“Tengo miedo que esto se convierta en un nuevo caso Lucio Dupuy. Mi nieta mayor me repite que tiene miedo, me dice ‘no puedo volver más a ver a mamá, me va a matar porque ella nos amenazaba para que no contemos nada’”.
El relato corresponde a una abuela frente al Juzgado de Instrucción 3. Una mujer, jubilada, que lucha como puede para que ninguna posibilidad de perder el resguardo de sus dos nietas, hoy de 8 y 5 años, se abra a favor de la madre de las víctimas de abusos y maltratos reiterados, hechos denunciados en febrero de 2025 y que tiene a los tres imputados en libertad con restricciones de acercamiento a las menores y su guardadora.
Como lo adelantó ayer PRIMERA EDICIÓN, los tres acusados: la madre de las niñas, su pareja y un amigo de ambas, solicitaron ampliar sus declaraciones indagatorias como uno de los pasos clave y previos a que se resuelva un requerimiento de elevación a juicio con las respectivas calificaciones penales encuadradas.
Fuentes contactadas por este Diario informaron al respecto que los tres negaron las acusaciones que obran en el expediente y que se retiraron del juzgado de la calle Santa Fe con las mismas medidas restrictivas impuestas hace quince meses: prohibición de acercamiento y cualquier tipo de contacto con las niñas.
“Las niñas fueron abusadas por la madre, su amiga y un hombre. Todos los detalles están en el expediente, las declaraciones de las víctimas y las pericias que confirmaron los abusos. Tenían 3 y 5 años mis nietas, sufrieron lo peor que se pueda imaginar”, resumió ayer la abuela.
Vale recordar que, como también lo publicó este Diario, en febrero de 2025 fue la misma mujer quien notó a las dos niñas con el cuero cabelludo y parte del rostro quemado por el insecticida que le habrían aplicado su progenitora y la respectiva pareja para combatir los piojos.
No solo evidenciaban heridas en la piel, también temor y dolores en el cuerpo. Cuando llegaron a la casa de su padre, la mayor de las víctimas rompió en crisis de llanto y súplicas para no regresar a la casa de su madre porque ya no querían estar en contacto con la pareja de ella que las sometía a los abusos sexuales.
Al retornar a Posadas, se concretó la primera denuncia en la Justicia de Familia, Juzgado 3 de la Primera Circunscripción Judicial, en la que la abuela solicitó una medida de “Protección Integral” para las dos víctimas.
Se ordenó entonces que, en el marco de la acción solicitada continúe la abuela paterna con el resguardo de las niñas y determinó las citaciones de audiencias respectivas para resolver en este fuero. El expediente penal se amplió con los relatos de las niñas en Cámara Gesell y las pericias específicas en el escenario de los abusos denunciados.






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