invierno, la reserva prepara una propuesta conjunta con el Campo San Expedito, que incluirá cabalgatas y actividades para disfrutar del paisaje serrano. Cristian y su familia, son los guardianes del lugar durante todo el año.
Cabañas y senderos
La reserva natural combina el ruido de los pájaros, el silencio del monte, la aventura en tirolesa o palestra, el senderismo, un fogón para reunirse o la pileta en verano. Con cabañas totalmente acondicionadas, el disfrute es aún más placentero.

Cómo llegar
El viaje hacia Don Rodolfo comienza por la ruta nacional 12 y continúa por la ruta provincial 103 rumbo al cerro Santa Ana. El camino, completamente asfaltado, asciende entre vegetación hasta llegar al Parque Temático La Cruz. A pocos metros, escondida entre árboles nativos, aparece la reserva, casi como un secreto guardado por la selva.

Lalyn da: Un ecolodge con cabañas, pileta, senderos, pesca y granja

El recorrido por Santa Ana nos llevó a conocer distintos lugares, entornos y personas. En el Ecolodge Lalyn da nos recibió cálidamente Gladis Rolón, más conocida como “Laly”, de ahí el nombre del emprendimiento. Junto a ella, nos encontramos con Toto y Rufina, dos de las mascotas de la casa que nos guian en este inmenso espacio.
Al llegar, lo primero que llama la atención no son las cabañas ni la pileta, sino el silencio, pero también el barullo (bien entendido) de los pájaros y de los animales “de granja” que allí conviven.

Hace más de una década, este predio era simplemente un espacio familiar. Nadie imaginaba entonces que terminaría convirtiéndose en un alojamiento rodeado de naturaleza y experiencias al aire libre. Con mucho esfuerzo, primero llegó una cabaña, después otra, y hoy ya son cinco las opciones de alojamiento.
La Lynda es mucho más que un sitio para dormir. Basta caminar unos metros para encontrarse con patos, gallinas y chanchos. Los más chicos suelen detenerse fascinados frente al toro Toribio, mientras la yegua Nena pasta tranquila en algún rincón del predio. La oveja también pide nuestra atención con sus balidos. La sensación es la de estar en una pequeña granja.
Los senderos invitan a recorrer sectores donde la vegetación, todavía conserva un aire salvaje. Y allí aparecen las sorpresas: tucanes que cruzan entre los árboles, coatíes que se dejan ver de vez en cuando e incluso algún mono. Entre flores, se encuentra un santuario de la Virgen de Itatí, un rincón sencillo pero cargado de significado.
Cuando el calor aprieta, la gran pileta se convierte en el centro de reunión. Y para quienes prefieren actividades más tranquilas, las tres lagunas del predio ofrecen la posibilidad de pescar.
Hay cabañas de dos a seis personas, además de una amplia casona con capacidad para nueve huéspedes. Todas cuentan con parrilla propia y la estadía incluye ropa de cama, toallas y desayuno. Los valores varían, con tarifas que van desde los $65.000 hasta los $150.000 por noche.
Despertar con el canto de los pájaros, caminar sin horarios, observar el cerro o simplemente sentarse frente a una laguna mientras cae la tarde, pueden ser opciones atractivas para los visitantes.

Cómo llegar
Para llegar a La Lynda desde Posadas: se debe ir por la ruta nacional 12, pasar el Peaje de Santa Ana y luego empalmar con la ruta provincial 103. Seguir por su continuación -la avenida San Martín– hacia la ciudad de Santa Ana. Hay que pasar toda la urbe, alrededor de 3,5 kilómetros. y seguir por San Martín otro kilómetro y medio aproximadamente. El GPS te lleva a la entrada del lugar.
Halcones del Sur: cerveza artesanal con sabor a yerba mate y otros gustos misioneros

“Misiones te atrapa”, apuntó Roberto. Él y su esposa son oriundos de Buenos Aires, solían vacacionar, pero en plena pandemia, dejaron todo atrás y se radicaron en Santa Ana.
En ese contexto, se volcó a crear su propio emprendimiento y aprovechando la variedad de frutas, plantas y materia prima que ofrece la tierra colorada, apareció Halcones del sur.
Roberto elabora 17 variedades de cerveza: rubias, negras, rojas, con hierbas o frutales. Además, también produce hidromiel. “Los sabores los armo yo y trato de utilizar productos de acá, porque Misiones tiene de todo para elaborar cerveza”, explica.
La estrella es la Ámbar Santanera, que fue su primera cocción. “Quise reflejar los atardeceres ámbar que encontré acá, el monte y la energía de los santaneros”, comenta Roberto.
También cuenta con una cerveza con yerba mate y limón mandarina, Raíz del Sol elaborada con hierbas misioneras, además de las líneas Garra e Infinito, esta última con ocho grados de alcohol.
Las botellas de medio litro valen $4.500. En cantidad, para eventos o comercios, “los valores se acomodan”, indicó. Roberto hoy sigue apostando por la tierra colorada, convencido de que una cerveza también puede contar la historia de un lugar.

Cómo llegar
Al igual que Lalyn da, se debe ingresar a la ciudad por avenida San Martín y cruzar todo el entramado urbano. Son alrededor de 5 kilómetros, desde el ingreso a Santa Ana hasta la cervecería Halcones del Sur. El lugar queda a 300 metros del ecolodge y de los vinos Parrales del Puerto. El GPS te lleva al destino sin problemas.
Santa Ana tiene sabor a rapadura

Rogelio de los Santos y sus hermanos continúan la tradición de elaborar hace más de 50 años la clásica rapadura al pie del Cerro de Santa Ana. Garrapiñadas, miel de caña, turrones, azúcar orgánica y licores también. “Orgulloso de seguir con estos productos que comenzaron nuestros padres”, expresó.
Para más información, se pueden contactar con Rogelio al 3764698811 o con la Fábrica de Elaborados “Cerro Santa Ana” al 3764646375. También se puede llegar directamente a la fábrica de elaborados, ubicada sobre el camino vecinal de camino al Parque Temático La Cruz: desde la ruta 103 de acceso al parque, son alrededor de 6,5 kilómetros hasta el lugar.
El pionero del vino misionero

Parrales del Puerto, de Antonio Joves, más conocido en Santa Ana como “Don Joves”, es uno de los secretos mejor guardados de la ciudad. Con producción y elaboración propia, fue conocido como el primer vino 100% misionero. Tiene tres variedades: dulce, seco y espumante. Descendiente de gallegos y catalanes, “Don Joves” sigue con la tradicional familiar.
Para más información acerca de Parrales del Puerto, se pueden contactar al 3764379588 o llegar hasta el lugar ubicado en el Lote 3, en el camino al Puerto de Santa Ana.


















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