El mundo despedía hace un año, el jueves 26 de junio de 2025, a un verdadero genio de la música, que logró tender puentes entre Buenos Aires y Hollywood con partituras que aún siguen emocionando.
El legendario compositor argentino Lalo Schifrin, quien conquistó Hollywood con su talento y su estilo inconfundible, murió ese día a los 93 años en Los Ángeles. Su deceso se produjo tras haber sido internado por una neumonía que complicó su delicado estado de salud.
Con más de un centenar de piezas musicales en su haber, Schifrin dejó una marca imborrable en la historia del cine y la televisión. Su nombre está ligado para siempre a “Misión imposible”, cuya icónica cortina musical compuso en 1966 y que aún hoy sigue siendo reconocida en todo el mundo.
Pero su talento fue mucho más allá: trabajó con directores de la talla de Clint Eastwood, y su música sonó en títulos como “Bullitt”, “Harry el Sucio” y “Amityville Horror”.
En 2019, la Academia de Hollywood le otorgó un Oscar honorífico como reconocimiento a su carrera excepcional.

Lejos de retirarse, Schifrin siguió activo hasta poco antes. Apenas dos meses atrás había estrenado la sinfonía “¡Viva la Libertad!” junto al compositor Rod Schejtman en el Palacio Libertad, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional y bajo la dirección de Emmanuel Siffert.
La obra fue definida como un homenaje “al espíritu resiliente del pueblo argentino” y a “la perseverancia como mensaje universal”.
Lalo Schifrin no solo fue un músico brillante: fue un embajador cultural argentino cuya obra trasciende fronteras y generaciones.






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